Telemetría para plantas solares fotovoltaicas de pequeña escala

Telemetría para plantas solares fotovoltaicas de pequeña escala

Cristina G. Pedraz/DICYT La empresa vallisoletana Proxima Systems, con sede en el Parque Tecnológico de Boecillo, ha desarrollado un sistema de telemetría especializado en plantas solares fotovoltaicas de pequeña escala, con una potencia de hasta 50 kilovatios. El dispositivo permite monitorizar los distintos parámetros que influyen en el funcionamiento de la instalación (como contadores o sondas de temperatura y radiación) y optimizar el consumo de la infraestructura a la que abastezca.

 

En la actualidad, la mayor parte de las plantas solares fotovoltaicas que se ponen en marcha en España son de pequeña potencia, para cubrir la demanda energética de determinados edificios. Esto es fruto, como explica a DiCYT el director de Proxima Systems, Emiliano Muñoz, de la evolución que ha tenido el sector en los últimos años debido a los cambios en la legislación. “En el principio de la historia fotovoltaica de España y de Europa se desarrollaron plantas pequeñas que fueron derivando a instalaciones más grandes que eran vistas como una inversión. Con el cambio legislativo en 2010 – cuando se limitaron las horas de producción a las que resultaba aplicable la tarifa fotovoltaica o prima por la producción de kilovatio/hora- aquellas grandes plantas dejaron de ser rentables y por tanto dejaron de montarse”.

 

Sin embargo, señala, “la tecnología ha seguido evolucionando, los precios del material fotovoltaico han seguido decreciendo y ahora estamos en una situación prácticamente de paridad con la tarifa eléctrica, es decir, lo que se paga a una distribuidora por el suministro eléctrico que tenemos para nuestro negocio o nuestra casa es similar a lo que cuesta generar tu propia electricidad, lo que se denomina autoconsumo”. Esto ha motivado, recuerda, que ahora se pongan en marcha instalaciones de pequeña potencia en determinados edificios de empresas o industrias, de hasta 50 kilovatios, “unas 100 veces más pequeñas de las que eran comunes anteriormente”.

 

La empresa vallisoletana, dedicada a la monitorización y control remoto en los sectores de la industria y la energía, puso en marcha en 2005 una herramienta especializada para plantas solares fotovoltaicas medianas y grandes denominada Helióstat. Ahora, el sistema ha evolucionado a una versión “nano” que introduce como novedad la optimización de los consumos.

 

“Una planta solar fotovoltaica, como cualquier proceso industrial, tiene una serie de puntos críticos que, en caso de desviarse de las condiciones de operación normal, pueden suponer una reducción de su rentabilidad. A través de este sistema medimos, varias veces por segundo, todos los parámetros que afectan a la rentabilidad de la planta solar, los analizamos y los comparamos con lo que debe ser su funcionamiento y el de otras instalaciones, y sacamos conclusiones. De cara al operador de la instalación estas conclusiones, como una posible parada, se traducen en alarmas que se envían a un teléfono móvil en forma de SMS o a un correo electrónico”, detalla Muñoz.

 

Entre las variables que mide el sistema, que ya está disponible en el mercado, se encuentran la propia radiación solar, ineficiencias producidas por la suciedad de los paneles o por algún defecto, o las condiciones de la instalación eléctrica, “por ejemplo que no hayan sido afectadas por roedores o que no se hayan aflojado las conexiones de los cables”, precisa.

 

Optimización del autoconsumo

 

Por otro lado, Muñoz apunta que la empresa “antes se preocupaba por generar la máxima energía posible”, mientras que ahora hay que tener en cuenta que “estamos generando energía para consumirla nosotros mismos”. La optimización de este consumo tiene como objetivo aprovechar al máximo la producción eléctrica y evitar recurrir a la red.

 

A través de un algoritmo, el sistema permite a los operadores de las plantas solares controlar y automatizar el arranque y parada de las diferentes cargas eléctricas de la instalación (climatización, compresores, enfriadoras, estaciones de recarga de vehículos eléctricos, etc), según el nivel de prioridad asignado a cada una y la potencia eléctrica generada en cada momento. “A nivel tecnológico supone estar continuamente pendiente, medir y comprobar varias veces por segundo todo lo que influye en el proceso. Por ejemplo, se analiza la ocupación del edificio, cuántas personas están dentro de un recinto, y el sistema reacciona en tiempo real adaptando los parámetros de confort climático”, asegura.

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