Oviedo ya está de fiesta: San Mateo arranca entre el chupinazo de las Lobas y una calle Uría entregada a Celtas Cortos

Oviedo ya está de fiesta: San Mateo arranca entre el chupinazo de las Lobas y una calle Uría entregada a Celtas Cortos

Ana Isabel Fernández abrió oficialmente San Mateo con un pregón sentimental y muy ovetense, las jugadoras del Lobas pusieron el estruendo del chupinazo y Celtas Cortos convirtió el corazón de la ciudad en el primer gran escenario musical de unas fiestas que se prolongarán hasta el 21 de septiembre

Oviedo cambió ayer de ritmo.

Durante unas horas dejó de ser la ciudad que sale del trabajo, cruza Uría con prisa o toma un café antes de volver a casa y empezó a convertirse en ese otro Oviedo que aparece cada septiembre: el de San Mateo, las calles llenas, las charangas, las casetas, los encuentros improvisados y la música sonando en pleno centro de la ciudad.

Las fiestas de San Mateo 2026 comenzaron oficialmente este jueves 10 de septiembre y lo hicieron siguiendo una secuencia casi perfecta: primero la calle, después el pregón, luego el chupinazo y, finalmente, Celtas Cortos.

Pero San Mateo había empezado mucho antes de que alguien se asomara al balcón del Ayuntamiento.

El Campo San Francisco y las casetas empezaron a calentar la ciudad

Desde primeras horas de la jornada comenzó a funcionar parte de la maquinaria festiva.

El Mercado de San Mateo abrió en la avenida de Italia, en el Campo San Francisco, mientras las casetas hosteleras instaladas en el paseo del Bombé, la plaza de la Catedral y Porlier comenzaron a convertirse en puntos de reunión.

Era el aperitivo de lo que llegará durante los próximos días: terrazas improvisadas, comida, bebida y ese movimiento continuo entre el casco antiguo, el Campo San Francisco y el centro comercial de la ciudad que caracteriza a San Mateo.

A las seis de la tarde apareció uno de los sonidos inequívocos de cualquier fiesta que se precie.

La Fanfarria El Felechu salió a la calle.

Durante tres horas recorrió el centro poniendo música a una ciudad que ya empezaba a concentrar gente alrededor de los principales escenarios.

A las siete y media tomó el relevo la Banda de Música Ciudad de Oviedo, con un pasacalles que partió de Doctor Casal y recorrió Palacio Valdés, La Escandalera, San Francisco y la plaza de la Catedral.

San Mateo ya estaba en marcha.

Solo faltaba declararlo oficialmente.

Ana Isabel Fernández: Oviedo como un «cuento»

A las ocho de la tarde todas las miradas se dirigieron hacia el balcón del Ayuntamiento.

La encargada del pregón de este año fue Ana Isabel Fernández Álvarez, presidenta de la Fundación Princesa de Asturias, que convirtió su intervención en una declaración de afecto a Oviedo y, al mismo tiempo, en una reivindicación de la relación que mantienen la ciudad y los Premios Princesa de Asturias.

Fernández recuperó para ello una de las descripciones más famosas que se han hecho de Oviedo.

Recordó la fascinación que experimentó Woody Allen cuando llegó a la ciudad para recoger en 2002 el Premio Príncipe de Asturias de las Artes y aquella visión del cineasta de un Oviedo bello, tranquilo, limpio, agradable y casi perteneciente a un cuento.

La pregonera tomó aquella imagen para expresar su deseo de que quienes visiten la ciudad durante San Mateo puedan marcharse también con un cuento delicioso que contar.

Pero su pregón fue también autobiográfico.

Recordó su etapa escolar, sus años como estudiante en la Universidad de Oviedo y presentó la capital asturiana como una ciudad profundamente vinculada a la literatura, construida no solamente por quienes la habitan sino también por quienes la han imaginado y escrito.

Por el discurso fueron apareciendo además algunos de los grandes nombres que durante décadas han convertido Oviedo en escaparate internacional gracias a los Premios: Meryl Streep, Leonard Cohen, Joan Manuel Serrat, Serena Williams, Mario Draghi o Juan Mayorga.

Y hubo espacio para mirar al futuro.

Ana Isabel Fernández deseó suerte a la candidatura de Oviedo a Capital Europea de la Cultura 2031 y tampoco olvidó otra de las grandes pasiones de la ciudad: el Real Oviedo.

Su deseo fue bastante inequívoco: que el equipo permanezca en Primera División de manera indefinida.

Canteli se acordó de Ceuta

Tras el pregón intervino el alcalde, Alfredo Canteli, que introdujo una nota de actualidad en mitad de la celebración.

El regidor tuvo un recuerdo para la población de Ceuta y reclamó una solución a la difícil situación que atraviesa la ciudad autónoma.

Después llegó el momento que estaban esperando quienes llenaban la plaza.

Las Lobas encendieron San Mateo

Este año el chupinazo tenía un significado especial.

Las encargadas de lanzarlo fueron las jugadoras del Lobas Alimerka Oviedo, protagonistas de una temporada histórica después de conseguir el ascenso a la máxima categoría del balonmano femenino español.

El deporte ovetense se asomaba así al balcón consistorial para poner el punto final a la ceremonia institucional y el principio definitivo de la fiesta.

El estruendo del chupinazo certificó lo que la calle llevaba horas anunciando.

San Mateo 2026 había comenzado.

Y entonces la fiesta cambió de escenario.

De la plaza del Ayuntamiento a Uría

Apenas hubo tiempo para descansar.

A las nueve de la noche la atención se desplazó hacia una de las imágenes más llamativas de esta primera jornada: un escenario levantado en plena calle Uría para recibir a Celtas Cortos.

El concierto era gratuito y tenía todos los ingredientes para funcionar como gran inauguración popular de las fiestas.

Celtas Cortos llegaban además con una ventaja extraordinaria: varias generaciones conocen sus canciones.

El grupo vallisoletano forma parte de la banda sonora de los años noventa, pero ha conseguido sobrevivir al paso del tiempo hasta convertir temas como 20 de abril, Cuéntame un cuento o La senda del tiempo en canciones que ya no pertenecen exclusivamente a quienes las escucharon cuando fueron publicadas.

En San Mateo esa mezcla generacional funciona especialmente bien.

Padres que conocieron al grupo hace tres décadas, jóvenes que han heredado aquellas canciones y público simplemente dispuesto a celebrar el comienzo de las fiestas confluyeron en el centro de Oviedo.

Y Uría se convirtió en el primer gran escenario musical de San Mateo.

Una fiesta que se reparte por toda la ciudad

La jornada de ayer sirvió también para enseñar el modelo de estas fiestas.

San Mateo ya no depende de un único escenario.

Durante los próximos días la música se repartirá entre La Ería, el paseo del Bombé, la plaza del Paraguas, la plaza Feijoo, Porlier, la Catedral y otros espacios del centro, combinando grandes conciertos de pago con numerosas actuaciones gratuitas.

La Ería concentrará algunos de los nombres más potentes del cartel, entre ellos Mónica Naranjo, Taburete, Leiva y Rodrigo Cuevas, además de otras propuestas musicales.

Pero las calles mantendrán buena parte de la esencia popular de las fiestas: charangas, bandas, folclore, sesiones de DJ, conciertos, actividades infantiles y actuaciones gratuitas.

Doce días por delante

Lo de ayer fue solamente el primer capítulo.

Las celebraciones se extenderán hasta el 21 de septiembre, Día de San Mateo, con dos de las grandes citas tradicionales todavía esperando en el calendario.

El 19 de septiembre llegará el Día de América en Asturias, cuando las carrozas, las bandas y los grupos folclóricos vuelvan a atravesar el centro de Oviedo en una celebración que nació en 1950 como homenaje a la emigración asturiana.

Y el día 20 llegará otra de las noches más esperadas: la Noche de los Fuegos, con el espectáculo pirotécnico previsto a las diez de la noche en el parque Tuero Bertrand de Montecerrao.

Después llegará el día grande.

Pero todo eso queda todavía por delante.

Oviedo ya es San Mateo

La primera jornada dejó una fotografía bastante precisa de lo que pretende ser San Mateo 2026.

Una fiesta que comenzó institucionalmente desde un balcón, pero que inmediatamente bajó a la calle.

Ana Isabel Fernández puso las palabras.

Las Lobas, el chupinazo.

La Banda de Música y El Felechu hicieron que el centro empezara a sonar a fiesta.

Y Celtas Cortos se encargó de recordar que hay canciones capaces de conseguir algo bastante difícil: que varias generaciones canten juntas en mitad de la calle Uría.

Ayer fue solo el comienzo.

Desde anoche, oficialmente, Oviedo ya está de San Mateo.

Dejar un comentario

captcha