Asturias compra Barros para que Indra fabrique blindados: 10,7 millones para devolver vida industrial al Nalón

Asturias compra Barros para que Indra fabrique blindados: 10,7 millones para devolver vida industrial al Nalón

El Principado ha puesto en marcha una operación que puede cambiar el futuro industrial de Langreo: quiere comprar a Duro Felguera el histórico taller de Barros por casi 10,7 millones de euros y alquilárselo después a Indra durante al menos veinte años. La compañía transformaría allí cerca de 80.000 metros cuadrados en una planta de fabricación de vehículos blindados. El proyecto prevé al menos un centenar de empleos directos y reforzaría otros 400 puestos ya vinculados a Indra en Asturias.

Barros puede volver a hacer ruido.

No el de una nave vacía.

El de una fábrica trabajando.

El Gobierno del Principado ha decidido mover ficha para recuperar uno de los grandes espacios industriales del valle del Nalón y convertirlo en una pieza del nuevo polo asturiano de defensa y tecnología.

La Sociedad Regional de Promoción ha autorizado el inicio de las negociaciones con Duro Felguera para comprar el taller de Barros, en Langreo, por 10.658.000 euros.

La idea es sencilla de explicar.

El Principado compra.

Indra alquila.

Indra invierte.

Y Barros vuelve a producir.

Casi 80.000 metros cuadrados que pueden volver a tener actividad

El complejo tiene cerca de 80.000 metros cuadrados repartidos entre naves, edificios y zonas productivas.

Hoy es un activo industrial de enorme tamaño con un uso muy limitado.

Si la operación sale adelante, Indra asumirá la rehabilitación, el acondicionamiento y el equipamiento de los espacios que necesite para convertirlos en una planta dedicada a la fabricación de vehículos blindados.

No se trata, por tanto, de colocar simplemente una empresa dentro de una nave existente.

La intención es transformar el complejo.

La operación tiene dos negociaciones al mismo tiempo

El Principado quiere cerrar dos frentes de manera paralela.

Por una parte, la SRP remitirá a Duro Felguera una oferta no vinculante de casi 10,7 millones de euros para adquirir las instalaciones.

Si la empresa acepta, comenzará el proceso formal de compraventa, que tendrá que superar los correspondientes trámites societarios, técnicos, jurídicos y administrativos.

Por otra parte, la sociedad pública negociará con Indra el futuro contrato de alquiler.

Y ahí aparece uno de los datos más importantes de la operación:

el arrendamiento tendrá una duración mínima de veinte años.

No estamos hablando, por tanto, de una ocupación provisional ni de un proyecto pensado para unos pocos ejercicios.

Si todo sale como está previsto, Barros volverá a tener actividad industrial con vocación de permanencia.

¿Cuándo podría cerrarse?

El Gobierno asturiano calcula que la operación podría completarse aproximadamente en tres meses.

Eso sí, siempre que todos los trámites avancen sin problemas y las partes alcancen los acuerdos necesarios.

Todavía no hay una compraventa cerrada.

Ni una fábrica funcionando.

Pero el movimiento de hoy es importante porque abre formalmente la negociación y fija ya una cifra concreta para adquirir el complejo.

Al menos cien empleos directos

El proyecto de Indra para Barros prevé la creación de al menos un centenar de empleos directos.

Pero el Gobierno quiere mirar más allá de esos cien contratos.

La apuesta consiste en que la planta atraiga proveedores, empresas auxiliares y nuevas inversiones alrededor de la actividad de defensa.

El objetivo es convertir el proyecto en una especie de imán industrial para el valle del Nalón.

Además, la operación se integra en un proyecto mucho mayor presentado por Indra como Proyecto de Interés Estratégico Regional.

Ese plan contempla también el mantenimiento de otros 400 puestos vinculados a Indra Sistemas en Asturias.

Por eso el Gobierno habla de Barros como una pieza estratégica y no simplemente como una nueva fábrica.

El Principado insiste: no es regalar 10,7 millones a una empresa

Este es uno de los puntos que la Administración quiere dejar especialmente claro.

El dinero público no se plantea como una subvención a Indra.

La SRP compraría el complejo y las instalaciones pasarían a formar parte del patrimonio público.

Después Indra pagaría un alquiler calculado conforme a precios de mercado.

Además, sería la propia compañía la que tendría que asumir las inversiones necesarias para modernizar y adaptar los espacios.

Es decir, el esquema sería:

el Principado adquiere el activo; Indra paga por utilizarlo y financia su transformación industrial.

La Administración conservaría así la propiedad del complejo a largo plazo.

De Duro Felguera a Indra: una transición que simboliza el cambio industrial

Hay también una lectura histórica bastante evidente.

Barros forma parte del paisaje industrial asociado durante décadas a Duro Felguera.

Ahora el Principado intenta que esas instalaciones no se conviertan en otro vestigio del pasado industrial asturiano.

La solución que se plantea consiste precisamente en utilizarlas para una de las industrias que más inversión están concentrando en estos momentos:

defensa y tecnología avanzada.

No es una transformación menor.

El valle del Nalón, una de las zonas que más ha sufrido la pérdida de actividad industrial tradicional, intenta encontrar ahora nuevas oportunidades en sectores muy diferentes de aquellos que construyeron su economía durante el siglo XX.

Barros se suma a El Tallerón de Gijón

La operación no aparece aislada.

Indra ya dio un paso importante en Asturias cuando adquirió en 2025 El Tallerón, otra instalación de Duro Felguera situada en Gijón.

Aquella compra permitió mantener el empleo de 156 trabajadores y sentó las bases de un centro especializado en vehículos militares y plataformas terrestres.

Barros completaría ahora ese movimiento.

Gijón y Langreo formarían así un eje industrial relacionado con la fabricación y desarrollo de sistemas de defensa.

Dos instalaciones históricas.

Dos ciudades industriales.

Y una misma compañía tratando de construir en Asturias un polo especializado.

La oportunidad para el Nalón está también fuera de las naves

El verdadero impacto del proyecto no se medirá únicamente contando trabajadores dentro de Barros.

Una planta de este tamaño necesita transporte.

Mantenimiento.

Ingeniería.

Componentes.

Servicios.

Proveedores.

Subcontratas.

Formación.

Logística.

Y todo eso puede generar actividad alrededor.

Ésa es la apuesta del Principado: que la fábrica no sea una isla, sino un elemento tractor para empresas ya existentes y para nuevas inversiones que puedan instalarse cerca.

Si funciona, el efecto económico puede ir bastante más allá de los cien empleos anunciados inicialmente.

De una instalación infrautilizada a una fábrica con veinte años por delante

La noticia de hoy puede resumirse en una fotografía bastante sencilla.

Hay casi 80.000 metros cuadrados de historia industrial en Barros.

El Principado está dispuesto a pagar 10,7 millones para incorporarlos al patrimonio público.

Indra estaría dispuesta a instalar allí una planta de blindados y permanecer al menos veinte años.

Y Langreo puede recuperar actividad en un espacio que durante demasiado tiempo ha mirado más hacia su pasado que hacia su futuro.

Todavía faltan firmas.

Negociaciones.

Informes.

Y dinero que invertir.

Pero el movimiento ya está en marcha.

Y para el valle del Nalón, donde cada proyecto industrial cuenta mucho más que una cifra en una nota de prensa, la noticia puede resumirse de una manera bastante más sencilla:

Barros puede volver a fabricar.

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