¡Ay, guajes! Hoy nun vamos facer fabes, ni cachopo, ni nada que se pueda comer con tenedor. Hoy vamos preparar una receta que se bebe en copina pequeña… porque en vaso grande acaba uno confesando hasta dónde escondió les perres de la comunión.
Vamos facer licor casero de guindas, dulce, aromático y traicioneru. Porque tú pruébeslo y dices: «Esto nun ye nada». Y cuando vas por la tercera copina, ya quieres abrazar al vecín con el que llevas quince años sin hablar.
Ingredientes
Para preparar aproximadamente un litro de licor necesitamos:
- 500 gramos de guindas maduras
- 750 mililitros de aguardiente de orujo blanco
- 250 gramos de azúcar
- 1 rama pequeña de canela
- Un trozo de piel de limón
- 1 tarro grande de cristal con cierre hermético
La canela y el limón son opcionales, pero dan un aroma muy rico. Eso sí: del limón utilizamos solo la parte amarilla. La parte blanca amarga más que esperar tres horas en una consulta médica.
Elaboración paso a paso
1. Limpiamos las guindas
Lavamos muy bien las guindas y retiramos las que estén golpeadas, abiertas o demasiado blandas.
Después las secamos completamente con un paño limpio o papel de cocina.
Tienen que quedar bien seques. Aquí el agua nun pinta nada, que estamos preparando licor, no una piscina para guindas.
2. Quitamos los rabitos
Retiramos los rabitos, pero dejamos las guindas enteras y con su hueso.
Muy importante: no rompemos, trituramos ni machacamos los huesos. Les guindes tienen que entrar enteres en el tarro.
Podemos pinchar ligeramente cada guinda una vez con una aguja limpia para que suelte mejor el sabor, pero sin llegar a romper el hueso.
3. Esterilizamos el tarro
Lavamos muy bien el tarro y la tapa.
Podemos hervirlos durante unos diez minutos o lavarlos a alta temperatura. Después los dejamos secar completamente boca abajo, sin tocar el interior.
El tarro tiene que estar limpio como la cocina cuando sabes que va venir la suegra.
4. Colocamos las guindas y el azúcar
Ponemos en el fondo del tarro una capa de guindas.
Añadimos por encima una parte del azúcar.
Seguimos alternando:
- Una capa de guindas.
- Una capa de azúcar.
- Otra capa de guindas.
- Otro poco de azúcar.
Continuamos hasta terminar todos los ingredientes.
5. Añadimos los aromas
Introducimos en el tarro:
- La rama de canela.
- El trocito de piel de limón.
No pongáis medio limonero, que luego en vez de licor de guindas parece colonia.
6. Cubrimos con el aguardiente
Vertemos el aguardiente poco a poco hasta cubrir completamente las guindas.
La fruta debe quedar sumergida. Si alguna guinda intenta sacar la cabeza, empujámosla suavemente con una cuchara limpia.
Aquí se bañen toes. Nun se libra ninguna.
7. Cerramos y dejamos macerar
Cerramos muy bien el tarro y lo guardamos en un lugar:
- Fresco.
- Seco.
- Oscuro.
- Alejado del sol.
Lo dejamos macerar durante un mínimo de dos meses, aunque lo ideal es esperar tres meses.
Sí, tres meses. Ya sé que ye mucho. Pero las cosas buenas necesitan tiempu. Un cocido, un amor de verdad y un licor casero nun se pueden facer con prisas.
8. Movemos el tarro
Una vez por semana, movemos el tarro suavemente para ayudar a que el azúcar se disuelva.
No hay que agitarlo como una coctelera ni bailar una muñeira con él. Solo damos unas vueltas suaves y volvemos a guardarlo.
9. Colamos el licor
Cuando haya terminado la maceración, abrimos el tarro y colamos el líquido con un colador fino o una tela limpia.
Podemos filtrarlo una segunda vez si queremos un licor más limpio y brillante.
Las guindas se pueden conservar en un tarro bien cerrado y utilizar con moderación en postres. Pero cuidado, que parecen fruta inocente y llevan más aguardiente dentro que algunos chigres.
10. Embotellamos y dejamos reposar
Pasamos el licor a botellas de cristal limpias y bien secas.
Las cerramos y dejamos reposar el licor otras dos semanas antes de probarlo.
Cuanto más tiempo repose, más redondo y suave quedará.
Cómo servirlo
Se sirve:
- En una copina pequeña.
- A temperatura ambiente o ligeramente fresco.
- Después de una comida.
- Siempre con moderación.
Y nada de llenar un vaso de sidra hasta arriba, que esto nun se escancia.
Y ya tenemos nuestro licor de guindas casero: dulce, afrutado y con más peligro del que aparenta.
Acordaivos de que ye una bebida solo para adultos. Los neños toman zumo, el que conduzca toma agua y el que diga «yo controlo»… esi precisamente ye el que más hay que vigilar.
Como decía mi güela:
«La guinda ye pequeña, pero metida en aguardiente acaba teniendo más carácter que media familia».
¡Hasta la próxima, guajes! Y tomad solo una copina, que después de la segunda todos cantamos muy bien… pero los vecinos nun suelen estar de acuerdo.

