El proyecto que puede cambiar el centro-occidente asturiano da el paso decisivo: 1.226 millones para levantar un gigantesco campus tecnológico en Salas

El proyecto que puede cambiar el centro-occidente asturiano da el paso decisivo: 1.226 millones para levantar un gigantesco campus tecnológico en Salas

Digital Valley Asturias solicita formalmente su tramitación como Proyecto de Interés Estratégico Regional. El complejo ocupará más de 154.000 metros cuadrados, alcanzará 120 megavatios de capacidad informática y podría generar 1.318 empleos anuales

Salas acaba de entrar en una partida económica que juega en otra escala.

El proyecto Digital Valley Asturias, llamado a convertirse en una de las mayores inversiones tecnológicas planteadas nunca en el Principado, ha dado un paso decisivo: sus promotores han solicitado formalmente que el futuro campus tecnológico sea tramitado como Proyecto de Interés Estratégico Regional, PIER.

No es un simple trámite administrativo.

La declaración obligará ahora a analizar en profundidad la viabilidad, solvencia, impacto económico, efectos sociales, encaje territorial y consecuencias ambientales de una iniciativa que pretende movilizar 1.226 millones de euros en Salas y levantar un gran centro de procesamiento, almacenamiento y gestión de datos.

Si sale adelante, el impacto podría transformar durante décadas no solo el concejo, sino buena parte del centro-occidente asturiano.

Un campus de datos de 154.584 metros cuadrados

El proyecto se ubicará en el futuro polígono de Nonaya y ocupará una superficie total de 154.584 metros cuadrados.

De esa extensión, alrededor de 46.865 metros cuadrados estarán destinados a equipamientos.

El diseño reserva además aproximadamente un 28% de la superficie para zonas verdes y contempla unas 375 plazas de aparcamiento.

La idea es construir un auténtico campus tecnológico de nueva generación alrededor de un gran centro de datos, capaz de prestar servicios asociados no solo al almacenamiento tradicional de información, sino también a sectores que están creciendo de forma explosiva en todo el mundo.

Entre ellos, la inteligencia artificial, la computación en la nube, los servicios digitales avanzados y toda la llamada economía del dato.

120 megavatios de capacidad informática

Una de las cifras que permite entender la dimensión del proyecto es su potencia prevista.

Digital Valley Asturias pretende alcanzar una capacidad informática final de 120 megavatios.

El desarrollo se plantea en varias fases.

La primera movilizaría aproximadamente 240 millones de euros y permitiría instalar unos 24 megavatios de capacidad informática.

Una segunda fase añadiría otros 96 megavatios, con una inversión próxima a los 960 millones.

A esas cantidades habría que sumar los gastos correspondientes a terrenos, urbanización e instalación fotovoltaica hasta alcanzar la inversión global prevista de 1.226,3 millones de euros.

De Salas al mapa internacional de la economía digital

La importancia de la iniciativa va mucho más allá de construir varios edificios llenos de servidores.

Los grandes centros de datos se han convertido en una de las infraestructuras fundamentales de la economía contemporánea.

Cada búsqueda, aplicación en la nube, servicio de inteligencia artificial, operación financiera, plataforma de vídeo o sistema empresarial necesita enormes capacidades de almacenamiento y procesamiento.

La explosión de la inteligencia artificial ha multiplicado todavía más esa necesidad.

Asturias intenta aprovechar precisamente ese momento para situarse dentro del mapa europeo de infraestructuras digitales.

Y lo sorprendente es el lugar elegido: Salas.

No Gijón. No Oviedo. No Avilés.

Un concejo del interior asturiano que podría convertirse en uno de los principales nodos digitales del noroeste español.

Más de 1.300 empleos anuales

El impacto sobre el empleo es otra de las grandes promesas del proyecto.

El estudio económico elaborado para la iniciativa calcula 1.318 empleos anuales, sumando puestos directos, indirectos e inducidos.

La cifra necesita una explicación importante.

No significa necesariamente que el futuro campus vaya a tener 1.318 trabajadores contratados directamente dentro de sus instalaciones.

Las estimaciones incluyen todo el empleo generado alrededor de su actividad: mantenimiento, suministros, seguridad, energía, servicios tecnológicos, empresas auxiliares y otros sectores vinculados.

Las previsiones conocidas hasta ahora hablan de unos 120 empleos directos cuando el complejo esté plenamente operativo, junto a cerca de 960 indirectos y más de 200 inducidos.

Durante la fase de construcción el impacto será todavía mayor.

Las obras podrían llegar a movilizar en determinados momentos hasta 3.000 trabajadores.

Para un municipio como Salas, esas cifras son extraordinarias.

4.177 millones de impacto en el PIB de Asturias

El informe de impacto económico encargado a PwC coloca otra cifra sobre la mesa: 4.177 millones de euros.

Esa sería la aportación acumulada estimada del proyecto al producto interior bruto de Asturias durante sus primeros veinte años.

El cálculo contempla también un impacto fiscal de alrededor de 753 millones de euros durante ese periodo.

Y una parte tendría efectos directos para el propio municipio.

Durante la fase de construcción, los ingresos fiscales estimados para el Ayuntamiento de Salas alcanzarían aproximadamente 26,4 millones de euros.

De cumplirse las previsiones, sería un cambio de escala radical para las finanzas de un concejo rural asturiano.

Las obras podrían comenzar en 2027

El calendario planteado por los promotores es ambicioso.

La tramitación administrativa se desarrollaría entre 2026 y 2027.

Las obras de urbanización comenzarían previsiblemente durante el segundo semestre de 2027 y continuarían durante la primera mitad de 2028.

La construcción de las infraestructuras tecnológicas arrancaría también en 2027 y se prolongaría progresivamente hasta finales de 2030.

El campus entraría en funcionamiento por fases.

Es decir, no habría que esperar a que todo el complejo estuviera terminado para comenzar la actividad.

El paso que acaba de darse es decisivo

Hasta ahora Digital Valley Asturias era un gran proyecto anunciado.

Desde este momento entra en otra fase.

La empresa promotora, Sales For You Consulting (S4U), ha presentado formalmente la solicitud para que la iniciativa sea reconocida como Proyecto de Interés Estratégico Regional.

La documentación tendrá que ser examinada por la Agencia Sekuens, que deberá estudiar la calidad del proyecto y comprobar que detrás de las grandes cifras existen capacidad financiera, viabilidad técnica y garantías suficientes.

La declaración PIER puede facilitar y coordinar la tramitación de proyectos considerados especialmente relevantes para Asturias, pero no supone un cheque en blanco.

Es precisamente ahora cuando las previsiones deberán superar el análisis técnico.

Una inversión enorme incluso para la escala asturiana

Los 1.226 millones de euros anunciados explican por qué el proyecto ha despertado tanta atención.

Para poner la cifra en perspectiva, estamos hablando de una inversión privada capaz de alterar de manera significativa la estructura económica de una comarca entera.

Y además pertenece a uno de los sectores sobre los que se está construyendo buena parte de la nueva economía mundial.

Centros de datos, inteligencia artificial, computación en la nube y procesamiento masivo de información son ahora infraestructuras tan estratégicas como pudieron serlo décadas atrás las grandes fábricas, puertos industriales o centrales energéticas.

La cuestión es si Salas conseguirá convertir esa oportunidad sobre el papel en una instalación real.

El gran desafío: que el impacto quede en Asturias

La magnitud del proyecto abre también preguntas que serán fundamentales en los próximos años.

Una de ellas será determinar qué parte del empleo podrá cubrirse con trabajadores asturianos y cuánto talento especializado tendrá que llegar desde fuera.

Otra será comprobar qué oportunidades reales generará para pequeñas empresas, proveedores y servicios locales.

También será decisivo saber cómo se resolverán las necesidades energéticas de un centro de datos de esta dimensión.

Estas instalaciones requieren enormes cantidades de electricidad y sistemas de refrigeración altamente eficientes.

El proyecto incluye una instalación fotovoltaica, pero la integración energética, el acceso a la red y el impacto ambiental serán aspectos centrales durante su evaluación.

Una oportunidad contra la despoblación

Hay otro elemento que convierte Digital Valley Asturias en algo especialmente singular.

El campus no se proyecta en una de las grandes áreas urbanas del Principado, sino en un territorio que comparte algunos de los problemas habituales del medio rural asturiano: pérdida de población, envejecimiento y dificultad para atraer actividad económica de alto valor añadido.

Por eso el proyecto tiene una dimensión que va más allá de la tecnología.

Si consigue generar empleo estable, atraer profesionales, crear empresas auxiliares y aumentar los ingresos municipales, podría convertirse en uno de los ejemplos más importantes de reindustrialización tecnológica del medio rural asturiano.

Pero para eso las cifras tendrán que convertirse en contratos, obras y empresas.

De los prados a los servidores

Ese contraste resume probablemente mejor que ningún otro la dimensión de lo que se plantea.

En un paisaje identificado históricamente con la agricultura, la ganadería y pequeñas industrias podría levantarse en apenas unos años una infraestructura dedicada a almacenar y procesar cantidades gigantescas de información.

Una instalación preparada para inteligencia artificial y computación en la nube conectada con los grandes flujos digitales internacionales.

Y alrededor de ella, potencialmente, empleo, inversión, servicios y nuevas empresas.

Ahora empieza la prueba de verdad

La presentación de la solicitud PIER no significa todavía que el campus vaya a construirse.

Significa algo quizá más importante en este momento: el proyecto abandona la fase puramente anunciada y entra en el procedimiento que tendrá que demostrar si realmente puede hacerse.

Sekuens deberá evaluar documentación, financiación, solvencia, impacto y viabilidad.

Después vendrán autorizaciones, urbanización y obras.

Quedan años por delante y muchas decisiones que tomar.

Pero hay una cifra difícil de ignorar: 1.226 millones de euros.

Y una pregunta que empieza a recorrer el centro-occidente asturiano:

¿puede Salas convertirse antes de que termine esta década en uno de los grandes centros tecnológicos de Asturias?

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