El responsable de Innovación, Investigación y Transformación Digital anuncia su salida con un mensaje de despedida en el que reconoce “errores” y anticipa que seguirá vinculado a la innovación desde “otro lugar”. El Principado aún no ha comunicado quién pilotará ahora una de sus áreas estratégicas
Una puerta se cierra en el Gobierno de Asturias precisamente cuando la tecnología, la inteligencia artificial, la investigación y la captación de nuevos proyectos se han convertido en piezas centrales del futuro económico del Principado.
Iván Aitor Lucas del Amo deja su cargo como director general de Innovación, Investigación y Transformación Digital después de siete años formando parte de la estructura del Gobierno asturiano.
El propio Lucas ha anunciado su marcha mediante un extenso mensaje de despedida en LinkedIn.
Y no parece una despedida de la innovación.
Más bien todo lo contrario.
Después de siete años trabajando desde la Administración, asegura que ha llegado el momento de contemplar “la innovación, la empresa y el emprendimiento desde otro lugar” y anticipa que próximamente habrá tiempo para conocer cuál será su siguiente etapa profesional.
“Y ahora empieza el siguiente capítulo”
El mensaje deja clara una cosa: su salida abre inmediatamente la incógnita sobre su próximo destino.
Lucas no revela cuál será.
Tampoco concreta en su publicación el motivo de la marcha.
Pero sí utiliza una frase que inevitablemente invita a mirar hacia lo que viene:
“Y ahora empieza el siguiente capítulo”.
Antes de llegar a la Administración había desarrollado buena parte de su carrera en el ámbito privado, vinculado a las nuevas tecnologías, la innovación empresarial y la consultoría. Fundó su propia empresa en 2004 y participó posteriormente en proyectos tecnológicos internacionales.
Su mensaje apunta ahora a un regreso al ecosistema de la empresa, el emprendimiento o la innovación, aunque no existe todavía confirmación pública de su próximo proyecto.
Siete años en el núcleo tecnológico del Principado
La salida no afecta a un departamento menor.
Iván Aitor Lucas fue nombrado por primera vez director general de Innovación, Investigación y Transformación Digital el 4 de septiembre de 2019.
Desde entonces ha atravesado prácticamente toda la etapa de Adrián Barbón al frente del Principado y ha permanecido como una de las figuras más estables del área tecnológica del Ejecutivo.
Su trayectoria tuvo incluso un cambio de rango institucional.
En enero de 2025 fue nombrado viceconsejero de Ciencia, Innovación, Investigación y Transformación Digital, puesto que sustituyó a la dirección general que desempeñaba hasta ese momento.
La reorganización del Gobierno realizada en mayo de 2025 suprimió aquella viceconsejería y Lucas volvió a ser nombrado director general de Innovación, Investigación y Transformación Digital, cargo que ha mantenido hasta ahora.
Se marcha en un momento especialmente delicado
Aquí está la verdadera importancia política y económica de la noticia.
La persona que ha dirigido durante siete años buena parte de la estrategia innovadora de Asturias se marcha cuando el Principado tiene abiertos numerosos frentes ligados a la transformación digital, la inteligencia artificial, la transferencia tecnológica, el emprendimiento y la utilización de fondos europeos.
Solo este año, el Gobierno asturiano ha iniciado una nueva fase del Asturias Digital Innovation Hub (AsDIH), con cerca de 1,9 millones de euros de presupuesto, participación de una decena de entidades y el objetivo de prestar servicios a más de 160 empresas, poniendo un énfasis especial en la inteligencia artificial.
Son precisamente proyectos de este tipo los que convierten la sucesión de Lucas en algo más que un simple cambio de nombre dentro del organigrama.
¿Quién dirigirá ahora la innovación asturiana?
Esa es, desde este momento, la gran pregunta.
El Gobierno del Principado todavía no ha hecho público quién sustituirá a Lucas al frente de la Dirección General de Innovación, Investigación y Transformación Digital.
Y el perfil elegido será significativo.
Porque el departamento tiene relación directa con algunos de los asuntos que Asturias considera estratégicos para transformar su economía: investigación, digitalización empresarial, transferencia de conocimiento, centros tecnológicos, startups, inteligencia artificial y conexión entre universidad y empresa.
No se trata únicamente de gestionar subvenciones.
Se trata de decidir qué lugar quiere ocupar Asturias en la nueva economía tecnológica.
Un balance con avances, pero también con deberes pendientes
El propio Lucas evita convertir su despedida en una enumeración de éxitos.
Reconoce que durante estos siete años también hubo decisiones equivocadas y pide disculpas por los errores cometidos, aunque sostiene que fueron decisiones tomadas pensando que eran las mejores para Asturias.
Su balance contiene, además, una advertencia interesante.
Algunas de las iniciativas iniciadas durante su etapa, señala, necesitarán años para demostrar realmente su potencial.
Y ahí está probablemente una de las cuestiones que deberá afrontar quien lo sustituya: continuar los proyectos ya iniciados sin provocar una ruptura en una política tecnológica que necesita plazos largos para ofrecer resultados.
Asturias ha mejorado su posicionamiento innovador durante estos años, pero sigue teniendo por delante problemas conocidos: ganar dimensión empresarial, conseguir que más conocimiento científico llegue al mercado, atraer y retener talento tecnológico y lograr que las pequeñas y medianas empresas incorporen tecnologías avanzadas.
Del despacho público, otra vez al ecosistema empresarial
La despedida de Lucas contiene una idea especialmente significativa.
No anuncia que abandone la innovación.
Anuncia que cambiará el lugar desde el que la practica.
Después de siete años dentro de la Administración, parece dispuesto a regresar a un terreno que conoce bien: empresa, tecnología y emprendimiento.
Hasta que anuncie ese destino, la incógnita permanecerá abierta.
Pero en el Principado aparece otra incluso más inmediata:
quién sustituirá al hombre que ha pilotado la política de innovación asturiana desde 2019.
Porque mientras Iván Aitor Lucas comienza su “siguiente capítulo”, Asturias tendrá que decidir ahora quién escribe el siguiente de su transformación tecnológica.
