La segunda edición de Pan y roses se celebrará los días 26 y 27 de septiembre en Kuivi Almacenes, con Unai Sordo, el programa Carne cruda y especialistas en política y activismo
Oviedo se convertirá durante dos días en escenario de debate político y cultural.
Los próximos 26 y 27 de septiembre, Kuivi Almacenes acogerá la segunda edición de Pan y roses, un festival de literatura social y política que este año quiere centrar buena parte de su programación en la polarización, los discursos de odio, el auge de la extrema derecha y las respuestas que pueden ofrecer la cultura, la reflexión y el debate público.
El encuentro ha sido presentado este miércoles por el director general de Agenda 2030 del Principado, Juan Ponte, quien lo ha definido como un espacio “explícitamente feminista, antifascista, antirracista y anticapacitista”.
La propuesta no se plantea únicamente como una sucesión de conferencias. Habrá presentaciones literarias, debates, análisis político y hasta emisión radiofónica en directo.
De la literatura al debate político
La programación abordará asuntos muy distintos, aunque unidos por un hilo común: cómo están cambiando las sociedades democráticas y qué respuestas se están planteando desde distintos ámbitos sociales y culturales.
Entre los temas anunciados figuran la insumisión histórica, la transición ecosocial y los discursos de odio.
Uno de los nombres destacados será el del secretario general de Comisiones Obreras, Unai Sordo, que presentará en Oviedo su novela Al norte.
También participará el programa Carne cruda, que realizará una emisión en directo desde el festival.
A ello se sumará un diálogo sobre políticas antifascistas con Franco Delle Donne, especialista en esta materia.
Ponte vincula el festival con el debate sobre la convivencia
Durante la presentación, Juan Ponte relacionó la celebración del festival con acontecimientos recientes y con lo que considera una creciente normalización de discursos intolerantes.
El director general sostuvo que determinadas decisiones y mensajes políticos pueden contribuir a generar polarización y acabar teniendo consecuencias en la convivencia.
Ponte mencionó expresamente las polémicas en torno a símbolos LGTBI, el uso de banderas institucionales y episodios de violencia contra activistas o de hostilidad hacia personas migrantes.
Se trata de una interpretación política expresada por el responsable autonómico, que defendió el festival como un espacio desde el que responder mediante el debate y la cultura.
“El arma de la palabra”
Ponte reivindicó especialmente el papel de la discusión pública frente a la confrontación.
Según explicó, Pan y roses pretende apoyarse en “el arma de la palabra”, la defensa de los derechos humanos, el derecho internacional y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El responsable de Agenda 2030 planteó el festival como un espacio desde el que reflexionar sobre fenómenos que, a su juicio, están introduciendo planteamientos antidemocráticos dentro de las propias democracias.
La intención declarada por la organización es que esa reflexión no se produzca únicamente desde la política institucional, sino también desde la literatura, el periodismo, el activismo y el pensamiento crítico.
Un festival que no oculta su posición ideológica
A diferencia de otros encuentros culturales que buscan una apariencia de neutralidad, Pan y roses define de manera expresa su orientación.
Ponte lo presentó como un espacio feminista, antifascista, antirracista y anticapacitista.
Esa posición formará parte del propio contenido del festival y marcará buena parte de los debates programados para los dos días.
La cita llega, además, en un contexto de fuerte discusión pública en torno a inmigración, polarización política, violencia, derechos LGTBI y los límites del discurso público.
Oviedo, dos días para discutir ideas incómodas
El interés del encuentro está precisamente ahí.
No será un festival pensado únicamente para presentar libros.
Aspira a convertirse durante dos jornadas en un foro de discusión sobre algunos de los asuntos más tensos del debate político actual: qué está ocurriendo con la convivencia, cómo se propagan los discursos de odio, dónde están los límites de la libertad de expresión y qué papel pueden desempeñar la cultura y la literatura frente a la polarización.
Los días 26 y 27 de septiembre, Oviedo tendrá así una cita poco convencional.
Libros, política, activismo, radio y debate en directo.
Y una pregunta de fondo que atravesará buena parte del programa: cómo defender la convivencia democrática cuando la sociedad parece cada vez más dividida.
