Lo acogió en su casa por compasión y terminó arruinada: ocho años y ocho meses de cárcel por robarle joyas, amenazarla y vaciarle la cuenta

Lo acogió en su casa por compasión y terminó arruinada: ocho años y ocho meses de cárcel por robarle joyas, amenazarla y vaciarle la cuenta

El TSJA confirma la condena a un hombre que se instaló gratuitamente en la vivienda de una mujer de Gijón, se apropió de sus joyas, logró que pidiera un préstamo hipotecario y retiró 54.010 euros en 46 operaciones hasta dejar apenas 178 euros en la cuenta

Comenzó como un gesto de ayuda y terminó en una auténtica ruina económica.

A principios de 2019, una mujer de Gijón decidió acoger gratuitamente en su casa a un hombre que le aseguró que no tenía dónde vivir y que su madre se encontraba gravemente enferma. Le abrió la puerta de su vivienda, le entregó las llaves y permitió que se instalara con ella.

Según considera probado la Justicia, aquella historia era falsa.

El Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) ha confirmado ahora la condena de ocho años y ocho meses de prisión impuesta al hombre por delitos continuados de hurto, amenazas y estafa, además de un delito leve de maltrato de obra. La resolución sostiene que el condenado se acercó a la mujer buscando obtener un beneficio económico y que, durante aproximadamente un año, fue apropiándose progresivamente de sus bienes y de su dinero.

Cuando todo terminó, la mujer había perdido joyas, había contratado un préstamo utilizando su vivienda como garantía, había tenido que vender su casa y había visto desaparecer 54.010 euros de la cuenta bancaria en la que había depositado prácticamente todo el dinero que le quedaba.

De huésped gratuito a disponer de las llaves de la vivienda

Los hechos arrancaron a comienzos de 2019.

El hombre manifestó a la mujer que atravesaba una situación personal muy difícil. Afirmó que carecía de alojamiento y que su madre estaba gravemente enferma.

La mujer decidió ayudarle y le permitió residir gratuitamente en su domicilio de Gijón.

No fue una estancia breve.

Según recoge la sentencia, permaneció en la vivienda hasta aproximadamente abril de 2020, más de un año durante el cual tuvo acceso habitual al domicilio y a las pertenencias de la propietaria.

Joyas que empezaron a desaparecer

Durante aquella convivencia comenzaron a desaparecer objetos de valor.

La Justicia considera acreditado que el condenado se apropió de numerosas joyas y de dos relojes pertenecientes a la mujer.

Entre las piezas figuraban cadenas, colgantes, anillos, pulseras y pendientes.

Parte de esas joyas acabaron en establecimientos de compraventa de Gijón.

La documentación comercial permitió posteriormente reconstruir varias operaciones. En febrero de 2019, por ejemplo, el hombre recibió 480 euros por un primer lote; posteriormente obtuvo otros 190 euros por un brazalete, 1.210 euros por un reloj y 1.320 euros por otro reloj Zenith, además de otras ventas.

Las pruebas documentales resultaron especialmente relevantes para el tribunal: en los contratos de compraventa aparecían el nombre y el documento de identidad del acusado, junto con fotografías de las piezas entregadas.

Otra mujer vendió parte de las piezas

El caso no terminó en el principal condenado.

Según la resolución judicial, algunas de las joyas fueron entregadas a su pareja sentimental, que posteriormente vendió varias de ellas en un establecimiento de compraventa de Gijón.

El TSJA ha confirmado para esta segunda acusada una condena de un año de prisión por un delito de receptación, al considerar probado que participó en la venta de bienes procedentes de los hurtos.

Ninguna de aquellas joyas fue recuperada por su propietaria.

Las amenazas cambiaron completamente la relación

Pero el caso fue bastante más allá de los hurtos.

La sentencia considera probado que el hombre comenzó a amenazar reiteradamente a la mujer, hasta generar en ella un fuerte estado de temor.

Las amenazas no se dirigían únicamente contra ella.

Según la resolución, también le advirtió de que podía hacer daño a sus animales e incluso a una vecina.

El tribunal concluye que aquel comportamiento, unido a las reacciones y expresiones del acusado, provocó que la mujer terminara accediendo a determinadas peticiones por miedo a las consecuencias de negarse.

Un préstamo de 25.600 euros poniendo la vivienda como garantía

Uno de los episodios más graves se produjo en abril de 2019.

La mujer viajó a Madrid acompañada por el acusado y contrató un préstamo de 25.600 euros, utilizando su propia vivienda como garantía.

Según los hechos que la Justicia considera acreditados, el hombre se quedó con todo el dinero obtenido mediante aquel préstamo.

La perjudicada quedó, sin embargo, obligada a afrontar las cuotas.

Al no poder hacer frente a la deuda, terminó tomando una decisión que cambiaría definitivamente su situación económica: vender su vivienda.

Vendió su casa y todavía quedaba lo peor

Una vez vendido el inmueble y satisfecho el préstamo y otras cantidades pendientes, a la mujer le quedaron exactamente 55.731,19 euros.

Era prácticamente el último patrimonio económico que conservaba.

Depositó el dinero en una cuenta bancaria.

El condenado figuraba como persona autorizada en aquella cuenta y disponía además de una tarjeta con la que podía realizar operaciones.

Entre febrero y abril de 2020 comenzó una sucesión de retiradas de efectivo.

Fueron 46 operaciones.

Cuando terminaron, habían salido de la cuenta 54.010 euros.

De 55.731 euros a 178

El dato resume por sí solo la dimensión económica del caso.

La mujer había ingresado en aquella cuenta 55.731,19 euros tras vender su vivienda y pagar sus deudas.

Después de las retiradas realizadas por el condenado y otros movimientos, solo quedaron 178 euros, según recoge la sentencia.

El TSJA considera acreditado que aquellas extracciones se hicieron sin conocimiento ni autorización de la propietaria.

La mujer había perdido su vivienda, las joyas y prácticamente todo el dinero obtenido tras venderla.

46 extracciones que dejaron un rastro bancario

El acusado negó durante el procedimiento buena parte de los hechos y cuestionó la versión ofrecida por la perjudicada.

Sin embargo, el TSJA respalda la valoración de la prueba realizada en la instancia anterior.

Los magistrados destacan que la mujer mantuvo una versión sustancialmente constante durante la investigación y el juicio y que su relato aparece apoyado por pruebas objetivas independientes.

Entre ellas están los contratos de venta de las joyas, las fotografías de las piezas, la documentación relativa al préstamo, los movimientos de la cuenta bancaria y el registro de las 46 retiradas de efectivo.

También se tuvo en cuenta el testimonio de una vecina.

La secuencia que convenció al tribunal

La resolución analiza los hechos no como episodios aislados, sino como una sucesión relacionada.

Primero, el hombre consiguió entrar en la vivienda.

Después llegaron las desapariciones de joyas.

Más tarde, las amenazas.

A continuación, el préstamo de 25.600 euros.

La mujer acabó vendiendo su casa y depositó el dinero restante en una cuenta a la que el acusado tenía acceso.

Finalmente se produjeron las 46 retiradas.

El tribunal considera que esta concatenación de hechos y las pruebas que los respaldan permiten atribuir al condenado la responsabilidad sobre la ruina económica sufrida por la mujer.

Ocho años y ocho meses de prisión y más de 54.000 euros de indemnización

El resultado judicial es una condena de ocho años y ocho meses de cárcel por los distintos delitos cometidos contra la perjudicada.

Además, deberá indemnizarla con 54.010 euros correspondientes al dinero retirado de la cuenta, a los que habrá que sumar el valor de las joyas y otras cantidades sustraídas.

La mujer condenada por receptación deberá cumplir, por su parte, un año de prisión por su intervención en la venta de parte de las joyas.

La decisión del Tribunal Superior de Justicia de Asturias confirma una historia especialmente dura: una mujer abrió su casa a una persona que decía necesitar ayuda y, poco más de un año después, había perdido sus joyas, su vivienda y prácticamente todos sus ahorros.

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