Un SMS falso vació 114.908 euros en poco más de una hora: seis detenidos por una estafa iniciada en Oviedo

Un SMS falso vació 114.908 euros en poco más de una hora: seis detenidos por una estafa iniciada en Oviedo

Los delincuentes hicieron que el mensaje apareciera en el mismo hilo que los avisos reales del banco, convencieron a la víctima para entregar sus códigos de seguridad y desviaron el dinero a cuentas de terceros, retiradas en cajeros y compras de joyas de oro

Un mensaje aparentemente enviado por su banco bastó para que un vecino de Oviedo perdiera 114.908 euros en poco más de una hora.

La Policía Nacional ha detenido a seis personas presuntamente relacionadas con una red dedicada a engañar a sus víctimas mediante SMS bancarios fraudulentos. La investigación ha permitido identificar, además, a otras seis personas vinculadas con las cuentas y operaciones empleadas para mover el dinero.

En total, doce investigados figuran en el procedimiento judicial abierto ante el Tribunal de Instancia de Oviedo por posibles delitos de estafa, blanqueo de capitales y pertenencia a grupo criminal. La operación ha sido desarrollada por agentes de la Jefatura Superior de Policía de Asturias en coordinación con la Comisaría de Moratalaz, en Madrid.

El mensaje que parecía realmente del banco

La estafa comenzó cuando la víctima recibió en su teléfono un SMS que le advertía de una supuesta transferencia sospechosa.

El mensaje le indicaba que, en caso de no reconocer la operación, debía llamar inmediatamente a un número de teléfono incluido en el propio aviso. Todo estaba diseñado para generar alarma y provocar una respuesta rápida, antes de que la víctima tuviera tiempo de comprobar lo ocurrido por otra vía.

El detalle que hacía especialmente creíble el engaño era que el SMS aparecía dentro del mismo hilo de conversación que los mensajes auténticos enviados anteriormente por la entidad bancaria.

Los autores habrían utilizado una técnica conocida como SMS spoofing, que permite manipular la identidad del remitente. De este modo, el teléfono puede mostrar el nombre del banco e integrar el aviso falso junto a comunicaciones legítimas, aunque el mensaje no haya salido realmente de la entidad.

Una falsa llamada de seguridad que terminó en varias transferencias

Cuando el afectado llamó al número facilitado, los interlocutores se presentaron como trabajadores del banco. Le dijeron que sus ahorros estaban en peligro y que era necesario actuar con urgencia para protegerlos.

A partir de ahí, lo guiaron paso a paso para que realizara varias transferencias y entregara los códigos de verificación que recibía en su teléfono.

Esos códigos, que en realidad autorizaban las operaciones, permitieron completar el desvío del dinero.

En poco más de una hora salieron de las cuentas de la víctima 114.908 euros. La rapidez es uno de los elementos fundamentales de este tipo de fraude: cuando el afectado descubre que la llamada no procedía del banco, el dinero ya suele haber pasado por varias cuentas o haber sido convertido en efectivo y bienes fácilmente revendibles.

Del dinero digital al efectivo y las joyas de oro

Tras recibir las transferencias, la red habría distribuido parte de los fondos entre diferentes cuentas bancarias.

Una cantidad fue retirada en efectivo en cajeros automáticos situados en distintas localidades españolas. Otra parte se utilizó para comprar joyas de oro, una fórmula que permite transformar rápidamente el dinero procedente de la estafa en objetos de valor más difíciles de rastrear y fáciles de revender.

La investigación permitió localizar y detener a varias de las personas presuntamente encargadas de sacar el dinero y realizar esas compras, principalmente en Madrid.

Los agentes también identificaron a seis personas más, entre ellas titulares de las cuentas receptoras de las transferencias. Estas cuentas constituyen una pieza esencial de la investigación, porque sirven como primera escala para alejar el dinero de la víctima y dificultar su recuperación.

Seis detenidos y doce personas investigadas

La Policía Nacional ha detenido hasta el momento a seis personas, aunque la operación afecta a un total de doce investigados.

A todos ellos se les atribuye presuntamente algún grado de participación en el entramado, ya sea en la recepción del dinero, las retiradas en cajeros, la adquisición de joyas o la puesta a disposición de cuentas bancarias.

La existencia de una cuenta a nombre de una persona no implica por sí sola que esta dirigiera el fraude. La investigación judicial deberá establecer qué conocimiento tenía cada implicado, qué función desempeñó y si actuó de forma voluntaria dentro de la organización.

El engaño se apoya en tres elementos: miedo, urgencia y apariencia de legitimidad

Este tipo de estafa no necesita vulnerar directamente los sistemas informáticos del banco. Su principal herramienta es la manipulación de la víctima.

El procedimiento se apoya normalmente en tres factores:

Miedo. El mensaje alerta de una transferencia, un bloqueo o un acceso sospechoso.

Urgencia. Se advierte de que el dinero podría desaparecer si no se actúa en ese mismo momento.

Credibilidad. El SMS aparece con el nombre del banco, dentro del hilo habitual, y la persona que atiende la llamada conoce el lenguaje utilizado por las entidades financieras.

La combinación provoca que la víctima baje la guardia y entregue voluntariamente la información necesaria para autorizar las operaciones.

Qué hacer cuando llega un mensaje de este tipo

La Policía Nacional recomienda no entrar nunca en la banca electrónica mediante enlaces recibidos por SMS. La comprobación debe realizarse desde la aplicación oficial del banco o escribiendo directamente su dirección en el navegador.

Tampoco se debe llamar al teléfono que aparece en un mensaje sospechoso. Lo correcto es utilizar el número impreso en la tarjeta bancaria, el disponible dentro de la aplicación oficial o el que figure en la página auténtica de la entidad.

Ningún banco debería solicitar por teléfono las claves completas, las contraseñas o los códigos de verificación enviados al móvil. Que la pantalla muestre el nombre de la entidad o que el mensaje aparezca junto a avisos auténticos no demuestra que sea legítimo.

Qué hacer si ya se han facilitado los códigos

La rapidez puede marcar la diferencia. La persona afectada debe contactar inmediatamente con su banco para intentar bloquear las operaciones, cancelar tarjetas y modificar las credenciales de acceso.

También resulta importante conservar el SMS, realizar capturas de pantalla, anotar los números utilizados, guardar los justificantes bancarios y presentar una denuncia cuanto antes.

En este caso, la denuncia de un ciudadano de Oviedo permitió reconstruir el recorrido del dinero, localizar las retiradas y las compras de oro y poner a doce personas bajo investigación.

El caso deja una advertencia especialmente incómoda: el mensaje fraudulento ya no siempre llega lleno de faltas de ortografía ni desde un número extraño. Puede aparecer en el lugar exacto en el que la víctima espera encontrar a su banco. Y ahí reside precisamente su peligro.

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