Medio Rural propondrá vedar temporalmente la pesca ordinaria en 2027 ante el retroceso de la especie. Cada cuenca permanecerá abierta únicamente hasta la captura de su primer ejemplar y se mantendrán las extracciones destinadas a reproducción y repoblación
Asturias se encamina hacia una temporada de salmón prácticamente simbólica en 2027. La Consejería de Medio Rural y Política Agraria propondrá una veda temporal de la pesca ordinaria para intentar frenar el deterioro de las poblaciones y favorecer la recuperación de una de las especies más emblemáticas de los ríos asturianos.
La prohibición tendrá, sin embargo, una excepción muy concreta: cada cuenca podrá abrirse hasta que se capture el primer salmón de la temporada, el tradicional Campanu. En cuanto aparezca ese ejemplar, la pesca quedará cerrada en ese río durante el resto del año.
La medida, anunciada este martes por el consejero Marcelino Marcos, deberá ser debatida en el Consejo de Ecosistemas Acuáticos y de la Pesca en Aguas Continentales antes de incorporarse a la normativa de 2027.
Un único salmón por cuenca
El planteamiento del Principado permitiría mantener las subastas, celebraciones y tradiciones ligadas al Campanu, pero con una captura única y controlada en cada río.
Eso significa que cuencas como el Narcea, el Sella, el Cares-Deva o el Esva permanecerían abiertas únicamente hasta la aparición de su primer ejemplar. Después, se daría por terminada la temporada en ese cauce.
La veda tendría carácter temporal y sería revisada cada año según evolucionen los indicadores científicos. No se plantea, por tanto, como una prohibición definitiva, sino como una medida excepcional sometida a evaluación permanente.
Una decisión basada en una tendencia, no en una sola temporada
El Gobierno asturiano sostiene que la propuesta no responde exclusivamente a los resultados de 2026, sino a una evolución negativa observada durante años.
Para tomar la decisión se analizarán las series históricas de capturas, los censos de reproductores, la densidad de juveniles, los pasos registrados en contadores y escalas, los remontes y el esfuerzo pesquero.
Medio Rural completará esa información en septiembre con nuevos censos subacuáticos, pescas eléctricas y datos de los dispositivos instalados en los ríos. Esos trabajos permitirán conocer mejor cuántos juveniles han sobrevivido a los desoves de 2025.
El Consejo de Ecosistemas Acuáticos se reunirá previsiblemente entre finales de septiembre y principios de octubre, una vez terminado el análisis técnico.
El salmón no desaparece solo por la pesca
El Principado insiste en que el declive del salmón atlántico no puede atribuirse únicamente a las capturas de los pescadores.
Se trata de una especie migratoria que pasa una parte de su vida en el río y otra en el mar, por lo que está expuesta a numerosos factores: la pérdida o transformación de los hábitats, los obstáculos que dificultan el remonte, la calidad del agua, las variaciones ambientales, la supervivencia marina y la presión de depredadores.
La Consejería defiende que la veda debe ir acompañada de actuaciones sobre todos esos elementos. Medio Rural continuará con el control legal de las poblaciones de cormorán e iniciará estudios específicos sobre la posible incidencia de la nutria en los salmones reproductores.
También se facilitará la pesca de la lubina en los ríos y se estudiará ampliar su presencia en tramos situados más arriba de los actualmente autorizados.
Las capturas para repoblación seguirán permitidas
La prohibición no afectará a las capturas científicas o técnicas de ejemplares vivos destinadas a programas de reproducción y repoblación.
Entre esos proyectos se encuentra ARCA, impulsado por la Sociedad de Pescadores Las Mestas del Narcea. Los salmones capturados para estas iniciativas no se destinan al consumo, sino que se mantienen como reproductores para obtener alevines y reforzar posteriormente las poblaciones de su propia cuenca.
Todas estas actuaciones deberán desarrollarse bajo control técnico y con protocolos específicos.
Más ayudas y licencias más baratas
La veda irá acompañada de medidas económicas para amortiguar su impacto sobre las sociedades de pescadores, que colaboran en la limpieza de los ríos, la mejora de accesos, las repoblaciones y el seguimiento de las poblaciones.
Medio Rural aumentará en los presupuestos de 2027 la partida destinada a las asociaciones de pesca fluvial, que actualmente asciende a 91.000 euros. También creará una subvención nominativa específica para el proyecto ARCA.
Además, el Gobierno autonómico prevé reducir las tasas y los precios públicos correspondientes a las licencias y permisos de pesca.
El mensaje de la Consejería es intentar preservar al mismo tiempo la especie y la cultura fluvial. El objetivo, según el Ejecutivo, es evitar tanto unos ríos sin salmones como unos ríos sin pescadores.
Asturias rechaza que el Estado asuma una protección más rígida
El Gobierno asturiano solicitará al Ministerio para la Transición Ecológica que paralice la tramitación para incluir al salmón atlántico en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, conocido como Lespre.
El Principado teme que esa catalogación limite su capacidad para tomar decisiones diferentes en cada cuenca y defiende que la gestión permanezca en manos autonómicas.
Su postura es que Asturias debe conservar margen para combinar vedas, repoblaciones, control de depredadores, seguimiento científico y otras intervenciones adaptadas a la situación concreta de cada río.
Solo 108 salmones capturados esta temporada
La campaña de 2026 terminó con 108 ejemplares capturados, un 18% menos que el año anterior.
El Narcea concentró la mayor parte, con 66 salmones. En el Sella se pescaron 23; en el Cares-Deva, 14; y en el Esva, únicamente cinco.
Los datos no son completamente uniformes. El contador instalado en la parte alta del Sella había registrado hasta el 8 de julio 94 pasos, frente a los 70 contabilizados en las mismas fechas de 2025. No obstante, se trata de una cifra provisional, ya que los remontes continúan durante el verano.
Precisamente por esa combinación de señales, el Principado quiere esperar a los censos de septiembre antes de cerrar definitivamente la regulación.
De las restricciones progresivas a la veda
La pesca del salmón lleva varios años sometida a limitaciones cada vez más severas en Asturias.
La Administración ha reducido temporadas y horarios, rebajado cupos, creado refugios para los reproductores, ampliado las zonas vedadas, restringido cebos y modalidades y prohibido de forma general la comercialización de las capturas.
La normativa de 2026 ya había recortado en un 75% el número de salmones que podían extraerse y fijó un máximo de un ejemplar con muerte por pescador durante toda la temporada.
La propuesta para 2027 supone un salto cualitativo: salvo el Campanu de cada cuenca y los ejemplares destinados a reproducción, el salmón dejaría de pescarse en los ríos asturianos durante al menos un año. Una pausa drástica con la que el Principado pretende ganar tiempo antes de que la situación sea irreversible.
