El Ministerio de Sanidad sitúa en alto riesgo el área central, las Cuencas, la Cordillera y los Picos de Europa, mientras Educación pide prudencia extrema a los centros y AEMET activa avisos por tormentas, granizo, viento y máximas de hasta 34 grados
Asturias ha entrado en una situación insólita para finales de mayo: la alerta sanitaria por altas temperaturas ya afecta a 37 concejos y abre la puerta a que los centros educativos puedan solicitar la suspensión de las clases presenciales si el calor alcanza niveles extremos. No se trata solo de una jornada calurosa, ni de una molestia pasajera. El Principado afronta un episodio de calor impropio de estas fechas, con zonas en nivel rojo sanitario, aulas bajo vigilancia, población vulnerable en riesgo y una previsión meteorológica que añade otro ingrediente inquietante: tormentas fuertes, granizo y rachas muy fuertes de viento a partir de la tarde.
La advertencia más seria llega desde el ámbito sanitario. El Ministerio de Sanidad y Salud Pública del Principado mantienen activados niveles de riesgo por exceso de temperatura en las zonas de MeteoSalud de Asturias. El Observatorio de Salud de Asturias recoge que se ha activado el nivel 3, considerado alto riesgo, en Centro-Valles mineros y Cordillera-Picos de Europa, además de niveles de riesgo en otras áreas del Principado.
La fotografía térmica es rotunda: el calor ha dejado de ser una rareza puntual para convertirse en un problema de salud pública. En Asturias, donde buena parte de las viviendas, colegios y edificios públicos no están pensados para soportar episodios prolongados de temperaturas elevadas, una máxima de 32 o 34 grados puede tener más impacto que cifras superiores en territorios acostumbrados al calor seco y extremo. Dicho sin dramatismos, pero con claridad: Asturias no está diseñada para vivir como Córdoba en miniatura.
El mapa del calor: la Asturias central y la montaña, en el punto más delicado
La alerta sanitaria afecta especialmente a la zona central, los valles mineros, la Cordillera y los Picos de Europa. La información disponible habla de 37 concejos afectados, entre ellos áreas como Oviedo, Siero, Mieres, Langreo o Cangas de Onís, municipios donde los colegios podrían pedir medidas excepcionales si la situación alcanza el nivel rojo y no se puede garantizar la seguridad del alumnado.
El sistema de alertas sanitarias no funciona como los avisos meteorológicos clásicos de la AEMET. Aquí no se mide solo si hace “mucho calor”, sino qué temperatura empieza a suponer un riesgo real para la salud en cada zona concreta. Desde la actualización del sistema en 2024, España se divide en zonas de MeteoSalud con umbrales propios. En Asturias, esos límites son especialmente bajos en algunas áreas: 23,9 grados en el litoral occidental y oriental, 28,2 en el Suroccidente, 28,5 en el área central y valles mineros, y 26 grados en Cordillera y Picos de Europa.
Esa es una de las claves de la situación actual: en Asturias, el riesgo sanitario puede activarse con temperaturas que en otros puntos de España parecerían normales. No porque el termómetro sea el único factor, sino porque el impacto depende de la adaptación de la población, de las noches, de la humedad, de los edificios y de la capacidad de refrescar los espacios. El Plan Nacional de Sanidad insiste precisamente en que las altas temperaturas afectan de forma especial a menores, personas mayores, enfermos crónicos y personas con condiciones sociales o viviendas más vulnerables.
Los colegios, en alerta: prudencia extrema y posible cierre temporal
La Consejería de Educación ha remitido un aviso a todos los centros educativos asturianos ante la previsión de que el episodio continúe. El mensaje pide a los equipos directivos “extremar la prudencia” en la organización de actividades escolares, adaptar horarios, evitar ejercicio físico intenso o actividades al aire libre en las horas de más calor, garantizar hidratación frecuente y priorizar espacios ventilados y protegidos del sol.
La comunicación también contempla la posibilidad de adoptar medidas extraordinarias. En caso de calor extremo o situaciones excepcionales, los centros podrían solicitar el cierre temporal o la suspensión de la actividad presencial, siempre con garantías para organizar la recogida del alumnado y preservar la seguridad de los menores. Por ahora, según la información disponible, Educación no habría recibido solicitudes de suspensión, pero el protocolo ya está encima de la mesa.
Este punto es especialmente sensible porque el calor en las aulas no es una incomodidad menor. En edificios antiguos, con mala ventilación, patios sin sombra suficiente o aulas orientadas al sol, la temperatura puede dispararse y convertir una jornada normal en una prueba de resistencia. Además, mayo coincide con semanas de evaluación, exámenes y actividad lectiva intensa. El problema ya no es solo pedagógico: es sanitario.
Mieres, Oviedo, Cabrales, Amieva: máximas que descolocan el calendario
Los datos registrados en las últimas horas explican la preocupación. Mieres alcanzó 34,3 grados, Amieva llegó a 33,2, Piloña a 33, Oviedo a 32,6 y Cabrales a 32,3. Incluso Gijón, protegido habitualmente por el efecto moderador del mar, marcó 29,4 grados. Las mínimas tampoco dieron una tregua clara: Oviedo registró 16,7 grados por la noche y Gijón 16.
Para este miércoles, la previsión mantiene el episodio en niveles elevados. En Oviedo se espera una máxima de 32 grados, con posibilidad de tormenta breve por la tarde, y la AEMET mantiene aviso amarillo por tormentas desde las 14:00 horas hasta la medianoche, además de aviso por temperatura máxima de 34 grados en la zona central y valles mineros entre las 14:00 y las 20:00.
En Cangas del Narcea, la previsión apunta a una máxima de 31 grados, con aviso amarillo por tormentas y también por temperatura máxima de 34 grados en la Suroccidental asturiana. En Gijón, la máxima prevista ronda los 28 grados, pero el litoral oriental mantiene aviso amarillo por tormentas con granizo y sin descartar chubascos localmente fuertes o alguna racha muy fuerte.
Calor primero, tormentas después: una combinación peligrosa
El escenario meteorológico no se limita al calor. AEMET prevé para Asturias tormentas fuertes con granizo y rachas muy fuertes de viento. Esa combinación —calor acumulado, humedad, inestabilidad y descarga tormentosa— puede convertir la tarde en un tramo especialmente complicado, sobre todo en desplazamientos, actividades al aire libre y zonas de montaña.
La Agencia Estatal de Meteorología viene advirtiendo de un episodio cálido muy anómalo para mayo en buena parte de España, con temperaturas propias de julio o agosto y valores entre 5 y 10 grados por encima de lo habitual en amplias zonas. A nivel nacional, el máximo del episodio se espera entre miércoles y viernes, con noches tropicales en diferentes áreas y máximas que pueden acercarse o superar los 38 grados en puntos del país.
En Asturias, la situación tiene un matiz particular: no se esperan los 40 grados del sur peninsular, pero el riesgo no se mide solo por el número absoluto. Se mide por la vulnerabilidad del territorio ante ese calor. Y ahí está la clave: la comunidad está más preparada para la lluvia, la humedad y el frío que para aulas recalentadas, viviendas sin climatización y jornadas laborales con más de 30 grados en interiores.
Qué recomienda Sanidad
Sanidad insiste en varias medidas básicas: beber agua con regularidad aunque no se tenga sed, permanecer en lugares frescos, evitar la exposición directa al sol en las horas centrales del día, reducir esfuerzos físicos intensos, ventilar cuando la temperatura exterior sea más baja y prestar especial atención a menores de cuatro años, embarazadas, mayores, personas con enfermedades crónicas y trabajadores al aire libre.
El Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperatura sobre la Salud establece que, en nivel 3, se refuerzan las medidas del nivel 2, se intensifica la información a la población de riesgo y se comunica la situación a los responsables autonómicos para valorar medidas adicionales si fueran necesarias.
Asturias ante un aviso que ya no parece excepcional
La alerta sanitaria de estos días deja una conclusión incómoda: Asturias empieza a convivir con episodios de calor más tempranos, más intensos y más difíciles de gestionar en espacios que no fueron concebidos para ello. Lo que antes podía parecer una rareza de julio se está colando en mayo, con colegios funcionando a pleno rendimiento, edificios públicos recalentados y población vulnerable expuesta.
La crisis no está solo en el termómetro. Está en la pregunta de fondo: qué ocurre cuando una región verde, húmeda y atlántica empieza a sufrir episodios de calor para los que no está preparada.
De momento, la respuesta es una alerta sanitaria que ya alcanza a 37 concejos, avisos a los centros educativos, riesgo alto en varias zonas de MeteoSalud y una tarde marcada por la amenaza de tormentas, granizo y viento. Asturias no está simplemente pasando calor. Asturias está recibiendo un aviso serio de lo que puede venir si estos episodios dejan de ser excepcionales.
