Durante años, desde el exterior, parecía un criadero más. Un negocio especializado en razas pequeñas, aparentemente legal, situado en la parroquia gijonesa de Serín. Un lugar donde se criaban bichones maltés, pomeranias, caniches toy, yorkshire o chihuahuas destinados a convertirse en mascotas familiares. Un negocio más dentro de la industria multimillonaria de la compraventa de perros de compañía.
Pero detrás de aquellas instalaciones, según la investigación abierta por la Guardia Civil y la documentación aportada por entidades animalistas, se escondía un escenario descrito ya por muchos como “el criadero de los horrores”.
Lo que los agentes encontraron dentro ha provocado conmoción incluso entre personas acostumbradas a intervenir en casos de maltrato animal extremo.
Más de 300 perros fueron evacuados de las instalaciones en abril de 2026. Algunos estaban enfermos. Otros presentaban graves problemas de higiene y salud. Muchos sufrían patologías infecciosas. Y ahora, a medida que avanzan las investigaciones, comienzan a emerger testimonios y detalles que dibujan un escenario todavía más estremecedor.
“Escuchar sus llantos desde el congelador”
La acusación más brutal de todas es también la que más ha sacudido a protectoras, veterinarios y asociaciones animalistas.
Según la denuncia presentada por la Federación de Asociaciones Protectoras y de Defensa Animal de la Comunidad de Madrid (FAPAM), algunos cachorros que nacían con deformidades eran presuntamente arrojados vivos a la basura o introducidos en congeladores.
Y no muertos.
Vivos.
La denuncia asegura que trabajadores del entorno del criadero habrían escuchado “sus llantos desde el interior”. Ese detalle ha provocado una ola de indignación y horror incluso entre profesionales habituados a situaciones límite.
Las pesquisas judiciales tratan ahora de determinar hasta qué punto estas prácticas eran habituales y quién daba exactamente las órdenes dentro del entramado empresarial investigado.
Cesáreas sin anestesia: operaciones con las perras conscientes
Otro de los aspectos más escalofriantes que figuran en la investigación tiene que ver con las prácticas veterinarias denunciadas.
Según la documentación incorporada al caso, algunas perras habrían sido sometidas a cesáreas sin protocolos anestésicos adecuados.
La denuncia habla de animales conscientes durante intervenciones quirúrgicas invasivas, soportando dolor extremo, estrés agudo y sufrimiento prolongado.
Expertos veterinarios consultados en distintos medios han explicado en los últimos días que este tipo de actuaciones, de confirmarse judicialmente, supondrían uno de los casos más graves de maltrato animal detectados en España en los últimos años.
Un negocio de producción masiva de perros miniatura
La investigación apunta a que el criadero funcionaba prácticamente como una cadena intensiva de reproducción de perros pequeños de compañía.
Las razas supuestamente criadas en las instalaciones incluían:
- bichón maltés,
- pomerania,
- yorkshire terrier,
- caniche toy,
- chihuahua,
- schnauzer miniatura,
- y teckel.
Perros de enorme demanda comercial y precios elevados en internet y tiendas especializadas.
Las asociaciones animalistas llevan años denunciando que parte del mercado ilegal o semiclandestino de cachorros funciona bajo una lógica de “producción” donde las hembras son utilizadas como máquinas reproductivas hasta el agotamiento físico.
En muchos casos:
- partos continuos,
- inseminaciones reiteradas,
- jaulas minúsculas,
- falta de descanso,
- enfermedades genéticas,
- y ausencia de control veterinario real.
Más de 300 perros hacinados y enfermos
La primera gran intervención se produjo el 21 de abril.
La Guardia Civil, a través del SEPRONA y la UPRONA, evacuó inicialmente más de 300 perros de las instalaciones de Serín. Algunas cifras posteriores elevaron el número hasta 347 animales localizados.
Los animales fueron trasladados de urgencia:
- al albergue municipal de Serín,
- a protectoras asturianas,
- y también a centros colaboradores en Madrid.
Las imágenes difundidas tras el operativo mostraban perros:
- extremadamente sucios,
- aterrorizados,
- con problemas dermatológicos,
- infecciones,
- y evidentes signos de abandono sanitario.
Varios necesitaban atención veterinaria inmediata.
La sospecha que lo desencadenó todo
El caso comenzó a destaparse tras una denuncia presentada el 13 de abril por FAPAM.
La entidad alertaba de posibles delitos de maltrato animal continuado no solo en Gijón, sino también en otro criadero relacionado con los mismos propietarios en Don Benito (Badajoz).
La Guardia Civil activó entonces una investigación que acabó desembocando en múltiples inspecciones y finalmente en el operativo masivo de rescate.
En Badajoz, sin embargo, cuando los agentes acudieron a inspeccionar las instalaciones vinculadas al mismo entramado, el criadero ya no existía operativamente.
Medicamentos administrados por personas sin titulación
La investigación también apunta a posibles irregularidades muy graves relacionadas con medicamentos veterinarios.
Según la denuncia, personas sin cualificación veterinaria habrían administrado:
- antibióticos,
- vacunas,
- y tratamientos médicos.
Esto abre otra línea potencialmente explosiva:
la utilización irregular de medicamentos veterinarios en explotaciones privadas.
Las autoridades investigan si pudo existir:
- falsificación documental,
- uso inadecuado de fármacos,
- o tratamientos administrados sin supervisión legal.
Cuatro detenidos y un posible grupo criminal
La Guardia Civil detuvo a cuatro personas relacionadas con el criadero, incluidos los dos propietarios.
Todos están investigados por:
- presunto delito continuado contra los animales,
- y pertenencia a grupo criminal.
Aunque quedaron en libertad tras declarar, la investigación sigue abierta y no se descartan nuevas actuaciones judiciales.
Paralelamente, las autoridades detectaron hasta 18 infracciones administrativas relacionadas con:
- bienestar animal,
- residuos,
- medicamentos,
- sanidad animal,
- protección de consumidores,
- y normativa ambiental.
El negocio oculto tras la demanda de perros “de raza”
El caso de Serín ha vuelto a abrir un debate enorme en España:
qué ocurre realmente detrás de parte del negocio de los perros de raza.
Porque el mercado mueve muchísimo dinero.
Los cachorros miniatura pueden venderse por miles de euros. Y cuanto más pequeña y “perfecta” es la raza, mayor es la presión reproductiva sobre los animales.
Asociaciones protectoras llevan años denunciando que algunos criaderos funcionan con dinámicas casi industriales:
- reproducción continua,
- explotación extrema de hembras,
- eliminación de cachorros enfermos,
- y ocultación de patologías genéticas.
El problema, explican, es que muchas veces el comprador final jamás llega a ver dónde nació realmente el cachorro.
El impacto emocional en los rescatistas
Uno de los aspectos más duros del operativo ha sido el estado psicológico de muchos animales.
Protectores y veterinarios que participaron en el rescate describen perros:
- aterrados ante el contacto humano,
- desorientados,
- extremadamente ansiosos,
- y con conductas compatibles con largos periodos de confinamiento y estrés.
Algunos nunca habían pisado hierba.
Otros apenas habían salido de espacios cerrados.
Asturias ante uno de los mayores casos recientes de maltrato animal
El caso ha provocado una enorme conmoción en Asturias.
Porque no se trata simplemente de abandono o negligencia aislada.
La investigación apunta a un posible sistema organizado y sostenido en el tiempo donde el sufrimiento animal habría sido parte estructural del funcionamiento del negocio.
Y hay un detalle especialmente perturbador:
durante años, para muchos vecinos, aquello parecía simplemente un criadero más.
Ahora, tras las puertas de aquellas instalaciones de Serín, empieza a emerger una realidad que incluso investigadores experimentados describen como una de las más duras que han visto en mucho tiempo.
