El desempleo baja en España a mínimos desde 2008 y Asturias también mejora sus cifras, impulsada sobre todo por el turismo, la hostelería y los servicios; sindicatos y economistas alertan de la fuerte dependencia estacional
España volvió ayer a sacar pecho con los datos de empleo. Abril cerró con una de las mayores bajadas del paro de los últimos años y con un nuevo récord histórico de afiliación a la Seguridad Social. Pero detrás de las cifras nacionales hay una realidad mucho más compleja, especialmente en comunidades como Asturias, donde el alivio estadístico convive con viejos problemas estructurales que siguen sin resolverse.
El dato nacional fue potente: el paro registrado cayó en 62.668 personas en abril y bajó por primera vez desde 2008 de la barrera de los 2,4 millones de desempleados. Al mismo tiempo, la Seguridad Social superó por primera vez los 22,1 millones de afiliados medios.
La Semana Santa, que este año cayó íntegramente en abril, volvió a convertirse en el gran motor del mercado laboral español. Hostelería, comercio, turismo y actividades vinculadas al ocio tiraron del empleo en prácticamente todo el país. Y Asturias no fue una excepción.
Aunque los datos detallados del Principado reflejan una evolución positiva, varios analistas advierten ya de que gran parte de la mejora vuelve a concentrarse en sectores muy ligados a campañas concretas y contratos temporales o discontinuos.
Asturias mejora, pero vuelve a depender del turismo y los servicios
En Asturias, la caída del paro se concentró especialmente en el sector servicios, impulsado por la fuerte actividad turística registrada durante Semana Santa y el puente posterior. Hoteles, restaurantes, alojamientos rurales y comercios experimentaron un importante aumento de actividad, especialmente en zonas costeras y destinos turísticos interiores.
El turismo rural volvió a dispararse en la región, con ocupaciones muy elevadas en numerosos concejos. Muchos establecimientos colgaron el cartel de completo durante varios días consecutivos, algo que tuvo un impacto directo en las contrataciones.
El Gobierno central presentó los datos como una prueba de la fortaleza del mercado laboral español. La ministra Elma Saiz destacó que España lleva ya cuatro años consecutivos creando más de medio millón de empleos anuales y subrayó que la afiliación femenina y la de trabajadores extranjeros están en máximos históricos.
Pero en Asturias la lectura es bastante menos triunfalista.
Los sindicatos alertan: “El empleo mejora, pero sigue siendo muy frágil”
Los sindicatos asturianos reconocen que el dato es positivo, pero recuerdan que la región sigue arrastrando algunos de los grandes problemas históricos del mercado laboral español:
- Envejecimiento de la población activa
- Pérdida de talento joven
- Dependencia del sector servicios
- Escasa diversificación económica en algunas comarcas
- Fragilidad industrial en determinadas zonas
Además, varios expertos alertan de que parte del crecimiento del empleo se está sosteniendo sobre fórmulas laborales más inestables.
El sindicato USO advirtió precisamente ayer de que, pese a la bajada del paro, siguen aumentando los contratos parciales y los fijos discontinuos, una modalidad que continúa generando enorme debate porque muchos trabajadores dejan de aparecer oficialmente como desempleados aunque realmente pasen largos periodos sin actividad laboral efectiva.
Ese es uno de los grandes focos de discusión política alrededor de las cifras del paro.
El debate político: ¿récord histórico o maquillaje estadístico?
Mientras el Gobierno presume de récords históricos de afiliación, desde sectores críticos se recuerda que el número de afiliaciones no equivale exactamente al de trabajadores reales, ya que existen situaciones de pluriempleo o personas con varias altas simultáneas.
Algunos economistas y medios conservadores han intensificado en las últimas semanas sus críticas sobre el uso político de las estadísticas laborales.
En Asturias, además, existe otra preocupación silenciosa: la excesiva dependencia del empleo turístico y estacional.
La región logró un importante impulso laboral gracias a la actividad de Semana Santa, pero el temor es que muchos de esos puestos desaparezcan nuevamente tras el verano o se conviertan en empleos muy fragmentados y de baja estabilidad.
La hostelería sigue siendo uno de los sectores que más empleo genera en momentos punta… y también uno de los más frágiles.
Asturias respira, pero sigue sin resolver su gran problema laboral
Aun así, el contexto general es mejor que hace un año. España encadena cifras históricas de ocupación y Asturias logra sostener una evolución relativamente positiva pese a la desaceleración industrial europea y la incertidumbre internacional derivada de la tensión geopolítica y el encarecimiento energético.
Pero la gran incógnita ahora es qué ocurrirá cuando desaparezca el efecto Semana Santa y llegue el segundo semestre del año.
Porque en Asturias, más allá del optimismo estadístico, sigue flotando una pregunta incómoda:
¿La economía asturiana está creando empleo sólido… o simplemente sobrevive a base de campañas turísticas cada vez más cortas e intensas?
