La nota friki de la semana

La nota friki de la semana la ha puesto Anna Gabriel, de la CUP. Ante una pregunta sobre la posibilidad de ser madre, la diputada antisistema contestó lo siguiente:

Si pudiera formar parte de un grupo que decide tener hijos en común y en colectivo, me satisfaría la idea.

Y es que, según Gabriel, la concepción de la paternidad en nuestra cultura está excesivamente individualizada. En muchas otras culturas, la educación de los hijos se comparte: quien educa es la tribu.

Olvidó Anna Gabriel ponernos ejemplos de esas culturas. Hubiera sido interesante saber si alguna de ellas había evolucionado más allá del Neolítico.

Como no podía ser de otra forma, las palabras de la representante de la franquicia catalana de Batasuna han sido tomadas a mofa por la opinión pública. Una ocurrencia más de un partido estrafalario que recientemente proponía la utilización de esponjas marinas como tampones.

Pero estas declaraciones están lejos de ser una ocurrencia. Según Anna Gabriel, las personas que tienen hijos "en familia" tienden a ser más conservadoras, y así educarán a sus hijos. "Al querer tú lo mejor para ellos, se entra en una lógica perversa".

Lo que hay detrás de estas declaraciones es la inquina de la izquierda totalitaria contra la institución familiar. Es la obsesión por eliminar todos los cuerpos sociales intermedios, única forma de asegurar el poder omnímodo del Estado sobre un ser humano desprovisto de cualquier otra referencia.

No es casualidad que la izquierda haya legislado profusamente para reducir la influencia de los padres en la educación de los hijos. El ejemplo más claro de ello es Educación para la Ciudadanía. A pesar de que a los padres nos asiste el derecho constitucional de que nuestros hijos sean educados de acuerdo con nuestras convicciones, los socialistas impusieron un catecismo progre que entra de lleno en el campo de la educación moral de la juventud.

Los socialistas también reformaron los artículos del Código Civil que establecían que los padres o tutores podían corregir a los menores razonable y moderadamente y convirtieron el cachete en un delito. O la Ley Aído, que permite a las menores de edad abortar sin siquiera informar a sus padres. El último ejemplo de intromisión en la familia lo tenemos en la Ley de Transexualidad de la Comunidad de Madrid, que permite que un menor reciba tratamiento médico para el cambio de sexo incluso en contra de la voluntad de sus padres.

La familia es una institución clave para el desarrollo de la persona. En el seno de la familia los padres educan a sus hijos de acuerdo con sus valores. La familia transmite la fe. La familia es la primera institución asistencial, sus miembros se apoyan entre ellos, proporcionándose ayuda material y moral ante las dificultades.

La ultraizquierda totalitaria, seguida por la socialdemocracia papanatas, necesita terminar con la familia para imponer su modelo de sociedad. Ya lo ha dicho Anna Gabriel. La familia es un peligroso nido de crianza de conservadores que genera una lógica perversa. La conclusión es clara: hay que terminar con ella.

Como siempre, lo verdaderamente preocupante no son los ataques de la izquierda a la familia. Lo terrible es que, después de cuatro años de gobierno de Rajoy, toda la legislación social de ZP continúa intacta. Nosotros, en Vox, haremos todo lo posible por fomentar la familia, institución que consideramos clave para el desarrollo de nuestra sociedad. Por ello, su defensa ocupará siempre un lugar central en nuestro programa electoral.

Y a la atribulada Anna Gabriel le pediríamos que se relaje, que en las familias no sólo se crían pequeños conservadores. Si eso fuera así, significaría que los 330.000 votantes de la CUP en las últimas elecciones catalanas han sido criados en tribus. Algo que nos parece poco probable.



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