Con el carnet en la boca

Los políticos actuales han cimentado en estos treinta y tantos años de democracia unas costumbres tendentes siempre a conservar su influencia en el partido y también el cargo público para aquellos que lo disfrutan.  En un país con amplias administraciones públicas y los consiguientes cargos designados por el voto de los ciudadanos, o a dedo, el político debe estar en alerta continúa para no caer en desgracia dentro de los órganos decisorios del partido además de llevar bien visible el carnet de afiliado en la boca lo que en determinados ambientes hace que se le abran puertas normalmente vetadas al ciudadano de a pié además de todas aquellas otras prebendas que pueda apañar.

Para el profesional de la política es vital ser dócil al mando, nunca hablar bien del oponente aunque éste haya traído el maná a su pueblo, pero sí hablar siempre bien y con vehemencia de sus superiores jerárquicos manteniendo una fluida relación con los periodistas más verborrea fácil empleando mucho eso de sostenibilidad y competitividad, además de creacción de empleo, y asistencia inexcusable a los actos del partido siempre situándose en las primeras cinco filas. Ah, por supuesto, es importante que le vean a uno por el barrio hablando a todas horas con no se sabe quién por el celular. Un ejemplo, aquí tenemos al perfecto político en cuanto a uso del celular se refiere: Isidro Fernández Rozada que vive de ello, de la política, desde antes que se inventase el teléfono móvil.

La consejería de Sanidad que preside en una segunda etapa Faustino Blanco acaba de cesar sin que se sepa por que al doctor Francisco Menéndez Tévar como jefe de hematología del Hospital Universitario Central, decisión que ha causado sorpresa no solo en el seno del Colegio Oficial de Médicos si no en la opinión pública en general. Excelente profesional, probablemente el mejor hematólogo de Asturias después de Joaquín Fernández, fallecido hace unos meses, lo que está claro es que el doctor Menéndez Tévar no lleva en la boca el carnet del PSOE y las fuentes enteradas del cotarro político asturiano me indican que eso, y que no se deja manejar, es la causa de su defenestración que, por cierto, no es la primera sufre en la etapa de los gobiernos socialistas asturianos.

Supongo yo que el infatigable padre Angel -que reconfortante es ser mensajero de lapaz- que va a ser recibido en Roma por el Papa Francisco encontrará un hueco en su audiencia papal para pedir al Santo Padre que cundo tenga tiempo rece por esta Asturias de nuestros amores, tan necesitada como está de levantar cabeza y remontar la crisis. No hay día en que viendo el telediario nacional a uno no le entren las ganas de llorar. Hoy mismo, sin ir más lejos, la ministra de Fomento Ana Pastor apuesta por el tren de alta velocidad entre Madrid y Badajoz. Aquí, por contra, se construye un trazado para usar solo un túnel, mezclando por el mismo velocidad para viajeros y transporte de mercancías -el 80 por ciento bobinas de Arcelor para Valencia, que suelen dormir 48 horas su pesado sueño en Venta de Baños, sin prisa alguna- , mientras a la opinión pública regional se la marea a modo de disculpa con filtraciones, laderas que amenazan con venirse abajo o falta de presupuesto. Y es que la nueva variante ferroviaria de Asturias viene sufriendo desde hace años las siete plagas de Egipto comenzando por el importante retraso en la ejecución del proyecto mientras que el actual trazado, ya centenario, con sus cien túneles a cuestas está para mírame y no me toques.

Gobiernen unos, gobiernen otros, está claro que ninguno de los futuros trenes de alta velocidad llevará el carnet en la boca. Ninguno de nuestros partidos más representativos lo merece.

 



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