El Círculo Gastronómico de los Quesos Asturianos reactiva su actividad tras el verano con la vista puesta en el Certamen de Quesos de La Foz de Morcín y reivindica una cultura gastronómica que convierte al Principado en uno de los grandes territorios queseros de España
En Asturias hablar de queso no es hablar de un producto más.
Es hablar de territorio, de pueblos, de ganadería, de recetas transmitidas durante generaciones y de una de las grandes señas de identidad de la gastronomía regional.
Y septiembre vuelve a colocar ese universo en primer plano.
El Círculo Gastronómico de los Quesos Asturianos ha retomado su actividad después del parón de julio y agosto con nuevas reuniones, degustaciones y una agenda marcada por uno de los acontecimientos queseros destacados de estas semanas: el Certamen de Quesos de La Foz de Morcín.
Luis Javier del Valle repasó esta semana las principales novedades del colectivo y las actividades previstas en torno al certamen, además de cerrar la cita con una propuesta gastronómica especialmente apropiada para esta época: una Ensalada Cantábrica.
Un círculo creado para que Asturias conozca mejor sus propios quesos
El Círculo Gastronómico de los Quesos Asturianos nació el 25 de junio de 2013 en Oviedo, con sede en el restaurante La Genuina.
Su finalidad es aparentemente sencilla, pero enormemente ambiciosa: promover, conocer y divulgar los quesos asturianos y explicar su relación con la cocina.
La asociación, sin ánimo de lucro, no limita su actividad a los quesos artesanales.
También presta atención a las producciones industriales y, en general, a los productos lácteos, aunque el queso asturiano ocupa naturalmente el centro de buena parte de sus actividades.
Durante más de una década, sus miembros han probado centenares de variedades, conocido directamente el trabajo de las queserías y convertido la cata y la divulgación en una forma de mantener viva la cultura quesera regional.
El segundo jueves del mes, reunión quesera
El funcionamiento del Círculo tiene incluso su propio calendario.
Exceptuando julio y agosto, el colectivo celebra sus reuniones ordinarias el segundo jueves de cada mes.
Son encuentros dedicados fundamentalmente a probar quesos y armonizarlos con vinos u otras bebidas.
Pero no se trata simplemente de comer.
Los productos son analizados y puntuados.
Las valoraciones acumuladas durante el año desembocan después en el Premio Enogastronómico, que se entrega durante la Gran Fiesta Gastronómica Anual del colectivo.
La dinámica permite comparar variedades, elaboraciones y queserías y, al mismo tiempo, generar conocimiento entre aficionados y profesionales.
Y el cuarto jueves, el queso entra en todos los platos
Hay otra reunión todavía más singular.
El cuarto jueves del mes se celebra la denominada Comida de Exaltación.
Aquí el queso deja de ser únicamente protagonista de una tabla o de una cata.
Pasa directamente a la cocina.
Todos los platos del menú incorporan algún queso como ingrediente principal.
Eso obliga a explorar algo especialmente interesante: hasta dónde puede llegar el producto quesero asturiano cuando abandona la tabla y entra en sopas, ensaladas, carnes, pescados, salsas o postres.
Es también una forma de reivindicar que el queso no tiene por qué aparecer solamente al final de una comida.
Puede formar parte de toda ella.
Más de cien encuentros alrededor de una mesa
La trayectoria acumulada comienza ya a ser considerable.
El Círculo ha superado el centenar de reuniones y durante todos estos años ha degustado cientos de quesos, acompañándolos con vinos y otras bebidas y contando en numerosas ocasiones con la participación directa de representantes de queserías y asociaciones relacionadas con el sector.
Este contacto con quienes elaboran el producto permite conocer algo que muchas veces no aparece en la etiqueta:
qué leche se utiliza,
cómo se trabaja,
qué importancia tiene la maduración,
qué dificultades atraviesa una quesería,
o por qué una misma variedad puede resultar completamente diferente dependiendo de quién la elabore.
Morcín vuelve a convertirse en territorio quesero
Uno de los grandes asuntos de septiembre es el Certamen de Quesos de La Foz de Morcín.
La cita vuelve a reunir producto, tradición y divulgación alrededor de una zona profundamente vinculada a la cultura quesera asturiana.
El Círculo Gastronómico participa activamente en acontecimientos de este tipo y sus miembros forman parte habitualmente de concursos y jornadas celebrados dentro y fuera del Principado.
La Foz vuelve así a convertirse en uno de esos lugares en los que el queso deja de ser únicamente alimento para convertirse en elemento central de una jornada festiva y gastronómica.
No solo Morcín: del Casín a las cervezas navideñas
La actividad del colectivo se extiende bastante más allá de sus reuniones mensuales.
Desde 2015 participa en los concursos relacionados con el Queso Casín y la cocina casina.
También desarrolla desde 2017 catas dentro del Festival de Cervezas Navideñas de Colunga, buscando combinaciones entre quesos y bebidas que van mucho más allá del habitual vino.
Sus integrantes asisten además a concursos de quesos regionales, nacionales e internacionales.
Eso permite comparar la producción asturiana con lo que se está elaborando en otros territorios y conocer tendencias que después pueden trasladarse a las propias actividades del Círculo.
La divulgación también pasa por la radio
Una parte fundamental del trabajo consiste simplemente en contar el queso.
Explicar qué se está elaborando.
Quién lo produce.
Cómo debería consumirse.
Qué variedades existen.
Cómo se puede cocinar.
Y qué actividades se desarrollan alrededor de este producto.
Los llamados Miércoles Queseros se han convertido precisamente en un espacio periódico para trasladar esa cultura gastronómica a la radio y acercarla a un público que quizá nunca haya participado en una cata profesional.
Porque detrás de cada queso hay bastante más que leche y fermentación.
Hay territorio.
Asturias tiene motivos de sobra para presumir de queso
El Principado posee una de las tradiciones queseras más singulares de España.
La geografía ayuda.
Montaña, valles, pastos y pequeños núcleos rurales han permitido durante siglos desarrollar elaboraciones diferentes en espacios relativamente próximos.
El resultado es una riqueza quesera extraordinaria.
Y precisamente por eso cobran sentido iniciativas como las del Círculo Gastronómico: no basta con tener buenos quesos.
Hay que conseguir que la gente los conozca, los pruebe y entienda por qué son diferentes.
Y después de hablar de queso… una Ensalada Cantábrica
La última propuesta del encuentro de esta semana llegó en forma de receta.
Una Ensalada Cantábrica.
Un plato que encaja perfectamente con la filosofía del colectivo: producto regional, cocina sencilla y la posibilidad de convertir el queso en algo más que un acompañamiento.
Porque esa es quizá la principal enseñanza de más de una década de reuniones.
Asturias tiene una enorme despensa quesera.
Pero para que siga viva necesita algo más que buenas queserías.
Necesita consumidores curiosos, cocineros que experimenten, establecimientos que la defiendan y asociaciones que continúen haciendo una tarea aparentemente sencilla pero fundamental:
sentarse alrededor de una mesa, cortar un queso y empezar a hablar de él.
