Letizia vuelve a su colegio 40 años después y se encuentra una escuela completamente distinta

Letizia vuelve a su colegio 40 años después y se encuentra una escuela completamente distinta

De la EGB a las aulas STEAM, los hologramas, el 3D y el yoga: el regreso de la Reina a La Gesta permite comprobar hasta qué punto ha cambiado la forma de aprender en apenas una generación

La noticia de ayer podría resumirse en una frase: la reina Letizia volvió al colegio de Oviedo donde estudió de niña.

Pero hay otra historia bastante más interesante detrás de la visita.

Porque la niña que entraba cada mañana en La Gesta a comienzos de los años ochenta regresó casi cuatro décadas después a un colegio que conserva el mismo nombre y buena parte de sus recuerdos, pero donde la manera de enseñar, las herramientas y hasta algunos de los problemas que se intenta resolver tienen muy poco que ver con aquellos años de EGB.

Letizia Ortiz estudió en el colegio público La Gesta entre 1980 y 1986, desde segundo hasta octavo de EGB. Ayer regresó al centro para inaugurar oficialmente el curso escolar 2026-2027 y recorrió unas aulas donde la pizarra, el libro y el cuaderno siguen existiendo, pero ya conviven con tecnologías que entonces pertenecían prácticamente a la ciencia ficción.

De los cuadernos a los hologramas

Una de las primeras paradas de la Reina fue el denominado Aula del Futuro-STEAM de sexto de Primaria.

Allí los alumnos trabajan con aplicaciones para desarrollar elementos en tres dimensiones y utilizan ordenadores capaces de proyectarlos mediante hologramas. El encargado de mostrarle el proyecto fue Guillermo Rico, coordinador de nuevas tecnologías del centro.

La escena resume bastante bien el salto producido en una sola generación.

Cuando Letizia estudiaba allí, un ordenador doméstico era todavía una rareza. Internet no existía para el gran público y palabras como impresión 3D, aula STEAM o realidad digital simplemente no formaban parte de la escuela.

Hoy son los propios alumnos quienes crean objetos virtuales y los proyectan delante de una Reina que ocupó esas mismas aulas cuando tenía su edad.

Una escuela que también enseña a parar

Pero probablemente el cambio más llamativo no está únicamente en la tecnología.

Durante su recorrido, Letizia asistió también a una clase de yoga. Las imágenes distribuidas por Casa Real muestran a los alumnos realizando diferentes posturas mientras la Reina sigue las explicaciones de la profesora.

La actividad forma parte de una concepción de la escuela difícil de imaginar en los años ochenta: junto a matemáticas, lengua o inglés han aparecido programas destinados al bienestar emocional, la relajación y la gestión de las emociones.

Es una transformación silenciosa, pero profunda.

La escuela ya no intenta únicamente que un niño aprenda contenidos. También empieza a preguntarse cómo se siente mientras aprende.

Y los más pequeños empiezan jugando con las palabras

En Infantil, Letizia asistió a actividades de estimulación del lenguaje.

Los niños trabajaban con las vocales, dibujos y materiales creados en el aula y terminaron regalándole un cuento ilustrado por ellos mismos.

Tecnología punta arriba, cartulinas y cuentos unas aulas más abajo.

Tal vez esa mezcla sea precisamente la fotografía más exacta del colegio actual: la digitalización no ha sustituido a las herramientas tradicionales, sino que se ha instalado junto a ellas.

La misma edad, dos escuelas diferentes

El contraste resulta especialmente curioso cuando se observa desde el punto de vista de los propios alumnos.

Los niños de sexto que ayer explicaban a Letizia cómo trabajan con modelos tridimensionales tienen aproximadamente la misma edad que tenía ella cuando recorría esos pasillos como alumna.

Han pasado cuarenta años.

En términos históricos es muy poco.

En términos educativos parece otra época.

Aquella niña estudió en un sistema organizado todavía bajo la Educación General Básica, la célebre EGB que marcó a varias generaciones de españoles. Los actuales alumnos crecen en una escuela atravesada por internet, dispositivos digitales, enseñanza bilingüe, proyectos colaborativos y una preocupación creciente por aspectos como la salud emocional.

También permanecen cosas

No todo ha cambiado.

Siguen existiendo los dibujos entregados al visitante, las preguntas inesperadas de los niños, las profesoras que recuerdan a sus alumnos décadas después y ese peculiar ecosistema que convierte un colegio en una especie de archivo sentimental.

Letizia pudo reencontrarse durante la visita con antiguas profesoras y personas que coincidieron con ella durante su etapa escolar. Algunas ya habían participado en el anterior regreso público de la entonces princesa de Asturias al centro, en 2008.

El colegio cuenta actualmente con más de 300 alumnos de Infantil y Primaria.

Y entre ordenadores, cartas, dibujos y niños apareció inevitablemente la memoria.

Un viaje de apenas unos metros y cuarenta años

Por eso quizá lo menos sorprendente de lo sucedido ayer sea que una Reina volviera a su antiguo colegio.

La imagen verdaderamente interesante es otra.

Una mujer de 54 años entrando en las aulas donde estudió cuando era una niña y encontrándose con alumnos de aquella misma edad que programan objetos tridimensionales, proyectan hologramas y hacen yoga dentro del horario escolar.

No hizo falta viajar muy lejos para comprobar cuánto ha cambiado España.

Bastó con atravesar una puerta en Oviedo.

La del colegio público La Gesta.

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