Mapas y nubes y Tiro con arco se reparten ex aequo una edición especialmente simbólica de uno de los certámenes literarios más consolidados de Asturias, que conmemora un cuarto de siglo reconociendo la creación poética
Veinticinco años después de su nacimiento, el Premio Emilio Alarcos de Poesía ha decidido celebrar su aniversario de una manera poco habitual: eligiendo dos ganadores.
El jurado de la XXV edición ha concedido el galardón ex aequo a Jorge Fernández Gonzalo, por Mapas y nubes, y a Rubén Martín Díaz, por Tiro con arco, dos poemarios que compartirán así uno de los reconocimientos literarios más destacados que se conceden en Asturias.
La decisión convierte esta edición en una de las más singulares de la historia del certamen.
No hay un vencedor.
Hay dos.
Y los dos libros serán publicados por la Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte como obras ganadoras de un premio que alcanza ahora 25 años de trayectoria.
El fallo se ha dado a conocer este sábado en el Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea), en un acto que ha reunido a algunos de los nombres más relevantes de la poesía española contemporánea y que ha servido también para mirar hacia atrás y medir el recorrido de un premio que ha ido ganando prestigio desde Asturias hacia el conjunto del panorama literario nacional.
Dos libros, dos miradas, un mismo premio
El jurado ha destacado especialmente la calidad y singularidad de los dos poemarios.
Mapas y nubes, de Jorge Fernández Gonzalo, y Tiro con arco, de Rubén Martín Díaz, compartirán una distinción dotada con 6.200 euros, además de la publicación de las obras.
La elección doble no resta fuerza al premio.
Al contrario.
Refuerza la idea de que la poesía contemporánea puede avanzar por caminos muy distintos y, aun así, alcanzar niveles de excelencia comparables.
En una edición especialmente simbólica, el jurado ha optado por no sacrificar una de las dos obras.
Jorge Fernández Gonzalo: poesía, filosofía y pensamiento
Jorge Fernández Gonzalo nació en Madrid en 1982 y representa un perfil poco habitual dentro del panorama poético.
Es doctor en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid y también doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid.
Su trayectoria combina poesía, pensamiento, sociología y teoría literaria.
Ha publicado más de una veintena de poemarios y en los últimos años ha obtenido reconocimientos como el Premio de Poesía Vicente Núñez por Modelaje de un cuerpo, el César Simón por Como un buzo en medio del desierto y el Juan Gil-Albert Ciutat de València por Insectario.
A su producción poética se suma más de una docena de libros de ensayo.
Con Mapas y nubes añade ahora el Emilio Alarcos a una trayectoria construida entre la literatura y el pensamiento.
Rubén Martín Díaz: una voz premiada desde sus primeros libros
Rubén Martín Díaz, nacido en Albacete en 1980, llega al Emilio Alarcos con una carrera poética igualmente consolidada.
Es autor de libros como Contemplación, Arquitectura o sueño, Un tigre se aleja o SER, este último escrito en coautoría.
Su poemario El minuto interior recibió dos de los reconocimientos más importantes para un poeta joven en España: el Premio Adonáis y el Premio El Ojo Crítico de RNE.
Posteriormente llegaron otros galardones, entre ellos el Premio Internacional de Poesía Hermanos Argensola por El mirador de piedra, el Barcarola por Fracturas y el Premio Internacional de Poesía Alegría por Lírica industrial.
También ha cultivado la narrativa con el libro de cuentos Azul nocturno.
Ahora Tiro con arco se incorpora a esa trayectoria como uno de los dos poemarios vencedores de una edición histórica.
Veinticinco años de poesía desde Asturias
El Premio Emilio Alarcos ha ido construyendo, edición tras edición, una nómina de autores que permite comprender la dimensión alcanzada por el certamen.
Entre sus ganadores figuran Javier Almuzara, Eduardo Jordá, Emilio Martín Vargas, Irene Sánchez Carrón, Ioana Gruia, Federico Gallego Ripoll, Enrique Gracia Trinidad, Antonio Praena o Julio Rodríguez.
Autores de generaciones y procedencias muy diferentes han encontrado en el premio asturiano un espacio de reconocimiento y publicación.
Ese es precisamente uno de los aspectos que quiso destacar la consejera de Cultura, Política Llingüística y Deporte, Vanessa Gutiérrez, durante el acto celebrado en el Ridea.
Gutiérrez reivindicó el compromiso del Gobierno de Asturias con la creación literaria y con la continuidad de un premio que alcanza ya un cuarto de siglo.
No es una efeméride menor.
Mantener durante 25 ediciones un certamen poético supone haber atravesado cambios políticos, culturales, editoriales y generacionales sin perder continuidad.
Un aniversario que también miró al ganador de 2025
La jornada no se limitó a anunciar los nuevos vencedores.
El acto sirvió también para presentar oficialmente El don de la tristeza, el poemario con el que Alfonso Brezmes ganó el Emilio Alarcos en 2025.
El encargado de presentar la obra fue Luis García Montero, poeta y director del Instituto Cervantes.
Brezmes compartió con el público una selección de poemas de un libro que gira en torno a la melancolía, la memoria, la pérdida, la belleza y el paso del tiempo.
El poemario mantiene además un diálogo constante con otras artes, con referencias a la pintura, la música, el cine y la literatura.
La obra había sido seleccionada en la edición anterior entre 29 trabajos.
Luis García Montero, al frente del jurado
La celebración del 25 aniversario reunió además a un jurado de enorme peso literario.
Luis García Montero presidió esta edición en sustitución de Luis Alberto de Cuenca.
Junto a él participaron Josefina Martínez, directora de la Cátedra Emilio Alarcos Llorach de la Universidad de Oviedo; Carlos Marzal, Premio de la Crítica y Premio Nacional de Poesía; Lorenzo Oliván, poeta y Premio de la Crítica de Poesía Castellana; y Jesús García Sánchez, librero, editor e impulsor de la Colección Visor de Poesía.
La presencia de estos nombres da una idea del nivel que ha alcanzado un premio que nació en Asturias y que hoy mantiene una clara proyección nacional.
Emilio Alarcos, un nombre que sigue pesando en la cultura asturiana
El premio lleva además uno de los nombres fundamentales de la filología española contemporánea.
El legado de Emilio Alarcos Llorach permanece profundamente ligado a Asturias y a la Universidad de Oviedo, donde desarrolló buena parte de su carrera académica.
Que un premio de poesía con su nombre alcance los 25 años supone también prolongar esa conexión entre Asturias, la lengua, la literatura y la reflexión sobre las palabras.
Y quizá por eso el aniversario tiene algo más que un significado institucional.
Es también una celebración de la poesía como territorio vivo.
Dos ganadores para abrir los próximos 25 años
El cuarto de siglo del Premio Emilio Alarcos termina así con una imagen poco frecuente.
Dos libros.
Dos autores.
Dos trayectorias diferentes.
Y un mismo reconocimiento.
Mapas y nubes y Tiro con arco serán publicados como las obras ganadoras de una edición que quedará marcada precisamente por esa decisión compartida.
Después de 25 años, el Emilio Alarcos no ha celebrado su aniversario mirando únicamente al pasado.
Lo ha hecho señalando hacia delante.
Y colocando dos nuevos nombres en una historia literaria que, desde Asturias, sigue creciendo verso a verso.
