Desde este lunes 7 de septiembre, los usuarios asturianos pueden volver a combinar tren y patinete eléctrico. Renfe ha levantado la prohibición que mantenía desde diciembre de 2023 y vuelve a admitir estos vehículos en Cercanías, incluidos los servicios del núcleo asturiano, además de Media Distancia y Larga Distancia. Pero no significa barra libre: el patinete deberá estar identificado, asegurado, plegado y apagado, tendrá límites de tamaño y no podrá recargarse durante el trayecto. Y los propietarios de modelos antiguos deben prestar especial atención, porque la normativa de la DGT y las condiciones anunciadas por Renfe mantienen todavía una zona gris.
Durante casi tres años, la respuesta era sencilla.
Patinete eléctrico y tren, no.
Renfe prohibió el acceso con estos vehículos a todos sus trenes el 12 de diciembre de 2023, después de varios incendios relacionados con baterías de vehículos de movilidad personal en sistemas de transporte público. La medida afectó también a monociclos eléctricos y otros dispositivos similares con batería.
Desde ayer, esa situación ha cambiado.
Y en Asturias el cambio puede tener un efecto especialmente práctico para trabajadores y estudiantes que necesitan cubrir el último tramo desde una estación hasta su destino.
Un usuario podrá, por ejemplo, desplazarse hasta la estación en patinete, plegarlo, tomar un Cercanías y volver a utilizarlo al terminar el trayecto.
El cambio afecta también al ancho métrico asturiano
Esta es una de las claves para Asturias.
La readmisión no se limita a los trenes de Cercanías de ancho convencional. Las condiciones se aplican al núcleo asturiano de Renfe y alcanzan también a los servicios correspondientes de ancho métrico, una red especialmente extensa en el Principado.
Eso abre de nuevo la puerta a utilizar conjuntamente patinete y ferrocarril en desplazamientos que afectan a algunos de los principales corredores de movilidad de Asturias y a localidades conectadas con Oviedo, Gijón, Avilés, Siero, las cuencas mineras o el corredor occidental.
Renfe confirma que desde el 7 de septiembre de 2026 pueden transportarse patinetes eléctricos, monociclos y otros vehículos de movilidad personal con batería siempre que se respeten las nuevas condiciones.
Primera comprobación: mira el patinete antes de salir de casa
No basta con tener un patinete eléctrico.
Antes de ir a la estación conviene comprobar que el vehículo dispone de:
Etiqueta identificativa visible de la DGT.
Marcaje del fabricante.
Seguro obligatorio en vigor.
La etiqueta es especialmente importante porque permite identificar individualmente el vehículo.
Desde este año, los propietarios de VMP deben inscribir sus vehículos en el Registro Nacional de Vehículos. Una vez realizado el trámite, la DGT asigna un número único que permite obtener la etiqueta identificativa que debe colocarse físicamente en el patinete.
El trámite de inscripción cuesta actualmente 8,67 euros.
Y después está el seguro.
La nueva regulación estatal ha extendido el aseguramiento obligatorio de responsabilidad civil a estos vehículos, de modo que ya no basta con comprar un patinete y utilizarlo como ocurría durante los primeros años de expansión de este medio de transporte.
No hace falta añadir el patinete al billete de Cercanías
Aquí hay una diferencia que puede provocar confusión.
El vehículo debe estar registrado en la DGT, pero el viajero no tiene que registrarlo ante Renfe ni comunicar que lo lleva cuando compra su billete.
Tampoco es necesario reservar una plaza específica para el patinete en Cercanías.
Es decir: una cosa es el registro administrativo obligatorio del vehículo y otra completamente diferente informar a Renfe de que vas a viajar con él.
Para coger un Cercanías asturiano no hay que realizar ese segundo trámite.
Y cuidado con el tamaño: 120 × 50 × 55 centímetros
Renfe también impone unas dimensiones máximas.
El patinete no puede superar 120 centímetros de largo, 50 de ancho y 55 de alto una vez acondicionado para viajar.
Además debe poder ser manipulado por su propietario sin ayuda de otra persona.
Esto puede convertirse en un problema para algunos modelos grandes, especialmente determinados patinetes de gran autonomía, ruedas anchas o estructuras reforzadas.
No todos los VMP que se utilizan actualmente en las calles tienen las mismas dimensiones ni el mismo sistema de plegado.
Hay que plegarlo incluso antes de llegar al andén
Otro detalle fácil de pasar por alto.
No basta con apagar el patinete al entrar en el vagón.
Renfe establece que deberá estar completamente plegado y apagado antes de acceder al andén y permanecer así durante todo el viaje.
Por tanto, nada de llegar circulando con el patinete hasta la puerta del tren.
Una vez dentro deberá colocarse en los espacios destinados al equipaje y nunca podrá ocupar lugares que obstaculicen pasillos, puertas, aseos, salidas o recorridos de evacuación.
En Cercanías y Media Distancia no será obligatorio introducirlo en una funda.
Renfe recomienda utilizar bolsa o funda cuando sea posible, pero admite transportarlo sin ella siempre que esté limpio y no pueda provocar daños o molestias.
Prohibidísimo cargar la batería durante el viaje
Esta norma es absoluta.
No se puede enchufar el patinete al tren.
Tampoco se permite recargar su batería de ninguna otra forma durante el trayecto.
Precisamente las baterías de litio estuvieron en el origen de la prohibición decretada en 2023.
Renfe justificó entonces la decisión por los riesgos asociados a baterías manipuladas, dañadas, envejecidas o cargadas mediante dispositivos inadecuados.
La readmisión llega ahora porque la compañía considera que el nuevo sistema de identificación, registro, certificación y aseguramiento permite controlar mejor qué vehículos acceden a los trenes.
Los patinetes de alquiler compartido siguen fuera
También existe otra prohibición clara.
No podrán viajar en los trenes los patinetes pertenecientes a empresas de alquiler compartido.
La nueva posibilidad está pensada para vehículos particulares identificados y asegurados.
Tampoco cambian las normas para los vehículos destinados a personas con movilidad reducida ni para las bicicletas eléctricas, que cuentan con un tratamiento diferente.
El gran problema: ¿qué pasa con un patinete antiguo?
Aquí está probablemente la parte más importante para miles de propietarios.
España atraviesa todavía un periodo transitorio.
Desde el 22 de enero de 2024, todos los modelos nuevos de VMP que se comercializan deben estar certificados conforme al Manual de Características de la DGT.
Sin embargo, los patinetes vendidos antes de esa fecha que carecen de esa certificación pueden seguir circulando hasta el 22 de enero de 2027.
La propia DGT permite actualmente inscribir esos vehículos en su registro como vehículos no certificados.
Aquí surge la duda.
En su comunicación sobre la vuelta de los patinetes al tren, Renfe establece requisitos más estrictos vinculados a la homologación, el registro, la identificación y el seguro.
Sin embargo, en las condiciones prácticas de Cercanías se pone el foco especialmente en la etiqueta identificativa, el marcaje del fabricante y el seguro obligatorio.
Por tanto, un usuario con un patinete antiguo no debe dar por hecho que podrá subir al tren únicamente porque todavía pueda circular legalmente por la calle.
Ese es uno de los puntos que más conviene comprobar antes de viajar.
La fecha límite que hay que apuntar: 22 de enero de 2027
La situación cambiará definitivamente en pocos meses.
A partir del 22 de enero de 2027, solo podrán circular los VMP que dispongan de la certificación exigida por la DGT.
Por tanto, quien tenga actualmente un patinete antiguo no certificado deberá comprobar si su modelo puede adaptarse a la nueva normativa o tendrá que sustituirlo antes de esa fecha.
La DGT mantiene un listado oficial de marcas y modelos certificados que permite comprobar si un determinado patinete cumple los requisitos técnicos.
La lista definitiva antes de coger un Cercanías en Asturias
Para evitar problemas, antes de salir de casa conviene hacer una comprobación rápida:
1. ¿Está inscrito en la DGT?
2. ¿Tiene colocada la etiqueta identificativa?
3. ¿Dispone del marcaje del fabricante?
4. ¿Tiene seguro obligatorio en vigor?
5. ¿Cumple los requisitos de certificación exigibles a su modelo?
6. ¿Puede plegarse completamente?
7. ¿Plegado no supera 120 × 50 × 55 centímetros?
8. ¿Puedes moverlo tú solo?
Si la respuesta es afirmativa, el trayecto será sencillo: plegarlo y apagarlo antes de acceder al andén, subirlo al tren, colocarlo correctamente en el espacio de equipajes y dejarlo allí hasta terminar el viaje.
Nada de desplegarlo dentro del vagón.
Nada de dejarlo delante de una puerta.
Y, sobre todo, nada de aprovechar el enchufe del asiento para llegar a destino con la batería al cien por cien.
Una pequeña revolución para la movilidad asturiana
La medida puede parecer menor, pero cambia bastante las posibilidades de movilidad cotidiana en Asturias.
La red ferroviaria deja muchas veces al viajero a varios kilómetros de su destino final. Esa denominada última milla es precisamente uno de los principales argumentos a favor de combinar ferrocarril y vehículos de movilidad personal.
Un viaje que hasta ahora podía requerir coche, autobús o una larga caminata desde la estación vuelve a poder completarse con un patinete.
Renfe calcula que en España existen alrededor de siete millones de patinetes eléctricos y otros vehículos de movilidad personal y considera que su combinación con el ferrocarril puede reducir la dependencia del automóvil para muchos desplazamientos cotidianos.
Para Asturias, con una red ferroviaria que conecta ciudades, áreas industriales, cuencas mineras y numerosos núcleos intermedios, la posibilidad tiene especial interés.
Pero la frase que debe recordar cualquier usuario es esta:
los patinetes han vuelto al tren, pero no cualquier patinete puede subir.
Después de casi tres años de prohibición, Renfe vuelve a abrirles las puertas.
Esta vez, identificados, asegurados, plegados y bajo unas reglas mucho más estrictas que en 2023.
