Asturias estrena este miércoles el curso 2026-2027 con récord de personal educativo, reducción de ratios y más de 12.800 profesionales. Pero para decenas de familias el primer día ha comenzado de una manera muy diferente: quince nuevas escuelas públicas de 0 a 3 años que debían incorporarse a la red autonómica permanecen todavía sin actividad. Los padres reorganizan vacaciones, recurren a los abuelos o buscan soluciones de emergencia mientras esperan una fecha definitiva.
Hoy había despertadores programados antes de tiempo.
Mochilas preparadas.
Ropa elegida la noche anterior.
Desayunos apresurados.
Y ese pequeño terremoto doméstico que cada septiembre significa volver al colegio.
Pero en quince escuelas infantiles asturianas esta mañana ha faltado lo más importante:
los niños.
Porque las puertas todavía no han abierto.
Mientras miles de escolares regresaban este miércoles, 9 de septiembre, a las aulas de Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato, un grupo de familias asturianas ha comenzado el curso con una pregunta bastante más elemental:
¿Dónde dejamos hoy a nuestros hijos?
Y, sobre todo:
¿hasta cuándo?
Asturias presume precisamente hoy de récord de docentes
La paradoja hace que la historia resulte todavía más llamativa.
El curso que comienza hoy es presentado por el Principado como uno de los de mayor refuerzo de la enseñanza pública de los últimos años.
Asturias contará con 12.882 profesionales en la educación pública.
De ellos, 10.183 forman parte de la plantilla orgánica, 548 más que el curso pasado.
Nunca había habido tantos.
Al mismo tiempo, se aplican reducciones de ratios, se amplían los recursos para atención a la diversidad y continúa desplegándose una de las grandes apuestas del Gobierno autonómico:
la red pública y gratuita de escuelas infantiles de cero a tres años.
Precisamente ahí aparece el problema.
Quince centros nuevos están terminados.
Pero hoy no han abierto.
Quince escuelas, doce concejos
Las familias afectadas están repartidas por buena parte de Asturias.
Las escuelas pendientes de apertura son La Foquina y La Xungarosa, en Avilés; El Boliche, en Cangas del Narcea; Les Xanines, en Caravia; El Tabayón, en Caso; Los Rebusquinos, en Gijón; Les Curuxines, en Gozón; El Vaporín, en Muros de Nalón; Los Condalinos, en Noreña; Los Pericos y Pinón, en Oviedo; Telva, en Trubia; El Reblincu, en Quirós; Los Riberinos, en Ribera de Arriba, y Los Vaqueirinos, en Tineo.
Son quince centros distribuidos por doce concejos.
No estamos, por tanto, ante un problema localizado en una única escuela.
«Si no tienes abuelos, lo tienes muy difícil»
Y entonces la estadística se convierte en vida real.
Porque retrasar quince aperturas no significa solamente modificar quince fechas en un calendario administrativo.
Significa padres y madres que habían organizado septiembre contando con que sus hijos comenzaban hoy.
Significa horarios laborales.
Turnos.
Vacaciones.
Abuelos.
Canguros.
Permisos.
Teletrabajo, cuando es posible.
Y llamadas de última hora cuando no lo es.
En Los Pericos, en Oviedo, algunas familias recibieron el pasado 2 de septiembre la comunicación de que el centro finalmente no comenzaría junto al resto del sistema educativo.
Para quienes llevan meses esperando la apertura, el cambio no es precisamente menor.
Algunas familias habían matriculado allí a sus hijos en junio y habían construido alrededor de ese 9 de septiembre toda la organización del comienzo del curso.
Ahora tienen que improvisar.
Una de las madres afectadas lo resume de una forma bastante difícil de mejorar:
«Si no tienes abuelos de los que tirar, tienes las cosas muy difíciles».
¿Por qué no han abierto?
Aquí conviene distinguir entre el malestar de las familias y la explicación oficial.
La Consejería de Educación sostiene que las quince escuelas abrirán durante septiembre.
La Administración decidió esperar a que se resolviera el concurso de traslados de Técnicos de Educación Infantil, celebrado a comienzos de mes, antes de completar las plantillas.
El argumento es que abrir los centros con personal provisional y modificarlo inmediatamente después del concurso podía provocar nuevos cambios precisamente durante las primeras semanas de adaptación de los niños.
Educación asegura que pretende conseguir lo contrario:
que los equipos sean estables desde el comienzo.
La lógica administrativa puede entenderse.
El problema para las familias es otro.
Los niños no viven dentro de un expediente administrativo.
Y los padres tampoco.
¿Cuándo abrirán?
Ésta es ahora la pregunta fundamental.
La Consejería mantiene que será durante este mes de septiembre, y ha situado el proceso de incorporación y adaptación en la segunda mitad del mes.
Pero las familias consultadas todavía no disponían esta mañana de una fecha definitiva para la apertura de sus centros.
Se ha hablado del entorno del día 22.
Pero mientras esa fecha no se comunique oficialmente a cada escuela, sigue siendo simplemente una previsión.
Y cada día de incertidumbre significa otro día que hay que resolver en casa.
Y después todavía llegará la adaptación
Existe además otro detalle importante.
Cuando las escuelas abran, muchos niños no comenzarán inmediatamente una jornada completa.
Los centros de cero a tres años realizan habitualmente un periodo de adaptación, especialmente importante para pequeños que se separan por primera vez durante varias horas de sus familias.
Eso puede significar comenzar inicialmente con estancias de una o dos horas e ir ampliando progresivamente el horario.
Para un niño tiene todo el sentido.
Para una familia que necesita reincorporarse al trabajo, supone añadir varios días más a un calendario de conciliación que ya se ha roto.
Una red que está creciendo a toda velocidad
El problema ocurre precisamente cuando Asturias está realizando una enorme ampliación de su red infantil pública.
Actualmente funcionan 69 escuelas de cero a tres años integradas en la red autonómica.
Cuando abran estas quince, serán 84.
Y en noviembre está prevista la incorporación de otras quince escuelas municipales, con lo que la red llegará a 99 centros.
La gratuidad de esta etapa constituye una de las medidas educativas y de conciliación de mayor alcance impulsadas por el Principado.
Y ahí reside precisamente la contradicción de este comienzo de curso.
Cuanto más importante es el servicio para las familias, más daño produce que la apertura no coincida con la fecha alrededor de la cual esas mismas familias han organizado su vida.
La diferencia entre una fecha administrativa y una mañana a las siete
Desde un despacho, retrasar una escuela dos semanas puede parecer una incidencia de puesta en marcha.
En una casa con un niño de dos años la perspectiva cambia bastante.
A las siete de la mañana hay que ir a trabajar.
El niño no puede quedarse solo.
Y alguien tiene que aparecer.
Ahí entran los abuelos.
Cuando los hay.
Las vacaciones que todavía pueden cambiarse.
Cuando quedan.
El teletrabajo.
Cuando la empresa lo permite.
O una persona contratada para cuidar al niño.
Cuando la economía familiar puede permitírselo.
La famosa «conciliación» deja entonces de ser una palabra utilizada en discursos institucionales y vuelve a convertirse en lo que realmente es:
conseguir que dos adultos puedan trabajar mientras alguien cuida de su hijo.
Un primer día de curso muy diferente según la puerta que te haya tocado
La imagen oficial de este 9 de septiembre será probablemente la de colegios llenándose de niños.
Profesores estrenando curso.
Padres fotografiando la primera entrada.
Alumnos reencontrándose después del verano.
Y Asturias anunciando cifras récord de docentes.
Todo eso es cierto.
Pero existe otra fotografía.
La de quince escuelinas nuevas que esta mañana siguen esperando.
Y delante de ellas, familias que también esperaban comenzar hoy una nueva rutina y han descubierto que todavía tendrán que aguardar unos días más.
La Consejería asegura que abrirán en septiembre.
Ahora falta conocer exactamente cuándo.
Porque el curso escolar puede comenzar mediante una resolución publicada en un calendario.
Pero para una familia el curso empieza de verdad cuando puede dejar a su hijo en la escuela y marcharse tranquila a trabajar.
Y para algunas familias asturianas, ese día todavía no ha llegado.
