La ocupación mejora respecto a marzo, impulsada principalmente por los asalariados, el sector público y el trabajo a tiempo parcial. Sin embargo, el paro aumenta, los autónomos retroceden y la comunidad se descuelga de la evolución nacional
Asturias cerró la primavera con más personas trabajando que al comienzo del trimestre. Es el dato positivo de la Encuesta de Población Activa publicada por el Instituto Nacional de Estadística: entre abril y junio se crearon 3.600 empleos y el número de ocupados aumentó hasta los 433.800.
Pero basta con ampliar el encuadre para que la fotografía cambie radicalmente.
Asturias tiene ahora 5.400 ocupados menos que hace un año. El desempleo aumentó en 900 personas durante el trimestre y en 2.300 en los últimos doce meses. Y todo ello sucede mientras España alcanza su máximo histórico de ocupación, supera los 22,77 millones de trabajadores y crea más de medio millón de empleos en términos interanuales.
No estamos, por tanto, ante un desastre laboral, pero tampoco ante el éxito rotundo que podría deducirse de un titular centrado exclusivamente en los 3.600 empleos creados durante la primavera.
La EPA dibuja una paradoja: Asturias mejora respecto al invierno, pero empeora claramente respecto al año pasado.
Más empleo y más paro al mismo tiempo
¿Cómo es posible que aumente la ocupación y también crezca el desempleo?
La explicación está en la población activa, formada por quienes trabajan y quienes no tienen empleo, pero lo buscan y están disponibles para incorporarse.
Asturias comenzó el trimestre con 472.800 personas activas y lo terminó con 477.300. Es decir, 4.500 personas más se incorporaron al mercado laboral. De ellas, 3.600 encontraron trabajo y las otras 900 pasaron a engrosar las cifras del desempleo.
La cuenta encaja prácticamente al milímetro:
4.500 nuevos activos = 3.600 ocupados más + 900 parados más.
Por eso pueden crecer simultáneamente el empleo y el paro. No es una contradicción estadística. Significa que el mercado laboral fue capaz de generar puestos de trabajo, pero no los suficientes para absorber a todas las personas que comenzaron a buscar empleo.
Asturias terminó el segundo trimestre con 433.800 ocupados, 43.500 desempleados y una tasa de paro del 9,12%, una décima por encima de la registrada en marzo.
El dato verdaderamente preocupante aparece al comparar con 2025
El balance trimestral está condicionado por la estacionalidad. La primavera y el comienzo del verano suelen favorecer la contratación en el turismo, la hostelería, el comercio, las actividades culturales y otros servicios.
Por eso, para conocer la tendencia de fondo, resulta más esclarecedor comparar el segundo trimestre de 2026 con el mismo periodo de 2025.
Hace un año, Asturias contaba con 439.200 ocupados. Ahora tiene 433.800. La comunidad ha perdido, por tanto, 5.400 empleos, un descenso aproximado del 1,2%.
El desempleo ha recorrido el camino contrario: ha pasado de 41.200 a 43.500 personas, lo que supone 2.300 parados más y un incremento cercano al 5,6%.
También se ha reducido la población activa. En el segundo trimestre de 2025 había 480.300 asturianos trabajando o buscando empleo. Ahora son 477.300: unas 3.000 personas menos dentro del mercado laboral.
Esta última cifra merece especial atención. Asturias no solo tiene menos trabajadores que hace un año. También tiene menos personas participando activamente en su mercado laboral.
Asturias avanza en primavera, pero España corre mucho más
El contraste nacional acentúa la preocupación.
España creó 486.000 empleos durante el segundo trimestre y alcanzó los 22.779.000 ocupados, la cifra más elevada de toda la serie. El paro disminuyó en 213.300 personas y la tasa nacional bajó del 10,83% al 9,87%.
La mejora no se limita a la comparación con el invierno. En los últimos doce meses España ha ganado 510.200 ocupados, ha reducido el desempleo en 57.800 personas y ha sumado 452.500 activos.
Asturias presenta la evolución inversa: pierde 5.400 ocupados, suma 2.300 parados y reduce en unas 3.000 personas su población activa.
La comunidad mantiene una tasa de paro ligeramente inferior a la española —9,12% frente al 9,87%—, pero ese dato no puede interpretarse aisladamente. Asturias también registra una tasa de actividad del 52,41%, casi siete puntos inferior a la media nacional, situada en el 59,29%, y la más baja entre las comunidades autónomas.
Una tasa de paro relativamente baja puede convivir con un mercado laboral débil cuando una parte importante de la población no trabaja ni busca empleo y, por tanto, queda fuera del cálculo del desempleo.
El empleo asalariado crece, pero retrocede el trabajo por cuenta propia
La composición de los 3.600 empleos creados durante la primavera también ayuda a entender la fragilidad del avance.
El número de asalariados aumentó en unas 10.500 personas: 6.000 nuevos trabajadores con contrato indefinido y 4.500 con contrato temporal. Asturias cerró el trimestre con 366.500 asalariados, de los que 304.800 tenían un contrato indefinido y 61.700 uno temporal.
Pero, si el empleo asalariado creció en unas 10.500 personas y el empleo total solo aumentó en 3.600, eso significa que las restantes categorías laborales perdieron alrededor de 7.000 ocupados.
El retroceso se concentró en trabajadores por cuenta propia, empleadores y empresarios sin asalariados, según el análisis de la Federación Asturiana de Empresarios. En otras palabras: se crean nóminas, pero desaparecen autónomos, pequeños empresarios y otras formas de autoempleo.
Este desequilibrio es importante porque el trabajo autónomo y las pequeñas empresas constituyen una parte esencial del tejido económico asturiano, especialmente fuera de las grandes áreas urbanas.
Siete de cada diez nuevos empleos proceden del sector público
El reparto entre empleo público y privado aporta otra clave.
Durante el segundo trimestre, el sector público creó 2.600 puestos de trabajo en Asturias, mientras que el privado aportó únicamente 1.000.
Eso significa que cerca del 72% del aumento neto de la ocupación durante la primavera procedió de las administraciones y empresas públicas. Asturias terminó el trimestre con 87.300 trabajadores públicos y 346.500 ocupados en el sector privado.
El crecimiento del empleo público no es negativo por sí mismo. Puede responder a refuerzos sanitarios, educativos, asistenciales o administrativos necesarios.
Pero una recuperación laboral sostenida difícilmente puede depender fundamentalmente de contrataciones financiadas por los presupuestos. Para consolidarse necesita inversión privada, nuevas empresas, autónomos y proyectos capaces de mantener el empleo cuando termina la temporada turística o finalizan los refuerzos públicos.
El tiempo parcial explica buena parte del crecimiento
También resulta significativo el tipo de jornada.
Asturias ganó 1.000 ocupados a tiempo completo durante el trimestre, frente a 2.600 trabajadores más a tiempo parcial. De nuevo, aproximadamente siete de cada diez nuevos empleos fueron de jornada parcial.
Eso no significa necesariamente precariedad. Existen contratos parciales voluntarios y actividades que necesitan jornadas reducidas. Pero sí obliga a matizar el dato bruto de creación de empleo: el número de personas ocupadas crece más que el volumen potencial de horas trabajadas.
La primavera creó puestos, pero el avance se apoyó especialmente en empleo asalariado, público y a tiempo parcial. Al mismo tiempo, retrocedieron los trabajadores por cuenta propia.
Los servicios no absorben toda la nueva demanda de empleo
Por sectores, el paro descendió en la industria, con 1.300 desempleados menos, y en la construcción, con una reducción de 400.
Sin embargo, aumentó en los servicios en 1.200 personas, en la agricultura en 300 y, también en 1.200, entre quienes buscan su primer empleo o llevan más de un año sin trabajar.
Es un comportamiento llamativo en un trimestre tradicionalmente favorable para los servicios.
La hostelería, el turismo y el comercio pueden haber generado contrataciones, pero no fueron capaces de absorber todas las personas que se incorporaron o regresaron al mercado laboral. La creación estacional de empleo existe, pero su intensidad resulta insuficiente para transformar la tendencia anual.
La gran señal de alarma está entre los jóvenes
El deterioro más pronunciado se registra entre los menores de 25 años.
Asturias pasó de aproximadamente 4.800 jóvenes desempleados en el primer trimestre a 6.100 en el segundo. Son 1.300 parados más en solo tres meses.
La tasa de paro juvenil saltó del 20,41% al 24,14%, ligeramente por encima de la media española, situada en el 23,77%. Casi uno de cada cuatro jóvenes asturianos que quiere trabajar no encuentra empleo.
El dato resulta especialmente preocupante porque afecta al colectivo del que depende la renovación del mercado laboral. Una economía que no ofrece oportunidades suficientes a sus jóvenes se expone a perder talento, cotizantes, capacidad de consumo y futuros emprendedores.
Más población no significa necesariamente más fuerza laboral
La pérdida anual de población activa no debe confundirse automáticamente con una caída de la población total.
Asturias, de hecho, ha vuelto a ganar habitantes en los últimos años y alcanzó provisionalmente los 1.021.733 residentes a comienzos de 2026. Pero sigue presentando una estructura demográfica profundamente envejecida: más de 287.000 residentes tenían 65 años o más según los últimos datos definitivos desglosados.
La paradoja consiste en que la comunidad puede aumentar ligeramente su población y, al mismo tiempo, mantener una participación laboral muy reducida.
La explicación puede encontrarse en la edad de los nuevos residentes, las jubilaciones, las diferencias de actividad entre hombres y mujeres, la salida de jóvenes o la incorporación insuficiente de población inmigrante al empleo. La EPA trimestral no permite determinar por sí sola cuál de estos factores pesa más, pero sí revela el resultado: Asturias conserva la tasa de actividad más baja del país.
Ni catastrofismo ni triunfalismo
Los datos del segundo trimestre tienen elementos positivos.
Asturias creó 3.600 empleos, aumentó el número de asalariados, reforzó la contratación indefinida y redujo el desempleo en la industria y la construcción. Además, su tasa general de paro continúa por debajo de la media española.
Pero el análisis completo obliga a añadir la otra mitad de la fotografía.
Hay 5.400 ocupados menos que hace un año. El desempleo aumenta mientras cae en España. El paro juvenil supera el 24%. La población activa se reduce en términos interanuales. Los autónomos y pequeños empleadores retroceden. Y buena parte de la creación trimestral de empleo se concentra en el sector público y en jornadas parciales.
La EPA es una encuesta, no un recuento individual de todos los trabajadores. El INE la elabora a partir de una muestra nacional de unas 47.500 viviendas y alrededor de 114.000 personas, por lo que las variaciones autonómicas deben analizarse con prudencia y junto con la afiliación a la Seguridad Social y el paro registrado. Sus conceptos, además, no son directamente equivalentes.
Pero la prudencia estadística no debe convertirse en una excusa para ignorar la tendencia.
Asturias ha mejorado respecto al invierno. Eso es cierto.
También es cierto que tiene menos empleo y más paro que hace un año, precisamente cuando España bate su récord de ocupación.
Celebrar los 3.600 puestos creados sin mencionar los 5.400 perdidos sería contar únicamente la mitad más cómoda de la noticia.
