Una huida de 35 kilómetros con 75 kilos de cobre robado pone en peligro a varios conductores en el Oriente

Una huida de 35 kilómetros con 75 kilos de cobre robado pone en peligro a varios conductores en el Oriente

La Guardia Civil investiga a un joven de 24 años que escapó de un control próximo a Arriondas, invadió repetidamente el carril contrario y llegó a entrar al revés en una glorieta. Nunca había obtenido el permiso de conducción y tenía suspendido judicialmente el derecho a conducir

Una persecución de aproximadamente 35 kilómetros por varias carreteras del Oriente de Asturias permitió a la Guardia Civil recuperar 75 kilos de cable de cobre presuntamente sustraídos de una línea telefónica en Tornín, en el concejo de Cangas de Onís.

Los hechos ocurrieron durante el pasado mes de junio, aunque la investigación no fue comunicada públicamente hasta este lunes, 27 de julio. El implicado es un joven de 24 años, vecino de Bermeo, cuyas actuaciones han sido puestas en conocimiento del juzgado por una conducción que, según la Guardia Civil, generó un peligro concreto para la vida de otros usuarios de la carretera.

Huyó de un control cerca de Arriondas

La secuencia comenzó cuando una patrulla dio el alto al vehículo en un control establecido en las proximidades de Arriondas, en la carretera N-625.

El conductor desobedeció las indicaciones de los agentes y emprendió la fuga. Durante los 35 kilómetros siguientes realizó adelantamientos peligrosos e invadió en numerosas ocasiones el carril reservado al tráfico que circulaba en dirección contraria.

La situación de mayor riesgo se produjo al llegar a una glorieta, en la que entró en sentido contrario al establecido. Otro automovilista tuvo que efectuar una maniobra evasiva para evitar una colisión frontal, según la reconstrucción difundida por la Comandancia de la Guardia Civil de Asturias.

La persecución terminó en el punto kilométrico 2,6 de la carretera PR-4, que comunica Ozanes con Llerandi, dentro del concejo de Parres. Esta vía local parte del entorno de la N-634 y se adentra hacia Llerandi, por lo que la interceptación se produjo después de que la huida abandonase los principales ejes viarios de la comarca.

Nunca había tenido carné

Una vez identificado, los agentes comprobaron que el joven nunca había obtenido el permiso de conducción. Además, sobre él pesaba una suspensión temporal del derecho a conducir acordada por un juzgado de lo Penal.

No se trataba, por tanto, únicamente de una persona que circulaba con el permiso caducado o sin puntos: carecía de autorización para conducir y tenía expresamente suspendido ese derecho por una decisión judicial.

El investigado aseguró en el momento de su interceptación que había escapado porque estaba siendo víctima de una extorsión. Esta manifestación forma parte de las diligencias, pero no altera los hechos observados por los agentes durante la persecución ni acredita por sí sola el motivo alegado.

El cobre procedía de una línea telefónica de Tornín

En el interior del vehículo, la Guardia Civil encontró 75 kilos de cable de cobre. Las comprobaciones posteriores permitieron atribuir el material a una línea telefónica de Tornín, localidad situada junto a la N-625, entre Cangas de Onís y el desfiladero de Los Beyos.

La información divulgada no precisa cuántos metros de cable fueron cortados, el número de viviendas o negocios que pudieron quedarse sin servicio ni el coste de la reparación. Tampoco aclara durante cuánto tiempo permaneció afectada la línea. Son datos relevantes porque el valor del metal recuperado suele representar solo una pequeña parte del perjuicio real ocasionado por este tipo de robos.

A los costes de reposición se añaden el desplazamiento de los equipos técnicos, la reparación de postes, conducciones o arquetas y la interrupción de servicios de telefonía e internet, especialmente sensible en núcleos rurales donde existen menos alternativas de conexión.

Un antecedente apenas mes y medio antes

La Guardia Civil relaciona al mismo conductor con otro episodio ocurrido aproximadamente mes y medio antes en Vitoria. En aquella ocasión habría sido detenido después de sustraer una furgoneta Renault y circular también sin permiso mientras transportaba otros 25 kilos de cable de cobre presuntamente robado.

Ese antecedente no demuestra por sí mismo la existencia de una organización ni permite conectar este caso con otros robos registrados en el Oriente de Asturias. La investigación comunicada hasta ahora se refiere a la actuación individual del joven y no informa de más personas implicadas.

Los robos de cable ya han golpeado esta comarca

El Oriente asturiano ha sufrido anteriormente sustracciones importantes en líneas de telecomunicaciones. En noviembre de 2024, la Guardia Civil detuvo a dos hombres por el robo de más de tres toneladas de cobre pertenecientes a una línea telefónica situada entre Santillán y Vega de Sebarga, en los concejos de Amieva y Ponga.

El material fue localizado dentro de una furgoneta después de que un hostelero de la zona alertase de la presencia sospechosa del vehículo. El cobre recuperado fue valorado entonces en unos 6.000 euros.

Además, una operación desarrollada en 2025 contra dos redes dedicadas al robo masivo de cable permitió recuperar más de 8.500 kilos y esclarecer 25 delitos cometidos en León, Galicia, Asturias y Cantabria. El perjuicio económico atribuido a aquella actividad superó el medio millón de euros, una diferencia que muestra cómo los daños en las infraestructuras pueden multiplicar ampliamente el valor del metal sustraído.

No existe, por ahora, información que vincule al investigado en Arriondas con aquellas operaciones.

Dos investigaciones en una misma actuación

El caso presenta dos vertientes diferenciadas. Por un lado, debe esclarecerse la procedencia exacta del cable, cómo fue sustraído y si participaron otras personas. Por otro, las diligencias deberán determinar las responsabilidades derivadas de la huida, la desobediencia al control, la conducción sin permiso y las maniobras que obligaron a otros automovilistas a apartarse para evitar un accidente.

El episodio ocurrió en junio y ha trascendido ahora, a finales de julio. La Guardia Civil mantiene la investigación abierta mientras las actuaciones son trasladadas a la autoridad judicial.

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