Ayer fue un día grande para España, para los españoles y, por supuesto, para los asturianos, que somos, quizá, de los más españoles de todos.

Desde la República Dominicana, tierra de acogida de tantas familias de origen asturiano, hemos vivido la final del Mundial con una emoción especial. Muchos de nosotros la hemos compartido en Casa Brava, ese rincón de Asturias en pleno Santo Domingo, donde el acento, los sabores y los recuerdos nos devuelven a casa aunque estemos a miles de kilómetros.
Casa Brava la dirigen dos socios, Vicente, su hijo y Joan. uno de ellos, Vicente Soto, es oriundo de Grandas de Salime. Lleva Asturias en el corazón y se nota en cada detalle: en cómo nos recibe, en cómo cuida el ambiente y en cómo ha convertido este lugar en un punto de encuentro para la diáspora asturiana. Allí se puede disfrutar de un buen cachopo, de esos que reconcilian con la vida, y de un queso de referencia que nos conecta directamente con la tierrina: La Peral.

Ayer, ese cachopo, ese queso y esa compañía se mezclaron con la emoción de ver a España jugar la final del Mundial. Gritos, abrazos, lágrimas, himnos cantados a voz en cuello… y, sobre todo, la sensación de estar juntos, de ser parte de algo grande, aunque estemos lejos.

¡Un hurra por Vicente!
Por su trabajo, por su alma de emigrante de pro, y por abrir las puertas de Casa Brava para que los asturianos y amigos de Asturias podamos celebrar aquí el evento deportivo más importante del momento.

Gracias, Vicente.
Por darnos un trozo de Asturias en Santo Domingo y por hacer que, en tardes como la de ayer, se nos encoja el corazón… pero solo de alegría. y VIVA ESPAÑA !

Si vas a Santo Domingo, visita Casa Brava: https://www.casabravard.com/
Crónica de Carlos del Valle desde República Dominicana
