La ciudad convirtió la ausencia forzada del ganado en un homenaje a todo el sector, con 16 reconocimientos ante más de 200 personas. Las restricciones sanitarias que impidieron celebrar la 142.ª edición continúan vigentes y el Ayuntamiento reafirma ahora su compromiso con la continuidad del certamen
Esta vez no hubo vacas en La Magdalena. Pero sí ganaderos.
Y, sobre todo, hubo una declaración de intenciones.
Avilés cerró este martes uno de los capítulos más extraños de la larguísima historia de su Certamen de Ganado de San Agustín: el año en el que su 142.ª edición no pudo celebrarse por las restricciones sanitarias frente a la dermatosis nodular contagiosa, una enfermedad que ha obligado a mantener estrictas medidas de prevención sobre la concentración y movimiento de ganado bovino.
La respuesta de la ciudad fue convertir la ausencia en homenaje.
La Gala San Agustín 2026, celebrada en el Pabellón de Exposiciones de La Magdalena, reunió a más de 200 personas y entregó 16 reconocimientos distribuidos en seis categorías a profesionales, explotaciones y representantes de la ganadería asturiana.
Pero un día después de la gala, la principal noticia no está únicamente en los premios.
Está en lo que viene después.
Avilés quiere que su Certamen de Ganado vuelva.
La 142.ª edición sigue pendiente
El histórico certamen avilesino, considerado el más veterano del país, debería haberse celebrado durante este mes de agosto.
No pudo hacerlo.
El Ayuntamiento y los profesionales del sector optaron por aplazar la edición ante las medidas sanitarias establecidas para proteger la cabaña bovina frente a la dermatosis nodular contagiosa (DNC).
Entre esas medidas se encuentra la suspensión de acontecimientos que impliquen concentraciones de ganado bovino, precisamente el corazón del Certamen de San Agustín.
El mensaje transmitido ahora desde Avilés es que este paréntesis no debe convertirse en un punto final.
El Ayuntamiento ha reafirmado su compromiso con la continuidad del certamen y con la celebración de esa 142.ª edición que este año quedó pendiente.
El ganado faltó, pero el campo llenó La Magdalena
Ante la imposibilidad de celebrar el concurso tradicional, la gala quiso mantener vivo el espíritu de San Agustín.
Y lo hizo poniendo nombres y apellidos a quienes sostienen el sector.
Hubo reconocimientos a la conservación de las razas autóctonas, a la mujer en la ganadería, al relevo generacional, al comité que durante años ha organizado el certamen, a las ganaderías del municipio y a algunas de las explotaciones con mayor trayectoria histórica en la cita avilesina.
Era, en cierto modo, un San Agustín sin animales pero lleno de las personas que durante décadas han hecho posible que el ganado llegase cada verano a Avilés.
Asturcón, Oveya Xalda y Pita Pinta
El primero de los reconocimientos puso el foco en uno de los grandes patrimonios vivos del campo asturiano: sus razas autóctonas.
Fueron distinguidos Germán Concheso González, en representación de las asociaciones del Asturcón; José Manuel Díaz Pravia, por las asociaciones de la Oveya Xalda, y Emilio Martínez Martínez, de la Asociación por la Recuperación de la Pita Pinta.
Tres ejemplos de una tarea que va mucho más allá de producir alimentos: conservar diversidad genética, cultura rural y una parte del patrimonio de Asturias.
Florentina, símbolo de las mujeres del campo
La gala reservó también un reconocimiento específico para la mujer en la ganadería.
La homenajeada fue Florentina, de Casa Serafo Alvaré Manzaneza, en Gozón.
Su presencia representó a generaciones de mujeres cuyo trabajo ha resultado esencial para mantener explotaciones familiares y que durante décadas permanecieron muchas veces en un segundo plano dentro del relato público del campo asturiano.
El futuro también tiene nombre
Si una parte de la gala miró hacia atrás, otra quiso mirar directamente hacia delante.
El reconocimiento al relevo generacional fue para Ganadería Ecológica Casa Marcos, de Gozón.
Una categoría especialmente significativa en un sector marcado por uno de sus mayores desafíos: conseguir que haya jóvenes dispuestos a continuar explotaciones familiares y asumir una actividad que exige inversión, formación y una dedicación prácticamente permanente.
Sin relevo, no hay certamen que pueda sobrevivir.
Pero, sobre todo, no hay ganadería que pueda hacerlo.
Los que han mantenido vivo San Agustín
El Ayuntamiento quiso distinguir también a los integrantes del Comité Organizador del Certamen, personas estrechamente vinculadas durante años a la continuidad de la cita.
Recibieron el reconocimiento Manuel Carlos Martínez de la Maza, Manuel Ángel Hidalgo Menéndez, Zoilo Serrano Caballo, José Ramón Rodríguez Rodríguez e Inés del Mar Sande García, esta última en representación de su padre, Eduardo Sande Bazarra.
Las ganaderías de Avilés
También hubo espacio para quienes mantienen actividad ganadera dentro del propio concejo.
Fueron homenajeados Emilio José Álvarez, en representación de Ganadería Casa Lloriana, y Bernardo García, Nardo, por Ganadería El Caliero.
El reconocimiento enlaza directamente con una de las razones históricas de ser del certamen: mantener el vínculo entre una ciudad industrial y comercial como Avilés y el campo que la rodea.
Toda una vida viniendo al certamen
La última categoría estuvo dedicada a quienes acumulan una mayor trayectoria histórica en San Agustín.
Los reconocimientos fueron para José Ramón Ovies Álvarez, por Ganadería Curuxeo; José Manuel Valdés, por Ganadería Casa Chinto; la ganadería de Francisco Fanjul Gutiérrez, en raza Asturiana de la Montaña, y la ganadería de Jorge Martino, en raza Parda.
Son nombres ligados a una cita que ha atravesado generaciones y que forma parte de la memoria rural de Avilés.
Una vara de ganadero como recuerdo
Hubo además un detalle cargado de simbolismo.
Cada asistente recibió una vara de ganadero fabricada artesanalmente y grabada a mano.
No un trofeo sofisticado.
No un objeto institucional.
Una vara.
Uno de esos objetos sencillos que pertenecen desde hace generaciones al paisaje humano del campo.
La actuación del grupo de pandereteras Serendengue completó una ceremonia concebida mucho más como reconocimiento colectivo que como sustituto de un certamen imposible de reproducir sin sus animales.
Más de 200 personas y representación institucional
La gala reunió a más de 200 asistentes y contó con representantes del sector y distintas administraciones.
Entre ellos estuvieron la alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín; la delegada del Gobierno, Adriana Lastra; la vicepresidenta de la Junta General del Principado, Celia Fernández, además de representantes municipales de Siero, Gozón, Piloña y Las Regueras.
La imagen tenía también un fuerte componente institucional: demostrar que el aplazamiento del certamen no significa que la ciudad renuncie a él.
El día después
Y quizá ahí esté la parte más importante de esta historia.
San Agustín 2026 pasará a los archivos como el año en que no pudo celebrarse el Certamen de Ganado.
Pero el objetivo municipal es que pase también como el año en que Avilés dejó claro que quería recuperarlo.
La dermatosis nodular contagiosa ha conseguido algo que pocas circunstancias habían logrado en más de un siglo de historia: dejar sin ganado a una de las citas ganaderas más antiguas de España.
La respuesta de este martes fue reunir a quienes normalmente llegan acompañando a sus animales y sentarlos esta vez como protagonistas.
Ahora queda la verdadera prueba.
Que cuando las restricciones sanitarias permitan volver a abrir La Magdalena al ganado, la edición número 142 deje de estar pendiente y San Agustín vuelva a parecerse al San Agustín de siempre.
