El operativo se reanudó de madrugada tras una noche de búsqueda entre tormentas. Cinco personas lograron salir del agua con ayuda de surfistas, bañistas y un socorrista fuera de servicio, pero un sexto joven sigue desaparecido en una de las zonas más traicioneras del arenal castrillonense
La playa de Salinas vive desde la tarde del lunes una de esas búsquedas que congelan el ánimo de todo un concejo. Un joven de 19 años permanece desaparecido después de no poder salir del agua cuando se bañaba junto a otras personas en el arenal castrillonense. El dispositivo, que se activó al caer la tarde y se mantuvo durante la noche por tierra, se reanudó a primera hora de este martes con medios aéreos, marítimos y terrestres desplegados entre la playa del Cuerno, La Peñona, El Espartal y el entorno de San Juan.
El joven, según medios locales, sería vecino de Avilés. La desaparición se produjo en la zona de Los Gauzones, en un punto del arenal donde el Cantábrico puede cambiar de cara en cuestión de minutos: de estampa de paseo marítimo a trampa de corrientes, espuma y fondo irregular. LNE, recogido por Asturias24, señala que el bañista fue arrastrado por la corriente y que el dispositivo inicial se suspendió hacia las diez de la noche por la falta de luz, quedando en el arenal familiares y amigos del desaparecido.
La alerta saltó en torno a las ocho de la tarde del lunes. Las primeras comunicaciones al 112 advertían de varias personas con problemas para regresar a la orilla. Europa Press sitúa el aviso a las 20.05 horas y habla de seis personas con dificultades a unos 100 metros de la costa, entre las torretas 2 y 3, en la zona comprendida entre las dunas y El Espartal. Cinco consiguieron salir con ayuda de dos surfistas y otras personas que se encontraban en la playa. La sexta, un joven de 19 años, desapareció de la vista de quienes trataban de auxiliar al grupo.
Desde ese momento se activó un amplio dispositivo de emergencia. El SEPA movilizó bomberos del parque de Avilés, la Unidad de Drones, la Unidad Canina y el camión de Puesto de Mando Avanzado, instalado en las inmediaciones de la escalera 8 del arenal, bajo la coordinación del jefe de Zona Centro Oeste de Bomberos del SEPA. También se sumaron Guardia Civil, Policía Local, Cruz Roja y medios de Salvamento Marítimo.
La noche no ayudó. La caída del sol redujo la visibilidad y el aviso de tormenta eléctrica obligó a retirar medios aéreos. Aun así, la búsqueda no se detuvo por completo: efectivos de Bomberos de Asturias del parque de Avilés rastrearon durante toda la noche el arenal, especialmente entre La Peñona y el espigón de la bocana del puerto. Según la actualización difundida por Diario Siglo XXI con datos del SEPA, la unidad canina trabajó hasta la medianoche y los drones se mantuvieron activos hasta la pleamar, en una madrugada complicada por tormentas con fuerte aparato eléctrico.
Este martes, con las primeras luces, el operativo entró en una nueva fase. Dos helicópteros —uno de Salvamento Marítimo y otro de la Guardia Civil— comenzaron a peinar desde el aire la franja costera, mientras en el mar trabajaba también la patrullera Río Esera. La coordinación se mantiene desde el Puesto de Mando Avanzado situado a la altura de la escalera 8. El radio de búsqueda, que inicialmente se había fijado en unos 5 kilómetros, se amplió hasta un perímetro de 9 kilómetros, un dato que muestra hasta qué punto el operativo contempla ya el desplazamiento del cuerpo o del joven por efecto de corrientes, marea y viento.
La Voz de Asturias también recoge que el operativo se puso en marcha tras el rescate de otras cinco personas por dos surfistas y que en las labores participan medios de búsqueda y salvamento. Esa intervención inicial fue decisiva para evitar una tragedia todavía mayor: cinco personas salieron del agua, pero el grupo alertó de inmediato de que faltaba una más.
El suceso vuelve a poner el foco en la peligrosidad de algunos tramos del litoral de Castrillón cuando el baño se realiza fuera de condiciones plenamente seguras. La playa de Salinas es una de las más conocidas de Asturias, urbana, extensa y muy frecuentada, pero su entorno no es uniforme. Turismo Asturias recuerda que el servicio ordinario de salvamento en Salinas está previsto del 7 de junio al 8 de septiembre, con horario de 12.00 a 19.00 horas, mientras que el accidente se produjo el 25 de mayo, antes del inicio de ese periodo ordinario.
Además, el propio planeamiento municipal de Castrillón describe la playa del Cuerno como una pequeña playa de unos 100 metros, de canto rodado en su parte alta, protegida del viento, pero peligrosa para el baño. Ese dato no explica por sí solo lo ocurrido, pero ayuda a entender la complejidad de una zona en la que la belleza del paisaje convive con corrientes, cambios de marea y fondos que pueden complicar mucho la salida del agua.
A pie de playa, la búsqueda ha generado una enorme expectación entre vecinos, paseantes y curiosos, aunque la escena que domina no es la del espectáculo, sino la de la angustia. Cada pasada de los helicópteros, cada movimiento de los drones y cada salida de las embarcaciones concentra la esperanza de encontrar algún indicio. En tierra, los equipos rastrean accesos, dunas, escolleras y zonas próximas al arenal; en el mar, la búsqueda se abre hacia el área donde las corrientes podrían haber arrastrado al joven.
El caso deja también una advertencia incómoda pero necesaria: el Cantábrico no perdona los excesos de confianza. En Salinas, como en muchas playas asturianas, una tarde de baño puede complicarse de golpe cuando coinciden corriente, marea, cansancio y distancia a la orilla. La ayuda de surfistas, bañistas y personal con conocimientos de rescate permitió salvar a cinco personas. Ahora todos los esfuerzos se concentran en localizar al joven que falta.
Mientras no haya novedades oficiales, el dispositivo continúa trabajando por tierra, mar y aire. Salinas mira al agua con el corazón encogido. Y Asturias entera queda pendiente de una búsqueda que, por desgracia, recuerda una vez más que el mar más cercano, el de todos los veranos y todos los paseos, también puede convertirse en el más implacable.
