“Mira cómo pesan”: el macabro desfile del horror con el que ‘Susi’ aterrorizó Oviedo tras asesinar a su hermana y a su cuñado

“Mira cómo pesan”: el macabro desfile del horror con el que ‘Susi’ aterrorizó Oviedo tras asesinar a su hermana y a su cuñado

El doble crimen de Vallobín ya no es solo una noticia de sucesos. Con el paso de las horas, el caso se está convirtiendo en el retrato brutal de una espiral de drogas, paranoia, miedo vecinal y violencia extrema que llevaba años incubándose en silencio en un edificio de Oviedo.

Las nuevas informaciones conocidas este jueves sobre Jesús López Alonso, alias “Susi”, el hombre de 67 años acusado de asesinar a cuchilladas a su hermana María López y a su cuñado José Corujo en un piso de la calle Vázquez de Mella, dibujan una historia mucho más oscura y perturbadora de lo que inicialmente parecía.

La frase que heló a los policías: “Mataron a mi madre”

Uno de los datos más impactantes conocidos en las últimas horas es el motivo delirante que el detenido habría verbalizado en los calabozos.

Según varias fuentes citadas por la investigación, ‘Susi’ justificó el asesinato asegurando que sus familiares “mataron a mi madre”.

La realidad, sin embargo, es muy distinta. La madre de ambos había fallecido el pasado 24 de febrero con 90 años.

Ese detalle resulta fundamental para entender el estado mental en el que aparentemente se encontraba el acusado. Fuentes cercanas al caso describen una deriva paranoide agravada por años de consumo de drogas y problemas psiquiátricos. La Policía sostiene que cuando fue detenido estaba completamente fuera de sí y bajo un fuerte influjo de sustancias estupefacientes.

Con el paso de las horas recuperó cierta lucidez, pero entonces optó por acogerse a su derecho a no declarar por recomendación de la abogada de oficio.

Un edificio entero vivía aterrorizado

Lo más estremecedor del caso es que el barrio llevaba muchísimo tiempo conviviendo con el miedo.

Los vecinos describen a ‘Susi’ como una figura extremadamente conflictiva, vinculada al tráfico y consumo de drogas, con frecuentes amenazas y episodios violentos.

La Policía había acudido al edificio en numerosas ocasiones durante los últimos meses.

Las llamadas eran constantes:

  • amenazas de incendiar el inmueble
  • intentos de tirarse por la ventana
  • conflictos vecinales
  • episodios de agresividad
  • denuncias por gritos y comportamientos erráticos

Según ha trascendido, incluso tenía preparadas bombonas de butano en la vivienda.

La última intervención policial se produjo apenas un día antes del crimen.

Y aquí aparece uno de los elementos más inquietantes de toda la historia: muchos vecinos aseguran ahora que la tragedia parecía cuestión de tiempo.

Un pasado criminal que vuelve a perseguirle

La conmoción en Oviedo es aún mayor porque Jesús López Alonso no era un desconocido para la Justicia.

Varias fuentes recuerdan que ya había sido condenado anteriormente por otros dos homicidios.

Uno de esos asesinatos ocurrió a finales de los años 80 y le costó una condena de 16 años de prisión.

Ese dato ha generado una enorme inquietud en el barrio y también un debate soterrado sobre el seguimiento de personas con antecedentes extremadamente violentos y graves problemas de drogadicción y salud mental.

Algunos residentes reconocen ahora que evitaban cruzarse con él en el portal o coincidir en el ascensor.

Otros aseguran directamente que vivían “atemorizados”.

El detalle más macabro: enseñó los cadáveres como un trofeo

La secuencia del descubrimiento del crimen resulta especialmente espeluznante.

Según las investigaciones, la voz de alarma no la dio un familiar ni un vecino. La dio un hombre que acudió al piso a comprar droga.

Fue entonces cuando, presuntamente, el detenido le mostró los cadáveres de su hermana y de su cuñado.

“Mira cómo pesan”, habría dicho.

Los cuerpos estaban completamente cosidos a puñaladas. Uno yacía sobre una cama y el otro en el suelo de la vivienda.

La brutalidad del escenario dejó impactados incluso a algunos agentes acostumbrados a escenas violentas.

La autopsia revela la violencia extrema del ataque

Las primeras conclusiones forenses apuntan a un ataque salvaje.

La hermana del detenido murió desangrada tras recibir múltiples cuchilladas.

El cuerpo del cuñado continúa todavía en el Instituto de Medicina Legal a la espera de que una sobrina llegada desde Irlanda pueda hacerse cargo de los restos mortales.

Los investigadores trabajan ahora para reconstruir exactamente cuándo se produjeron las muertes y si existió algún desencadenante concreto en las horas previas.

Drogas, okupación y delirios paranoides

Otro de los aspectos que está emergiendo con fuerza es el clima de tensión que se había instalado en la vivienda tras la muerte de la madre.

María López y José Corujo se habían trasladado al piso después del fallecimiento de Epifania Alonso.

Pero ‘Susi’ aseguraba repetidamente a los vecinos que ambos le estaban “okupando” la casa y robando pertenencias.

En ese contexto de drogadicción, aislamiento y paranoia creciente, la convivencia se había convertido en una bomba de relojería.

El barrio intenta recuperar la calma

En Vallobín todavía cuesta asumir lo ocurrido.

Este miércoles seguían entrando y saliendo agentes de Policía Científica del edificio mientras muchos vecinos observaban desde la calle con mezcla de alivio, incredulidad y tristeza.

Algunos reconocen incluso que han vuelto a dormir tranquilos por primera vez en años.

Una vecina resumía así el sentimiento general:
“Fue terrible y ahora estamos en la gloria”.

La frase puede sonar durísima, pero refleja hasta qué punto el miedo se había normalizado en ese edificio.

La tercera víctima silenciosa: la perra Sira

Entre tanta brutalidad, hay un detalle que ha conmovido especialmente a Oviedo.

La perra mestiza de la familia, Sira, permaneció encerrada en la vivienda durante horas junto a los cadáveres.

Muchos vecinos preguntaban angustiados qué había pasado con “la perrina”.

Finalmente fue rescatada y trasladada al albergue municipal, donde permanece bajo observación tras haber vivido una escena de auténtico horror.

Una tragedia que deja muchas preguntas

El caso de Vallobín ha dejado una pregunta incómoda flotando en Oviedo:

¿Cómo pudo llegar tan lejos una situación que parecía deteriorarse desde hacía años delante de todo el mundo?

Porque ahora ya no se habla solo de un doble asesinato.

Se habla de un hombre con antecedentes por homicidio, problemas psiquiátricos, consumo extremo de drogas, amenazas reiteradas, intervenciones policiales constantes y vecinos aterrorizados.

Y también de una tragedia que, visto todo lo que está saliendo a la luz, muchos temen que llevaba demasiado tiempo anunciándose.

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