Asturias busca camareros, soldadores y conductores… mientras más de 50.000 personas siguen en paro: “El problema ya es estructural”

Asturias busca camareros, soldadores y conductores… mientras más de 50.000 personas siguen en paro: “El problema ya es estructural”

Asturias vive una paradoja laboral cada vez más evidente y preocupante. Mientras más de 50.000 personas continúan inscritas en las listas del desempleo, empresas de sectores clave llevan meses —e incluso años— tratando desesperadamente de cubrir vacantes que nadie ocupa. Camareros, conductores de camión, soldadores, albañiles, mecánicos industriales o ingenieros se han convertido en algunos de los perfiles más difíciles de encontrar en el Principado, hasta el punto de que patronales, empresarios y expertos empiezan a hablar ya de un problema “estructural” para la economía asturiana.

El nuevo Informe del Mercado de Trabajo elaborado por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) dibuja un escenario llamativo: Asturias tiene trabajadores buscando empleo… y empresas buscando trabajadores que no encuentran. Y el fenómeno no afecta únicamente a puestos altamente cualificados. También golpea de lleno a sectores tradicionales donde históricamente siempre hubo mano de obra disponible.

La hostelería y la construcción, desesperadas por encontrar personal

La hostelería asturiana vuelve a encabezar la lista de ocupaciones con más problemas de cobertura. Los camareros asalariados aparecen una vez más como el perfil más demandado y, al mismo tiempo, uno de los más difíciles de encontrar. La situación es especialmente delicada a las puertas de una nueva temporada turística récord para Asturias, donde muchos negocios reconocen que siguen funcionando con plantillas incompletas.

Pero el problema va mucho más allá de servir mesas.

Conductores de camión, soldadores, albañiles, mecánicos de maquinaria industrial y agrícola, instaladores de climatización, técnicos eléctricos o ingenieros industriales figuran también entre las profesiones donde las empresas encuentran enormes dificultades para contratar.

En construcción, la situación empieza a tensionar incluso el precio de la vivienda y el ritmo de las obras. La patronal CAC-Asprocon reconocía hace apenas unas semanas que faltan profesionales “en todos los rangos”, desde peones hasta ingenieros y directivos. “Falta quien coloque el ladrillo”, resumían gráficamente desde el sector.

Asturias envejece… y muchos oficios se quedan sin relevo

Detrás de este fenómeno aparecen varias causas que se retroalimentan entre sí.

Por un lado, Asturias afronta un fuerte envejecimiento demográfico y una pérdida progresiva de trabajadores en sectores industriales y manuales. Muchos profesionales se jubilan y apenas llegan jóvenes para sustituirlos.

Por otro, las empresas denuncian un desajuste creciente entre la formación disponible y las necesidades reales del mercado laboral. El SEPE señala directamente la falta de experiencia, las carencias técnicas y la ausencia de competencias personales como algunos de los grandes obstáculos para cubrir vacantes.

En determinadas profesiones industriales, además, las empresas aseguran que ya no basta con “tener ganas de trabajar”. Hoy necesitan perfiles con conocimientos específicos, manejo de maquinaria avanzada, automatización, climatización industrial o capacidades técnicas muy concretas.

El problema afecta especialmente a sectores tradicionalmente masculinizados y vinculados a la Formación Profesional. De hecho, distintos expertos llevan meses alertando de que España atraviesa un déficit creciente de perfiles de FP relacionados con soldadura, mecánica, electricidad o transporte pesado.

El turismo tira del empleo… pero también agrava la tensión laboral

El informe confirma además que Asturias sigue caminando hacia una economía cada vez más dependiente de los servicios, especialmente del turismo y la hostelería. El sector servicios volvió a liderar el crecimiento de afiliación en 2025, con un aumento del 2,37%, muy por encima de industria o agricultura.

Y ahí aparece otro problema añadido: la presión turística y el auge del sector servicios están disparando la necesidad de trabajadores justo cuando menos mano de obra disponible existe.

Muchos empresarios reconocen ya abiertamente que no solo cuesta encontrar trabajadores. También cuesta retenerlos. Jornadas duras, horarios partidos, salarios que muchos consideran insuficientes y enormes dificultades para conciliar hacen que numerosos jóvenes rechacen determinados empleos, especialmente en hostelería y construcción.

La industria aguanta… pero pierde músculo

Aunque la industria asturiana ha logrado recuperar parte del terreno perdido tras la pandemia, el informe detecta señales preocupantes. La afiliación apenas creció un 0,14%, mientras sigue reduciéndose el número de centros de trabajo, lo que apunta a un proceso de concentración empresarial.

Además, sectores históricos del Principado continúan perdiendo peso. Agricultura, ganadería, pesca e industrias extractivas volvieron a registrar caídas tanto en empleo como en afiliación.

Mientras tanto, actividades vinculadas a servicios profesionales, actividades científicas y técnicas o el sector inmobiliario muestran los mayores crecimientos porcentuales del mercado laboral asturiano.

El gran miedo: que Asturias entre en una “economía de vacantes”

Expertos laborales y empresarios empiezan a advertir de un fenómeno que hasta hace pocos años parecía impensable en una comunidad con altas tasas de paro: una economía donde sobran desempleados… y faltan trabajadores.

El problema ya no afecta únicamente a empleos altamente especializados. También empieza a alcanzar a puestos esenciales para el funcionamiento diario de la economía regional. Y muchas empresas temen que la situación empeore todavía más durante los próximos años por el envejecimiento poblacional y la falta de relevo generacional.

En otras palabras: Asturias no solo afronta un problema de empleo. Empieza a afrontar también un problema de falta de manos.

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