Los bajos precios del petróleo presionan a la economía rusa

Los bajos precios del petróleo presionan a la economía rusa

Crédito y Caución prevé que la economía rusa se contraiga un 6,3% en 2020, debido al efecto de las medidas de distanciamiento social asociadas al coronavirus y a la caída del precio del petróleo. En 2021, la aseguradora de crédito espera un rebote del 3,3%. Tanto la disminución del precio del petróleo como la reducción de la demanda de crudo golpearán duramente a la economía rusa. Las ventas de petróleo y gas representan el 55% de las exportaciones rusas y alrededor del 40% de los ingresos del gobierno federal. Tras la guerra de precios entre Arabia Saudí y Rusia, que condujo a una caída de precios por debajo de los 20 dólares por barril, la OPEP y Rusia acordaron en abril reducir la producción en 9,7 millones de barriles diarios. Como resultado de este acuerdo, se espera que Rusia pierda entre 150.000 y 160.000 millones de dólares en ingresos por exportaciones en 2020. El precio medio del barril de petróleo en 2020 está por debajo de los 45 dólares que Rusia requiere para su sostenibilidad fiscal a largo plazo.

El sector bancario ruso está sometido a presiones debido a la recesión económica, que pesa mucho sobre la rentabilidad y la calidad de los activos. La tasa de morosidad es elevada, del 9,4%, y probablemente aumentará aún más a medida que los hogares y las empresas se enfrenten a dificultades cada vez mayores para pagar sus deudas. Las medidas de distanciamiento físico se han suavizado gradualmente desde mediados de mayo, tras un período de confinamiento de siete semanas. Sin embargo, las previsiones para 2020 apuntan a caídas del consumo privado (5%), la inversión (13%), las exportaciones (11%) y las importaciones (23%). A fin de combatir la recesión, la Administración aprobó en junio medidas de estímulo por valor de 72.000 millones de dólares tras el primer paquete de 40 millones de marzo. El equilibrio presupuestario de Rusia pasará del superávit del 2,2% en 2019 a un déficit del 5,2% en 2020.

Las perspectivas a medio plazo para lograr tasas de crecimiento más elevadas y sostenibles siguen siendo escasas.  Las sanciones internacionales deprimirán las entradas de inversión extranjera directa en los próximos años. Deficiencias estructurales como la reducción de la fuerza de trabajo, la dependencia de los sectores de recursos naturales y el escaso crecimiento de la productividad seguirán pesando sobre el crecimiento. El clima empresarial ruso es incierto en cuanto a derechos de propiedad, la débil infraestructura de transporte y la falta de competencia en los mercados de bienes y servicios. Incluso antes del estallido de la crisis ucraniana, la inversión extranjera directa limitada, debido a un clima empresarial poco propicio y al firme control del Estado sobre gran parte de la economía. Esto se ve ahora exacerbado por las sanciones internacionales impuestas por la Unión Europea y Estados Unidos que tienen por objeto impedir las transferencias de tecnología y la financiación a las empresas rusas, especialmente en los sectores energético y militar.

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