Dormir entre aguas termales y naturaleza a ocho kilómetros de Oviedo: una escapada a Las Caldas desde 118 euros la noche

Dormir entre aguas termales y naturaleza a ocho kilómetros de Oviedo: una escapada a Las Caldas desde 118 euros la noche
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El Blau Hotel Las Caldas, integrado en Radisson Individuals, propone una escapada muy distinta: diseño contemporáneo, más de 10.000 metros cuadrados de jardines y acceso a uno de los complejos termales más singulares de Asturias

Hay escapadas que se hacen para conocer un lugar y otras en las que el propio alojamiento termina convirtiéndose en el viaje.

A apenas ocho kilómetros de Oviedo, rodeado por el paisaje verde del valle de Las Caldas y junto al río Nalón, se encuentra Blau Hotel Las Caldas, a member of Radisson Individuals, una opción especialmente atractiva para quien quiera desaparecer durante uno o dos días del ruido cotidiano sin tener que marcharse demasiado lejos. 

Y esta vez el precio permite plantearlo como una escapada real: desde 118 euros por noche.

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Un hotel moderno dentro de un lugar con 250 años de historia

El contraste es uno de sus principales atractivos.

El Blau Hotel Las Caldas apuesta por habitaciones y espacios contemporáneos, pero forma parte de un complejo termal cuya historia se remonta al siglo XVIII.

Las Caldas comenzó a desarrollar su tradición balnearia en 1776, aprovechando unas aguas mineromedicinales que convirtieron este pequeño núcleo próximo a Oviedo en destino de descanso mucho antes de que alguien utilizara expresiones como wellness o spa. 

Hoy aquella historia convive con instalaciones modernas, grandes superficies acristaladas, jardines y espacios termales.

Radisson incorporó en 2026 los dos hoteles del complejo —Blau Hotel Las Caldas y Blau Gran Hotel Las Caldas— a su marca Radisson Individuals, en lo que supuso además la llegada de esta enseña a España. Entre ambos establecimientos suman 156 habitaciones y suites

La verdadera razón para venir: meterse en Aquaxana

Si hay un espacio que convierte la estancia en algo diferente, es Aquaxana.

No hablamos simplemente de la piscina de un hotel.

Es un gran espacio dedicado al agua y al bienestar, rodeado por unos 4.000 metros cuadrados de jardines, con piscinas climatizadas, jacuzzis, camas de burbujas, chorros terapéuticos, cascadas, zonas de hidroterapia y espacios exteriores para descansar. 

Uno de sus elementos más espectaculares es la gran zona cubierta bajo una cúpula inspirada en el Panteón de Agripa de Roma.

La idea es sencilla: entrar por la mañana, olvidarse del reloj y alternar agua caliente, hidromasaje y descanso mientras fuera sigue pasando el mundo.

Aquaxana permanece normalmente abierto de 9:00 a 21:00 horas, aunque los horarios pueden variar según la temporada. 

Y todavía queda el Balneario Real

Quien quiera llevar la experiencia un paso más allá tiene muy cerca uno de los espacios más especiales de Las Caldas: el Balneario Real, reservado a adultos.

Aquí cambia completamente la atmósfera.

Se recuperan los espacios históricos, las bóvedas, las antiguas zonas termales y esa sensación de estar entrando en un balneario clásico más que en un spa contemporáneo.

Entre sus espacios destaca la Sala de las Columnas, una antigua capilla transformada en circuito privado de hidroterapia, además de piscina de flotación, terma romana, hidromasaje y diferentes tratamientos. Su utilización puede implicar un suplemento dependiendo de la estancia contratada.

El complejo dispone además de 25 salas de tratamiento para masajes, tratamientos de belleza y otras experiencias de bienestar. 

Más de 10.000 metros cuadrados de jardines

Y quizá ahí esté otra de las razones para elegirlo.

No hace falta pasar toda la estancia metido en agua.

El hotel está rodeado por más de 10.000 metros cuadrados de jardines privados, tiene huerto ecológico y se encuentra en un entorno donde es muy fácil combinar el descanso con paseos, bicicleta o senderismo. 

Es uno de esos sitios en los que el plan puede consistir precisamente en no tener demasiado plan.

Desayunar sin prisa.

Caminar junto al Nalón.

Entrar unas horas en el circuito termal.

Volver a la habitación.

Y acabar el día cenando sin necesidad de coger el coche.

Habitaciones pensadas para quedarse

El estilo de este Blau Hotel es más contemporáneo que el del vecino Gran Hotel.

Las habitaciones apuestan por líneas limpias, madera, tonos neutros y grandes ventanales.

Para quien quiera convertir la estancia en algo bastante más especial existen categorías superiores como la Suite Premium con terraza, de aproximadamente 65 metros cuadrados, cama king y capacidad para tres adultos y un niño. 

No hace falta, evidentemente, llegar a ese nivel para disfrutar del complejo.

La propuesta que encontramos parte de 118 euros por noche, aunque el precio final dependerá de la fecha, ocupación, régimen elegido y servicios incluidos.

Consultar aquí la oferta del Blau Hotel Las Caldas

Asturias también se come

El complejo mantiene además una propuesta gastronómica basada en producto y recetas de inspiración asturiana, con presencia de ingredientes procedentes incluso de su propio huerto ecológico. 

Y la ubicación permite otra alternativa interesante.

Oviedo queda a apenas ocho kilómetros.

Es decir, se puede utilizar Las Caldas como base para combinar balneario y naturaleza durante el día con una tarde o una cena en Oviedo.

O hacer exactamente lo contrario: llegar, aparcar y decidir que durante 24 horas no existe nada más allá del hotel.

La escapada perfecta para cuando uno necesita desaparecer un día

Lo interesante de esta propuesta es precisamente que no exige grandes preparativos.

No hace falta coger un avión.

No hace falta organizar una semana de vacaciones.

Ni siquiera hace falta llenar el coche de maletas.

Una noche puede ser suficiente para transformar un fin de semana corriente en algo bastante diferente.

Sobre todo cuando el lugar reúne naturaleza, hotel, gastronomía y aguas termales en el mismo espacio.

Desde 118 euros por noche, Las Caldas ofrece uno de esos pequeños lujos que todavía pueden hacerse sin salir de Asturias.

Y hay momentos en los que meterse en agua caliente, dejar el teléfono lejos y no hacer absolutamente nada durante un par de horas puede ser, literalmente, el mejor plan del mundo.

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