La Policía Nacional relaciona al arrestado con una inquietante comunidad internacional que capta a menores y jóvenes vulnerables en redes sociales, aplicaciones de mensajería y videojuegos para someterlos a extorsión, explotación y violencia
Un hombre detenido en Avilés ha ingresado en prisión provisional en el marco de una investigación de la Policía Nacional por presuntos delitos de corrupción de menores y pertenencia a grupo criminal. Pero detrás de esta actuación policial hay algo mucho mayor que un caso aislado: la investigación lo sitúa en el entorno de «The Com», una red internacional, descentralizada y extremadamente violenta que está siendo objeto de una respuesta coordinada de las fuerzas policiales de numerosos países.
La investigación comenzó el pasado mes de marzo, cuando los agentes detectaron a un ciudadano español presuntamente relacionado con actividades delictivas vinculadas a menores.
Las pesquisas fueron avanzando hasta determinar, según la Policía Nacional, posibles conexiones del investigado con el ecosistema de «The Com». Durante la operación se practicó una entrada y registro en su domicilio y se intervino abundante material informático y dispositivos electrónicos, cuyo contenido continúa siendo analizado.
Tras su detención, el investigado fue puesto a disposición de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Avilés, plaza número 7, en funciones de guardia, cuyo titular acordó su ingreso en prisión provisional.
La medida cautelar no supone una condena y el detenido mantiene plenamente su presunción de inocencia mientras continúe el procedimiento judicial.
¿Qué es realmente «The Com»?
El nombre procede de «The Community» —«La Comunidad»— y no define una organización convencional con una jerarquía, dirigentes o una estructura única.
Europol la describe como una red formada por numerosos grupos y comunidades digitales descentralizadas que comparten entornos donde se mezclan delincuencia, nihilismo extremo, explotación de menores, extorsión, violencia y, en determinados grupos, propaganda extremista o terrorista.
No existe, por tanto, una única «The Com».
Dentro del ecosistema conviven grupos con objetivos diferentes: desde ciberdelincuencia y ataques informáticos hasta comunidades centradas en la extorsión sexual, la explotación de menores o la glorificación de actos extremadamente violentos.
Uno de los grupos más conocidos asociados a este entorno es el denominado Grupo 764, surgido en Estados Unidos y señalado internacionalmente por prácticas de captación y manipulación de menores.
Europol considera que este fenómeno se ha convertido en una amenaza internacional especialmente preocupante para niños, adolescentes y jóvenes vulnerables.
Redes sociales, chats y videojuegos: la puerta de entrada
Uno de los aspectos más inquietantes es que el contacto con potenciales víctimas no comienza necesariamente en rincones clandestinos de Internet.
Europol advierte de que estos grupos pueden operar en espacios digitales completamente habituales: redes sociales, servicios de mensajería, plataformas de videojuegos, foros y otras comunidades online.
El primer acercamiento puede resultar aparentemente inocente.
Después se intenta establecer una relación de confianza o dependencia y trasladar progresivamente la conversación hacia espacios privados.
A partir de ahí pueden aparecer mecanismos de manipulación, amenaza o chantaje, especialmente si el agresor consigue imágenes privadas, información personal o cualquier elemento que pueda utilizar para ejercer presión sobre la víctima.
El objetivo puede variar según el grupo: obtener nuevos contenidos, mantener el control de la víctima, obligarla a realizar determinados actos o utilizar ese material como forma de reconocimiento dentro de esas comunidades.
Europol ha constatado casos en los que menores y jóvenes han sido presionados para producir material sexual, hacerse daño, agredir a otras personas o animales e incluso participar en otras formas de violencia extrema.
La violencia como forma de conseguir prestigio
Existe una característica que diferencia a este fenómeno de otras formas tradicionales de delincuencia organizada.
En determinados grupos vinculados a «The Com», la propia violencia constituye una especie de moneda de prestigio.
Europol explica que la notoriedad dentro de algunas de estas comunidades puede aumentar cuanto más extremo sea el contenido que una persona consigue producir, obtener o difundir.
De ahí que los investigadores hayan localizado dentro de este ecosistema contenidos relacionados con abuso sexual infantil, violencia, autolesiones, crueldad contra animales o ataques contra personas.
Las autoridades europeas advierten además de que la ideología de estos grupos no siempre responde a los patrones tradicionales del terrorismo.
Puede existir una mezcla de nihilismo, búsqueda de reconocimiento, misoginia, delincuencia, discursos extremistas o simplemente fascinación por la violencia.
Un contacto financiero con un exmilitar estadounidense
La investigación desarrollada en Asturias incorpora además una conexión internacional.
Según la información policial difundida tras la operación, el detenido habría mantenido contactos financieros con un exmiembro de la Marina de Estados Unidos investigado por graves delitos contra menores, entre ellos posesión de material de abuso sexual infantil, generación de actos de tortura infantil y sextorsión.
Este individuo habría pertenecido a «Greggy's Cult», considerado uno de los grupos precursores del denominado Grupo 764.
Será ahora el análisis del material informático intervenido en Avilés el que permita determinar el alcance concreto de las actividades atribuidas al detenido y la naturaleza de sus posibles relaciones con otras personas o grupos.
Una operación que trasciende Asturias
La actuación de Avilés encaja en una ofensiva policial internacional mucho más amplia.
Europol creó en enero de 2025 el Proyecto COMPASS, coordinado por su Centro Europeo contra el Terrorismo, precisamente para mejorar la investigación de este fenómeno.
Participan fuerzas policiales de numerosos países europeos y también de Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Reino Unido, entre otros.
España forma parte del proyecto.
Hasta julio de 2026, COMPASS había contribuido a la detención de 30 presuntos autores, además de identificar total o parcialmente a 62 víctimas y 179 posibles responsables relacionados con investigaciones sobre este ecosistema.
La dimensión digital de la amenaza quedó especialmente clara este verano.
Durante una operación desarrollada entre junio y julio, Europol y organismos policiales de nueve países detectaron y remitieron a las plataformas aproximadamente 4.340 direcciones de Internet relacionadas con contenidos de extremismo violento nihilista.
Las señales que deberían preocupar a una familia
No existe un perfil único de víctima ni una conducta que permita identificar automáticamente que un menor está siendo captado o chantajeado.
Sin embargo, existen determinadas situaciones que deberían llamar la atención.
Cambios bruscos en el comportamiento, miedo repentino al teléfono móvil, ansiedad al recibir mensajes, aislamiento, abandono de actividades habituales, utilización compulsiva de determinadas aplicaciones o la existencia de una persona desconocida que exige secreto pueden justificar que los adultos pregunten qué está ocurriendo.
La recomendación fundamental es hacerlo sin culpabilizar al menor.
La vergüenza y el miedo a la reacción de los padres constituyen precisamente dos de los elementos que pueden facilitar que una víctima mantenga oculto durante más tiempo un proceso de extorsión.
Qué hacer si un menor está siendo chantajeado
Ante una situación de este tipo conviene evitar actuar impulsivamente.
Es importante guardar las conversaciones, capturas de pantalla, nombres de usuario, perfiles y cualquier otra evidencia disponible antes de bloquear o eliminar cuentas.
No deben difundirse ni reenviarse imágenes sexuales de menores, ni siquiera con la intención de enseñárselas a terceras personas.
Si existe chantaje, amenaza, explotación sexual o cualquier riesgo inmediato para el menor, debe ponerse la situación en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
La Policía Nacional recuerda que las situaciones violentas o de carácter sexual no deben tramitarse mediante su procedimiento ordinario de denuncia online y recomienda acudir presencialmente a una comisaría. En una emergencia pueden utilizarse los teléfonos 091 o 112.
También está disponible el servicio 017 de INCIBE, gratuito y confidencial, especializado en problemas de ciberseguridad y que presta asesoramiento tanto a menores como a sus familias.
Asturias, dentro de una amenaza que no tiene fronteras
La investigación de Avilés demuestra hasta qué punto este tipo de delincuencia ha roto las fronteras tradicionales.
Una conversación iniciada desde una habitación de Asturias puede conectar en segundos con personas situadas en cualquier punto del planeta.
Precisamente por eso Europol insiste en que «The Com» no debe entenderse simplemente como una página web o un grupo concreto que pueda cerrarse.
Es un ecosistema digital cambiante, compuesto por comunidades que aparecen, desaparecen, se fragmentan y vuelven a organizarse con otros nombres.
La Policía Nacional mantiene abierta la investigación del caso de Avilés y continúa examinando los dispositivos y el material intervenido.
El alcance definitivo de la presunta participación del detenido deberá determinarse durante la investigación judicial.
Pero el caso ha situado por primera vez con especial claridad en Asturias una amenaza digital que las autoridades europeas llevan meses señalando como una de las más preocupantes por su capacidad para alcanzar a quienes resultan más vulnerables: los menores.
