Lo dejaron agonizar dentro del coche mientras comían: un perro murió abrasado por el calor y otro sobrevivió de milagro en Llanes

Lo dejaron agonizar dentro del coche mientras comían: un perro murió abrasado por el calor y otro sobrevivió de milagro en Llanes

La Audiencia Provincial confirma penas de año y medio de prisión para una pareja que, pese a las reiteradas advertencias de trabajadores y clientes de un restaurante de Parres, no acudió a socorrer a sus dos yorkshire encerrados en un vehículo a pleno sol

No fue un despiste de unos minutos.

No fue que nadie les avisara.

No fue que desconocieran dónde estaban los perros.

Y, según la sentencia, tampoco reaccionaron cuando comenzaron a advertirles de que los animales corrían peligro.

Una pareja ha sido condenada a un año y medio de prisión por un delito de maltrato animal después de dejar a dos perros de raza yorkshire encerrados dentro de un vehículo estacionado a pleno sol mientras ellos comían en un restaurante de Parres, en el concejo de Llanes.

Uno de los animales murió.

El otro consiguió sobrevivir gracias a que una veterinaria pudo intervenir a tiempo.

Los hechos ocurrieron el 4 de septiembre de 2022, en una jornada soleada y con temperaturas exteriores próximas a los 30 grados. La Guardia Civil ya informó entonces de que los dos perros habían sufrido un golpe de calor tras permanecer en el interior del automóvil. 

Los avisaron una y otra vez

Ese es probablemente el elemento más estremecedor del caso.

La resolución judicial considera probado que los acusados sabían que los perros permanecían dentro del coche, que el vehículo estaba recibiendo directamente el sol y que las temperaturas eran elevadas.

A pesar de ello, continuaron dentro del restaurante.

Según recoge la sentencia difundida ahora, diferentes empleados les alertaron de que los animales podían encontrarse en peligro vital.

No reaccionaron.

Una persona situada en la puerta del establecimiento volvió a advertirles.

Tampoco entonces acudieron inmediatamente al vehículo.

La sentencia señala que pasaron todavía entre quince y veinte minutos hasta que salieron, y que fue necesaria una advertencia especialmente contundente del propietario del restaurante, que llegó a manifestar que rompería la ventanilla para sacar a los perros.

Cuando finalmente llegaron al coche, el daño ya estaba hecho.

Uno estaba muriendo; el otro todavía podía salvarse

Los testigos habían avisado también a la Guardia Civil.

Cuando los agentes llegaron, encontraron a los animales siendo atendidos.

Una veterinaria intentaba auxiliarlos.

Uno de los yorkshire ya no pudo recuperarse.

La Guardia Civil explicó en 2022 que el animal había fallecido a consecuencia del golpe de calor, mientras que el segundo sobrevivió gracias a la atención veterinaria recibida en el propio lugar. 

La sentencia describe la muerte del primero como consecuencia de las altas temperaturas alcanzadas en el interior del vehículo y de la deshidratación.

No se trató de una muerte instantánea.

El animal fue deteriorándose dentro de un espacio cerrado cuya temperatura podía elevarse rápidamente mientras fuera seguía haciendo calor.

Dos guardias civiles de vacaciones fueron quienes detectaron lo que ocurría

Hay otro detalle que ya apareció en la investigación inicial y que ayuda a reconstruir aquellos minutos.

La llamada de alerta tuvo su origen en dos guardias civiles destinados en Ávila que se encontraban de vacaciones en Asturias.

Después de comer en el restaurante, regresaron al aparcamiento y observaron a los dos perros dentro de otro turismo.

Los animales parecían estar asfixiándose.

Comenzaron entonces las gestiones para localizar a los responsables del vehículo y fueron encontrados dentro del restaurante.

La información difundida en aquel momento ya señalaba que tardaron más de quince minutos en salir para atender a los animales

Cuatro años después, la Audiencia Provincial ha convertido aquellos hechos en una condena penal.

Una tercera acusada queda absuelta

En el procedimiento había una tercera persona acusada.

Se trata de la hija de la mujer condenada, propietaria de los perros y trabajadora del establecimiento.

Sin embargo, la Audiencia Provincial ha estimado su recurso y la ha absuelto.

La razón es importante.

El tribunal considera que no quedó acreditado que conociera la situación de peligro en la que se encontraban los animales.

Cuando fue avisada, salió con una botella de agua para intentar ayudarlos.

Para uno ya era demasiado tarde.

La diferencia jurídica resulta clara: el tribunal distingue entre quien conocía el riesgo y decidió no actuar y quien no había sido informado hasta el momento final.

El punto central de la sentencia: la omisión

Este caso resulta especialmente duro porque no gira alrededor de una agresión directa.

Nadie golpeó al perro.

Nadie utilizó un arma.

La acusación y la condena se sustentan en algo diferente: la omisión del deber de cuidado ante un riesgo evidente.

Los responsables tenían a los animales bajo su cuidado.

Sabían dónde estaban.

Conocían las condiciones meteorológicas.

Fueron advertidos de que corrían peligro.

Y aun así no acudieron inmediatamente.

El derecho penal puede considerar también maltrato determinados comportamientos omisivos cuando quien tiene la responsabilidad sobre un animal permite que sufra daños evitables.

Hoy la legislación es todavía más explícita

Los hechos ocurrieron en 2022 y, por tanto, deben juzgarse conforme a la legislación penal aplicable entonces.

Pero desde 2023 la protección penal de los animales se ha reforzado significativamente.

El actual artículo 340 bis del Código Penal establece penas de doce a veinticuatro meses de prisión cuando el maltrato provoca la muerte de un animal doméstico, además de la correspondiente inhabilitación para trabajar con animales y para su tenencia. 

La normativa de protección animal actualmente vigente también contempla expresamente situaciones relacionadas con el abandono o permanencia de animales en vehículos en condiciones peligrosas. 

Es decir, casos como el de Llanes no se encuentran ya en ninguna zona gris.

Un coche al sol puede convertirse en una trampa mortal en minutos

La imagen puede resultar engañosa.

Fuera puede hacer una temperatura soportable.

Dentro del coche, la situación puede cambiar de manera extremadamente rápida.

El habitáculo cerrado funciona como una especie de invernadero: la radiación solar atraviesa los cristales y calienta superficies interiores, mientras el calor queda atrapado.

Abrir ligeramente una ventanilla no convierte el vehículo en un lugar seguro.

Y los perros disponen además de mecanismos de regulación térmica mucho más limitados que los humanos.

Cuando la temperatura corporal aumenta excesivamente puede aparecer un golpe de calor, con jadeo intenso, desorientación, debilidad, vómitos, alteraciones neurológicas, fallo multiorgánico y finalmente la muerte.

Por eso, ante un perro encerrado en un coche bajo altas temperaturas, cada minuto importa.

La escena que resume todo el caso

Dos pequeños perros dentro de un vehículo.

El sol golpeando la carrocería.

Personas en el exterior observando que algo iba mal.

Trabajadores buscando a sus responsables.

Advertencias repetidas.

Una amenaza de romper la ventanilla para poder sacarlos.

Una veterinaria intentando salvarlos en el aparcamiento.

Y uno de los animales que ya no responde.

Eso es lo que hay detrás de una sentencia que, escrita en lenguaje judicial, puede resumirse de una forma mucho más sencilla:

los perros dependían completamente de quienes los habían dejado allí.

Y cuando más los necesitaron, uno de ellos no llegó a recibir ayuda a tiempo.

La Audiencia Provincial ha fijado ahora la consecuencia penal:

año y medio de cárcel para cada uno de los dos responsables condenados.

Y queda también una advertencia que debería resultar innecesaria pero que sigue repitiéndose verano tras verano:

un perro no se deja dentro de un coche al sol. Ni cinco minutos. Ni “mientras comemos”. Ni “con la ventanilla un poco abierta”.

Porque cuando alguien decide comprobar si “aguanta”, puede que para el animal ya no haya una segunda oportunidad.

Dejar un comentario

captcha