Asturias desborda las plazas por Ceuta: 6.500 personas en Oviedo, Gijón dividido entre dos protestas y la crisis salta hoy al Congreso

Asturias desborda las plazas por Ceuta: 6.500 personas en Oviedo, Gijón dividido entre dos protestas y la crisis salta hoy al Congreso

Miles de asturianos salieron a la calle anoche en una movilización que comenzó como apoyo a Ceuta y terminó mostrando con crudeza la división política sobre la crisis migratoria. En Gijón, dos concentraciones de signo contrario quedaron separadas por apenas cien metros y un fuerte dispositivo policial. La jornada terminó sin incidentes graves en Asturias. Esta mañana, Pedro Sánchez comparece en el Congreso y eleva aún más la temperatura política.

Asturias vivió anoche una de las mayores movilizaciones políticas y ciudadanas de los últimos meses.

Miles de personas llenaron plazas y calles de diferentes concejos para expresar su apoyo a Ceuta después de la crisis fronteriza iniciada a finales de julio. Pero lo que comenzó oficialmente como una convocatoria de solidaridad con la ciudad autónoma terminó reflejando también, de manera imposible de ocultar, la profunda división política que ha provocado la respuesta del Gobierno a la crisis.

La imagen más contundente se produjo en Oviedo.

La plaza de la Constitución, frente al Ayuntamiento, estaba ya abarrotada unos veinte minutos antes de las ocho de la tarde y la concentración terminó extendiéndose por las calles próximas. La estimación más reciente difundida esta mañana sitúa la asistencia en unas 6.500 personas, por encima de las primeras cifras de alrededor de 6.000 que circularon durante la noche. No existe, de momento, un balance oficial de la Policía que permita convertir esa estimación en una cifra definitiva.

Banderas españolas, asturianas y ceutíes dominaron una concentración en la que se repitió una y otra vez el lema «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende».

Pero la movilización trascendió rápidamente el mensaje institucional.

Entre los asistentes se escucharon numerosas consignas contra Pedro Sánchez, incluida la petición de dimisión del presidente y expresiones mucho más duras. El acto terminó incluso con parte de la plaza cantando el pasodoble Que viva España.

Entre los responsables políticos presentes estuvieron el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli; el presidente del PP de Asturias, Álvaro Queipo, y la portavoz parlamentaria de Vox, Carolina López.

La presencia de dirigentes políticos y las consignas contra el Gobierno convirtieron así una movilización presentada formalmente como muestra de solidaridad con Ceuta en una protesta con un evidente componente de contestación política.

Gijón: cien metros entre dos Asturias

Si Oviedo ofreció la imagen de una plaza completamente ocupada, Gijón representó mejor que ninguna otra ciudad la fractura política y social generada por Ceuta.

La Plaza Mayor volvió a quedarse pequeña.

Miles de personas ocuparon el recinto y parte de las calles próximas al Ayuntamiento. La concentración estuvo respaldada por el gobierno municipal y contó con la presencia de la alcaldesa, Carmen Moriyón, representantes de Foro y PP y la presidenta de FADE, María Calvo.

Apenas cien metros más allá, en la Plaza del Marqués, varios centenares de personas participaban simultáneamente en una concentración convocada por organizaciones antirracistas.

Sus mensajes eran radicalmente distintos.

Mientras en la Plaza Mayor se reclamaba apoyo a Ceuta, se defendía la españolidad de la ciudad y se coreaban consignas contra el Gobierno, en la Plaza del Marqués se defendían los derechos de los migrantes y se advertía contra la utilización de la crisis para alimentar el racismo y la xenofobia.

La proximidad entre ambas convocatorias obligó a desplegar un importante dispositivo de la Policía Nacional, que estableció un cordón para impedir que los dos grupos confluyeran.

Hubo momentos de tensión y cruces verbales, pero el balance conocido hasta esta mañana es importante: no constan incidentes graves ni detenciones relacionadas con las concentraciones asturianas.

La diferencia con Madrid fue notable. Allí, la movilización frente al Congreso terminó con cuatro detenidos —dos de ellos menores— y cuatro policías heridos después de enfrentamientos al concluir la concentración.

Avilés, Villaviciosa, Luarca y otros concejos también salieron a la calle

La movilización no quedó limitada a las dos grandes ciudades.

También se registraron concentraciones numerosas en Avilés, Villaviciosa y Luarca, además de actos en diferentes localidades del Principado. Castrillón y distintos concejos del suroccidente figuraban igualmente entre los lugares donde se habían realizado convocatorias.

Especialmente significativa fue la situación dentro del PSOE asturiano.

La dirección socialista había rechazado la iniciativa de la Federación Española de Municipios y Provincias al considerar que se estaba utilizando políticamente la crisis de Ceuta.

Pero la disciplina no fue absoluta.

El alcalde socialista de Villaviciosa, Alejandro Vega, sí respaldó la convocatoria de la FEMP y participó en una plaza del Ayuntamiento llena de vecinos.

En Valdés, el también socialista Óscar Pérez optó por una fórmula diferente: convocó su propia concentración en Luarca, expresamente separada de la iniciativa de la FEMP, para defender la soberanía española de Ceuta, los derechos humanos y la protección de la infancia.

La diferencia no es menor: Villaviciosa se adhirió a la convocatoria estatal; Valdés organizó una movilización propia con un planteamiento distinto.

En Langreo, mientras tanto, se celebró otra concentración contra el racismo, paralela a la de Gijón.

Barbón apoyó a Ceuta, pero rechazó la utilización política de la crisis

El presidente del Principado y secretario general de la FSA, Adrián Barbón, no participó en las concentraciones promovidas desde la FEMP.

Antes de comenzar los actos trasladó públicamente su solidaridad con Ceuta, defendió un cierre de filas en defensa de la ciudad autónoma y de la soberanía española, pero reprochó que la crisis migratoria pudiera convertirse en una herramienta de confrontación partidista.

Esa posición volvió a marcar la línea divisoria de la política asturiana.

PP, Foro y Vox respaldaron las movilizaciones; la dirección socialista mantuvo distancias con la convocatoria; dos alcaldes socialistas rompieron parcialmente esa estrategia y organizaciones de izquierda respondieron con concentraciones antirracistas.

Una crisis ocurrida a más de 900 kilómetros de Asturias consiguió así trasladar hasta las plazas asturianas prácticamente todas las divisiones existentes en la política nacional.

Y esta mañana, la batalla se traslada al Congreso

La actualidad no terminó anoche.

Desde las 9.00 horas de este jueves 3 de septiembre, Pedro Sánchez comparece ante el Congreso de los Diputados para explicar la gestión de la crisis.

Y ha comenzado su intervención con una afirmación destinada directamente al centro de la controversia: Ceuta y Melilla son españolas y lo seguirán siendo «a perpetuidad» y «hasta el final de los tiempos».

Sánchez sostiene además que más del 90% de las personas que entraron en Ceuta ya han regresado a Marruecos y defiende que ese retorno habría sido imposible sin la colaboración de las autoridades marroquíes.

El Gobierno asegura haber habilitado 3.400 plazas de acogida temporal y aprobado un plan de choque de 309 millones de euros para afrontar las consecuencias económicas, sociales y administrativas de la crisis.

Pero la comparecencia está marcada por una nueva controversia.

Un informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras remitido a la Audiencia Nacional describe la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio como un episodio planificado y no espontáneo y recoge actuaciones de personas relacionadas con las fuerzas de seguridad marroquíes.

El alcance político de ese documento está, sin embargo, en discusión.

La Dirección General de la Policía sostiene que el informe no atribuye al Gobierno de Marruecos la planificación o ejecución de la operación, y el Ejecutivo afirma que no dispone de pruebas concluyentes que permitan responsabilizar directamente a Rabat.

Ese será probablemente uno de los grandes campos de batalla política de las próximas horas.

De la solidaridad a la protesta

La fotografía que deja Asturias es, por tanto, más compleja que la de unas simples concentraciones de apoyo.

Hubo solidaridad con los ciudadanos de Ceuta.

Hubo una defensa masiva de la españolidad de la ciudad.

Hubo una protesta explícita contra el Gobierno.

Hubo una respuesta organizada contra el racismo.

Hubo alcaldes socialistas que se separaron, con distintos matices, de la estrategia marcada por su partido.

Y hubo dos concentraciones enfrentadas ideológicamente separadas por cien metros y por un cordón policial en pleno centro de Gijón.

La crisis de Ceuta consiguió anoche algo que hasta hace unas semanas parecía improbable: convertir las plazas asturianas en una prolongación física de la batalla política que esta mañana continúa dentro del Congreso de los Diputados.

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