El Sespa ante una revolución de turnos: menos guardias interminables, más descansos y la incógnita de quién cubrirá las horas

El Sespa ante una revolución de turnos: menos guardias interminables, más descansos y la incógnita de quién cubrirá las horas

El nuevo Estatuto Marco sanitario obligaría a Asturias a reorganizar profundamente las guardias médicas: establece un máximo general de 17 horas, reduce a 45 horas la jornada semanal máxima y considera sobrecarga sostenida realizar más de cinco guardias presenciales al mes. Las 24 horas, sin embargo, no desaparecen completamente: podrán mantenerse de forma excepcional en fines de semana, festivos y puestos de difícil cobertura si el profesional acepta. El problema para el Sespa será encontrar suficientes médicos para cubrir las horas que dejen de asumir quienes ahora encadenan jornadas mucho más largas.

Imagine un martes cualquiera en un hospital asturiano.

Un médico entra a las ocho de la mañana.

Trabaja su jornada habitual.

A continuación comienza la guardia.

Y continúa trabajando durante la tarde, la noche y la madrugada.

Ese modelo tiene los días contados si el nuevo Estatuto Marco del personal sanitario supera finalmente su tramitación en el Congreso.

La reforma enviada por el Gobierno a las Cortes establece que la suma consecutiva de jornada ordinaria y guardia no podrá superar las 17 horas de trabajo.

Eso significa que ya no sería posible utilizar con normalidad una mañana ordinaria seguida de otras 17 horas de guardia hasta completar prácticamente un día entero trabajando.

Pero esta revolución laboral tiene una pregunta detrás.

¿Quién trabajará las horas que dejen de hacer esos médicos?

Y ahí empieza el verdadero desafío para el Servicio de Salud del Principado.

De 24 horas trabajando a un máximo general de 17

El cambio más visible afecta a las guardias.

El nuevo Estatuto fija con carácter general un máximo de 17 horas de trabajo efectivo.

Además, si una jornada ordinaria precede inmediatamente a una guardia, tampoco podrá superarse conjuntamente ese límite.

Y al terminarla, el médico no podrá ser obligado a realizar inmediatamente una nueva jornada ordinaria.

Existe otra novedad todavía más importante.

Las horas de jornada ordinaria que el profesional deje de realizar antes o después de la guardia para respetar esos descansos se considerarán administrativamente realizadas.

No podrán convertirse después en una especie de deuda.

El médico no tendrá que devolverlas otro día.

La modificación parece técnica, pero puede alterar completamente los cuadrantes de numerosos servicios hospitalarios.

Las guardias de 24 horas no desaparecen del todo

Conviene hacer aquí una precisión importante.

Decir simplemente que «se acaban las guardias de 24 horas» no sería completamente exacto.

El proyecto mantiene una excepción.

Las guardias podrán ampliarse hasta 24 horas continuadas en fines de semana, festivos o puestos considerados de difícil cobertura.

Pero tendrán que cumplirse varias condiciones.

El profesional deberá aceptarlo expresamente.

La prolongación tendrá que ser voluntaria.

Y será necesario un informe favorable desde el punto de vista de la prevención de riesgos laborales.

Esto puede tener especial importancia en Asturias.

Porque precisamente algunos hospitales pequeños, zonas rurales y especialidades con déficit de profesionales son los lugares donde más dificultades existen para completar las plantillas.

La norma intenta así acabar con las jornadas maratonianas como modelo ordinario sin cerrar completamente la puerta a ellas cuando el sistema no encuentra suficientes profesionales.

Asturias acaba precisamente de negociar sus guardias

El cambio estatal llega además en un momento especialmente delicado para el Sespa.

El pasado enero, el Servicio de Salud y el Sindicato Médico Profesional de Asturias alcanzaron un acuerdo después de meses de movilizaciones.

Uno de sus puntos centrales afectaba precisamente a la organización de la jornada y las guardias.

El sistema asturiano tomó entonces como referencia la jornada máxima nacional vigente de 48 horas semanales en cómputo semestral y estableció fórmulas para compensar la denominada autocobertura cuando la ausencia de médicos obliga a los que ya están trabajando a asumir todavía más horas.

El acuerdo incorporó también la posibilidad de organizar voluntariamente determinados servicios mediante turnos de 12 horas si se presenta un plan viable y se realizan las modificaciones de plantilla necesarias.

Ahora el proyecto estatal vuelve a mover la portería.

El límite general bajaría de 48 a 45 horas semanales.

Y Asturias tendría que adaptar nuevamente la organización de sus hospitales.

Más de cinco guardias al mes: señal de sobrecarga

Existe además una novedad que hasta ahora apenas ha aparecido en el debate público.

El Estatuto crea formalmente el concepto de carga horaria excesiva.

No será solamente una expresión utilizada por un médico agotado.

Tendrá consecuencias organizativas.

Entre las situaciones que permitirán considerar que existe esa sobrecarga figura realizar de manera sostenida más de cinco guardias presenciales al mes.

Cuando aparezca ese exceso deberán intervenir los servicios de prevención de riesgos laborales y el servicio de salud tendrá que adoptar medidas.

Reorganizar turnos.

Redistribuir profesionales.

O reforzar plantillas.

Y este último punto es precisamente el más difícil.

Médicos asturianos han denunciado semanas de hasta 70 y 80 horas

La discusión no es teórica.

Durante las movilizaciones desarrolladas este año, Médic@s del Sespa ha denunciado que determinados facultativos pueden llegar a trabajar semanas de 50, 60, 70 e incluso 80 horas cuando a la jornada ordinaria se añaden las guardias.

Su principal reclamación ha sido precisamente establecer una jornada real de 35 horas y contabilizar adecuadamente todo el trabajo extraordinario.

El colectivo llegó a plantear una fórmula basada en aumentar las libranzas después de las guardias para compensar esas horas.

La propia Administración asturiana admitió durante las negociaciones que reducir efectivamente la jornada exige estudiar cómo sustituir a los profesionales que dejan de trabajar esas horas.

Porque reducir horas resulta relativamente sencillo sobre el papel.

Cubrirlas es otra historia.

El gran agujero: cuántos médicos necesita contratar Asturias

Ese es probablemente el dato más importante que todavía no tenemos.

¿Cuántos médicos adicionales necesitaría el Sespa si se aplicaran plenamente las nuevas limitaciones?

No existe públicamente un cálculo oficial conocido.

Y debería existir.

El propio Gobierno central concede a los servicios autonómicos hasta cinco años para adaptar organización y plantillas a las nuevas reglas de jornada.

Ese plazo revela la magnitud del problema.

No basta con modificar un cuadrante.

Hay que encontrar profesionales.

Y determinadas especialidades médicas ya tienen serias dificultades de contratación.

Si un facultativo que actualmente cubre mediante largas guardias una determinada cantidad de actividad deja de poder hacerlo, esa actividad deberá repartirse entre más personas.

Siempre que existan.

El Sespa supera los 20.000 profesionales

La última cifra global difundida por el Gobierno asturiano situaba la plantilla del Sespa en 20.443 profesionales en 2024, frente a 17.547 en 2019.

En ese periodo el número de facultativos pasó de 3.509 a 3.892, mientras que las enfermeras aumentaron de 6.156 a 7.085.

En junio de este año, durante una huelga médica, la propia Consejería cifraba en alrededor de 4.000 los médicos y facultativos adscritos al Sespa.

Son miles de trabajadores cuyos horarios, descansos y condiciones laborales podrían resultar afectados directa o indirectamente por la nueva regulación.

Pero la incidencia será muy distinta según categoría y servicio.

No tiene el mismo problema un centro administrativo que una UCI.

Ni un centro de salud urbano que un servicio hospitalario donde localizar un especialista sustituto puede ser extremadamente complicado.

Cinco años para reconstruir los cuadrantes

Por esa razón el Gobierno no plantea una entrada inmediata del nuevo modelo.

Los servicios autonómicos dispondrían de hasta cinco años para ejecutar las modificaciones organizativas y de plantilla necesarias.

Y hay dos condiciones especialmente importantes.

La adaptación no debe provocar pérdida salarial para los profesionales.

Ni puede deteriorar la asistencia que reciben los pacientes.

Eso deja al Sespa ante una ecuación complicada.

Reducir jornadas.

Mantener salarios.

Mantener actividad.

Y contratar o reorganizar suficientes profesionales para cubrir las horas liberadas.

Todo al mismo tiempo.

Camino hacia las 35 horas

El Estatuto también establece que los servicios sanitarios cuya jornada ordinaria supere el equivalente a 35 horas semanales deberán avanzar progresivamente hacia esa cifra.

Es precisamente una de las grandes reclamaciones que los médicos asturianos han planteado este año.

El sindicato Médic@s del Sespa ha defendido que la jornada ordinaria se limite a 35 horas y que las horas adicionales derivadas de guardias sean consideradas realmente trabajo extraordinario.

El Sespa llegó a estudiar durante junio fórmulas para aproximarse progresivamente a ese objetivo.

El nuevo Estatuto colocaría ahora ese camino dentro de la legislación básica estatal.

El curioso caso de la temporalidad: los tres años ya existen

Existe otro punto que requiere una precisión.

Se ha presentado como una de las novedades del nuevo Estatuto que los profesionales interinos no puedan permanecer indefinidamente ocupando una plaza vacante y que exista un límite máximo de tres años.

Pero esa limitación no es realmente nueva.

Está incorporada a la legislación sanitaria española desde 2022.

La normativa actual ya establece que una vacante ocupada por personal estatutario interino debe cubrirse mediante los procedimientos correspondientes y que, transcurridos tres años desde el nombramiento, debe finalizar la relación de interinidad, salvo determinadas excepciones relacionadas con procesos selectivos en marcha o plazas que hayan quedado desiertas.

El nuevo Estatuto mantiene ese límite y refuerza otra herramienta mucho más interesante: las oposiciones y procesos para adquirir la condición de personal fijo deberán convocarse periódicamente, con carácter general cada dos años, y resolverse en un máximo de 18 meses.

Ese sí puede ser un cambio relevante.

Casi 4.800 plazas estabilizadas en Asturias

Asturias conoce perfectamente el problema.

El Sespa puso en marcha durante los últimos años un gigantesco proceso extraordinario para estabilizar 4.795 plazas ocupadas temporalmente.

Solo en enfermería se convocaron 959 plazas fijas.

El objetivo declarado por el propio Principado ha sido reducir la temporalidad del personal estatutario hasta aproximadamente el 8%.

Pero todavía siguen apareciendo convocatorias temporales para cubrir vacantes y necesidades urgentes.

El nuevo Estatuto pretende precisamente evitar que la temporalidad vuelva a crecer después del enorme proceso de estabilización desarrollado durante los últimos años.

Premiar al médico que acepte trabajar donde nadie quiere ir

Otra medida puede tener especial relevancia para Asturias.

El Estatuto crea una regulación específica para las denominadas plazas de difícil cobertura.

Cada comunidad deberá determinar cuáles son.

Y podrá ofrecer incentivos laborales y profesionales para conseguir que los sanitarios acepten trabajar en ellas.

Además, el tiempo trabajado en esos puestos tendrá que valorarse posteriormente en concursos, procesos de selección y movilidad.

Para Asturias puede ser una herramienta especialmente importante en áreas rurales, hospitales periféricos y especialidades donde actualmente resulta difícil captar profesionales.

La cuestión será saber qué incentivos ofrece realmente el Principado.

Porque declarar que una plaza es difícil de cubrir no hace aparecer un médico.

También mayores de 55 años y conciliación

El proyecto incorpora además nuevos derechos relacionados con la conciliación.

Podrán plantearse exenciones de guardias por embarazo, lactancia, problemas de salud o cuidado de hijos.

Y abre la posibilidad de que los mayores de 55 años puedan solicitar quedar exentos de realizarlas en los términos que finalmente desarrolle cada servicio de salud.

También reconoce expresamente el derecho a conocer con antelación la planificación de la jornada y a la desconexión digital.

Son medidas individuales.

Pero multiplicadas por miles de trabajadores tienen consecuencias importantes sobre la organización global del sistema.

Cada profesional exento de una guardia implica que otro debe cubrirla.

Y los médicos siguen sin estar de acuerdo

Paradójicamente, una reforma que limita jornadas y reconoce descansos no ha conseguido acabar con el conflicto médico.

Los sindicatos médicos mantienen una fuerte oposición al Estatuto y reclaman una regulación específica para médicos y facultativos.

En Asturias el conflicto ha sido especialmente intenso durante 2026.

El Simpa participó en las movilizaciones nacionales contra el proyecto, mientras que Médic@s del Sespa protagonizó además un conflicto paralelo con el Gobierno autonómico reclamando las 35 horas, mejores descansos, límites reales a las jornadas y cambios en Atención Primaria.

Tras la aprobación del proyecto por el Consejo de Ministros, el propio Simpa ha advertido de que puede haber nuevas movilizaciones médicas en Asturias a partir de otoño.

Así que el Estatuto llega al Congreso con una paradoja formidable.

El Gobierno sostiene que representa la mayor mejora de las condiciones laborales sanitarias en décadas.

Los sindicatos médicos consideran que sigue siendo insuficiente.

El paciente también está dentro de esta discusión

Pero reducir este debate a una pelea laboral sería un error.

Cuando un médico lleva veinte horas trabajando, la cuestión no afecta solamente al médico.

Afecta al paciente al que atiende.

La fatiga, la capacidad de concentración y la toma de decisiones forman parte también de la seguridad asistencial.

Por eso la auténtica pregunta que deberá responder Asturias durante los próximos años no es simplemente si quiere acabar con las jornadas interminables.

Probablemente existe un consenso mucho mayor sobre eso.

La verdadera pregunta es otra:

¿cómo mantiene abiertos hospitales, urgencias, UCI, quirófanos y servicios especializados durante las 24 horas si quienes actualmente cubren parte de esas horas dejan de poder encadenarlas?

El Estatuto propone hasta cinco años para encontrar la respuesta.

Y esa respuesta tendrá inevitablemente un nombre:

más organización, más dinero o más profesionales.

Probablemente las tres cosas.

Dejar un comentario

captcha