Asturias refuerza su primera línea ante incendios y rescates: 50 nuevos bomberos se incorporan al Sepa

Asturias refuerza su primera línea ante incendios y rescates: 50 nuevos bomberos se incorporan al Sepa

Los nuevos efectivos comienzan nueve semanas de entrenamiento intensivo, con más de 400 horas y prácticas que incluyen incendios, excarcelaciones, helicópteros, mercancías peligrosas y trabajo en condiciones de humo. Tras completar la formación se distribuirán entre los 19 parques de bomberos del Principado. El refuerzo llega mientras Asturias adapta su sistema de emergencias a incendios forestales cada vez más complejos, episodios meteorológicos extremos y rescates de alta dificultad técnica.

Asturias suma músculo a su sistema público de emergencias.

El Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (Sepa) incorpora 50 nuevos bomberos que, después de superar un intenso periodo de formación, pasarán a reforzar las dotaciones repartidas por los 19 parques de la comunidad.

No se incorporarán directamente a las intervenciones. Antes deberán completar más de 400 horas de preparación durante nueve semanas, en un programa diseñado para acercarles todo lo posible a las situaciones que pueden encontrarse cuando reciban su primer aviso real.

Y el catálogo de escenarios deja bastante claro que ser bombero hoy exige mucho más que apagar incendios.

Los nuevos profesionales aprenderán desde conducción de vehículos todoterreno y manejo de mangueras hasta rescate en accidentes de tráfico, utilización de equipos de respiración autónoma, operaciones con helicópteros o desplazamiento en ambientes completamente invadidos por el humo.

Nueve semanas para prepararse para casi cualquier emergencia

Los 50 efectivos proceden de la bolsa de empleo creada el pasado año y han iniciado este martes su incorporación al servicio.

El director de Cooperación Local y Seguridad, Jorge Olmo Ron, les ha dado la bienvenida en la Escuela de Seguridad Pública del Principado, en un acto en el que también participaron el gerente del Sepa, Jesús Pallarés, y la jefa del Área de Bomberos, 112 Asturias y Protección Civil, Lucía Blanco.

A partir de ahora comienza la parte más exigente.

El plan de entrenamiento supera las 400 horas lectivas y tendrá un carácter fundamentalmente práctico.

Entre los ejercicios previstos se encuentran la conducción de vehículos 4x4, el despliegue de líneas de mangueras, el manejo de equipos autónomos de respiración, las operaciones de embarque y desembarque en helicóptero y la estabilización y excarcelación de vehículos accidentados.

También practicarán el denominado buceo en humos, una de las situaciones potencialmente más peligrosas de una intervención: avanzar en espacios donde la acumulación de humo puede reducir prácticamente a cero la visibilidad y donde cada movimiento debe realizarse mediante protocolos muy precisos.

Desde un incendio forestal hasta un accidente industrial

La preparación no se limitará a las destrezas físicas.

Los nuevos bomberos estudiarán el comportamiento del fuego tanto en incendios urbanos como forestales, además de la actuación ante accidentes industriales y emergencias relacionadas con mercancías peligrosas.

También deberán conocer los planes de emergencia vigentes en Asturias, los protocolos internos y los sistemas de comunicación que permiten coordinar sobre el terreno a bomberos, 112, Protección Civil, sanitarios, fuerzas de seguridad y otros servicios.

El objetivo es que cuando entren definitivamente en las dotaciones puedan intervenir con seguridad en escenarios muy diferentes.

Porque la emergencia que recibe un parque puede ser un incendio en una vivienda, pero también un accidente de tráfico, una industria en llamas, una inundación, un rescate en montaña o un gran fuego forestal.

Un refuerzo en plena transformación de las emergencias

La llegada de los nuevos efectivos no se produce de forma aislada.

Llega apenas un mes después del acuerdo alcanzado el 31 de julio entre la Consejería de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias y el comité de empresa del Sepa para reorganizar el servicio.

El objetivo es adaptar la estructura a un tipo de emergencias que está cambiando rápidamente.

Uno de los ejemplos más claros son los denominados incendios forestales de sexta generación, fuegos de enorme intensidad y comportamiento extremo capaces de generar dinámicas que dificultan extraordinariamente su control.

Pero no son el único desafío.

El Principado señala también el incremento de los fenómenos meteorológicos adversos y la necesidad de realizar rescates cada vez más complejos desde el punto de vista técnico.

La reorganización pretende reforzar la especialización y coordinación de Bomberos, Grupo de Rescate, Logística y Centro de Coordinación de Emergencias 112.

19 parques, tres helicópteros y 187 vehículos

Las dimensiones del dispositivo permiten hacerse una idea de la estructura necesaria para cubrir un territorio como Asturias, con núcleos urbanos, grandes áreas rurales, montaña, costa, industrias y una complicada orografía.

El Sepa cuenta con cerca de 650 profesionales, incluyendo bomberos, operadores y coordinadores del 112, técnicos de Protección Civil y trabajadores de administración, logística y mantenimiento.

El principal contingente operativo está formado por 533 bomberos distribuidos en 19 parques.

A ellos se suma una flota de 187 vehículos, entre los que figuran 19 autobombas forestales, además de tres helicópteros, el Grupo de Rescate y el Centro de Coordinación de Emergencias 112.

El presupuesto anual del organismo supera los 53,1 millones de euros.

Cincuenta incorporaciones que deberán llegar a toda Asturias

Una de las claves del refuerzo estará ahora en cómo se distribuyan esos efectivos entre los diferentes parques una vez que terminen su periodo de formación.

El Principado señala que se incorporarán a las dotaciones de la red completa de 19 parques, lo que permitirá incrementar la capacidad para responder simultáneamente a diferentes emergencias.

Esta cuestión resulta especialmente importante cuando coinciden varios incidentes graves o durante episodios de especial riesgo, como determinadas jornadas de incendios forestales.

Asturias necesita mantener capacidad de reacción no solamente en las principales ciudades, sino también en territorios rurales donde la distancia y la orografía pueden complicar considerablemente los tiempos de llegada.

Por eso la incorporación de 50 profesionales representa algo más que un incremento de plantilla.

Supone aumentar el número de efectivos disponibles cuando varias emergencias se producen al mismo tiempo.

Más personal para unos riesgos que ya no son los mismos

El gran cambio que hay detrás de este refuerzo es probablemente ese.

Los servicios de bomberos para los que fueron concebidas muchas estructuras de emergencias hace décadas ya no se enfrentan exactamente a los mismos problemas.

El cambio climático, los fenómenos meteorológicos extremos, la transformación industrial, las nuevas infraestructuras y la creciente complejidad tecnológica de los rescates obligan a disponer de profesionales cada vez más especializados.

De ahí que los nuevos bomberos no lleguen directamente del proceso de selección al parque.

Antes tendrán que enfrentarse a nueve semanas de entrenamiento y más de 400 horas de prácticas.

Después llegará el examen que no figura en ningún programa formativo.

El primer aviso real.

Y desde ese momento, estos 50 nuevos profesionales pasarán a formar parte de la red que debe estar preparada las 24 horas del día para responder cuando en cualquier punto de Asturias alguien marque el 112.

Dejar un comentario

captcha