De la calderería pesada al K9: El Tallerón fabricará en Gijón las barcazas del gran programa de 128 obuses

De la calderería pesada al K9: El Tallerón fabricará en Gijón las barcazas del gran programa de 128 obuses

El acuerdo firmado el 28 de agosto entre Indra y la surcoreana Hanwha convierte en contrato industrial una de las mayores apuestas recientes por la defensa en Asturias. La antigua fábrica de Duro Felguera será responsable de la fabricación y soldadura de las estructuras sobre las que se montará la nueva artillería autopropulsada española. Indra ha asociado al proyecto una inversión de 130 millones y la creación de 500 empleos directos y 1.000 indirectos e inducidos, aunque todavía quedan por conocer datos decisivos: cuánto trabajo se realizará realmente en Gijón, cuándo comenzará la producción en serie y cuántos de esos empleos acabarán materializándose en Asturias.

Hace poco más de un año, El Tallerón era todavía una de las grandes instalaciones industriales heredadas de Duro Felguera.

Ahora se prepara para fabricar la estructura de uno de los sistemas de artillería más avanzados del mercado internacional.

Gijón entra de lleno en el programa de los nuevos obuses autopropulsados K9 destinados a las Fuerzas Armadas españolas.

Hanwha Aerospace ha comunicado oficialmente la firma con Indra Sistemas del contrato de ejecución para suministrar los K9 y sus equipos asociados. El acuerdo se cerró el pasado 28 de agosto y supone el paso desde los acuerdos tecnológicos e industriales previos a una relación contractual efectiva entre las dos compañías.

La empresa surcoreana mantiene bajo confidencialidad tanto el importe exacto del contrato como el calendario de entregas y el número de sistemas incluidos concretamente en esta operación.

Sí ha revelado un detalle financiero que confirma que el contrato está ya en marcha: Hanwha recibirá un primer pago equivalente al 20% de su valor tras la firma y otro 5% antes de terminar 2026.

Gijón fabricará el corazón estructural del vehículo

Para Asturias, lo realmente importante está varios meses atrás.

Cuando Indra y Hanwha anunciaron en marzo su alianza industrial, dejaron establecido que España no se limitaría a comprar vehículos terminados en Corea del Sur.

La intención es desarrollar una versión nacional tomando como punto de partida la plataforma K9 y adquirir capacidad propia para diseñarla, fabricarla, modificarla y mantenerla.

Y una de las piezas centrales de ese proceso se hará en El Tallerón de Gijón.

Indra ha confirmado que fabricará en España las barcazas, es decir, las grandes estructuras metálicas sobre cadenas que constituyen la base del vehículo. La compañía concretó posteriormente que los trabajos de mecanización y soldadura de esas estructuras se realizarán en las instalaciones gijonesas.

No estamos hablando, por tanto, de colocar unas piezas sobre un vehículo fabricado completamente en el extranjero.

El proyecto pretende transferir a España una parte sustancial del conocimiento industrial necesario para producir una nueva familia de vehículos pesados de cadenas.

El Tallerón aparece así como una de las piezas fundamentales.

128 obuses y toda una familia de vehículos

El programa industrial presentado por Indra contempla 128 vehículos de artillería sobre cadenas, basados inicialmente en el K9 de Hanwha.

Pero el proyecto va mucho más allá de los propios obuses.

La configuración anunciada por Indra incluye también 120 vehículos de reabastecimiento de munición, 11 vehículos de mando y control y 21 vehículos de recuperación.

Las barcazas de estos vehículos se producirán en España y posteriormente se incorporarán sistemas nacionales de misión, visión 360 grados, gestión del campo de batalla y comunicaciones.

El objetivo declarado por Indra es adquirir además autoridad de diseño sobre la nueva plataforma, de manera que la industria española pueda evolucionarla posteriormente sin depender tecnológicamente del fabricante surcoreano.

Hay, no obstante, una precisión relevante: la comunicación regulatoria realizada ahora por Hanwha no desglosa públicamente cuántos vehículos contiene el contrato firmado el 28 de agosto. Las 128 unidades corresponden al programa español anunciado previamente, no a una cifra revelada ahora en el contrato, cuyos detalles comerciales permanecen confidenciales.

Un Tallerón completamente distinto

El impacto del proyecto se entiende mejor mirando lo que está ocurriendo dentro de la antigua instalación de Duro Felguera.

El complejo adquirido por Indra ocupa aproximadamente 75.000 metros cuadrados, con unos 23.000 metros cuadrados cubiertos y nueve naves.

Sus grandes instalaciones de calderería pesada, sus puentes grúa y su capacidad para trabajar con estructuras metálicas de enormes dimensiones eran precisamente uno de sus principales activos.

Ahora se están adaptando para otra industria.

La fabricación de vehículos militares.

Las grandes naves están siendo reorganizadas, se incorporará nueva maquinaria y se implantarán procesos de fabricación asociados a la industria 4.0. La compañía ya había realizado inversiones específicas en maquinaria y herramientas para preparar Gijón para la fabricación de las barcazas.

Cuando Indra adquirió las instalaciones incorporó además a alrededor de 160 trabajadores procedentes de Duro Felguera, con experiencia precisamente en áreas como ingeniería, metalurgia, soldadura, producción y armado.

Un conocimiento que ahora puede convertirse en uno de los activos más valiosos del proyecto.

130 millones y hasta 1.500 empleos: la gran promesa

Las cifras anunciadas por Indra son suficientemente grandes como para situar el proyecto entre las mayores apuestas industriales recientes de Gijón.

La compañía calcula que serán necesarios 130 millones de euros de inversión para dotar a su planta gijonesa de nuevas capacidades industriales y maquinaria avanzada y poner en marcha, además, una instalación adicional para la integración de los vehículos.

El volumen de trabajo estimado supondría la generación de 500 empleos directos y otros 1.000 indirectos e inducidos.

Son cifras importantes.

Pero también necesitan una lectura prudente.

Esos 130 millones no pueden atribuirse íntegramente a El Tallerón, porque la propia Indra los vincula al conjunto de capacidades necesarias para el proyecto, incluida una segunda planta de integración.

Tampoco los 1.500 puestos anunciados equivalen automáticamente a 1.500 nuevos trabajadores contratados en Gijón.

La empresa habla de estimaciones de empleo directo, indirecto e inducido asociadas al programa.

Y ahí empieza ahora la verdadera noticia económica para Asturias.

La pregunta de los 130 millones: cuánto se quedará realmente aquí

Una vez firmado el contrato entre Hanwha e Indra, el debate deja de ser únicamente tecnológico.

Pasa a ser industrial.

¿Cuánta carga de trabajo terminará realmente en Asturias?

El Tallerón fabricará las barcazas, pero el programa necesitará cientos de componentes, mecanizados, sistemas electrónicos, comunicaciones, cableado, acero, mantenimiento, ingeniería, logística y servicios auxiliares.

La diferencia entre un gran proyecto industrial y una gran operación de ensamblaje se medirá precisamente ahí.

En el porcentaje de proveedores asturianos capaces de entrar en la cadena.

En las horas de fabricación contratadas en la región.

En el número de soldadores, ingenieros, técnicos y especialistas incorporados.

Y en cuánto conocimiento tecnológico quede dentro de Asturias cuando empiecen a salir los vehículos de las naves.

Indra ha señalado que pretende ampliar la cadena de valor incorporando tejido industrial regional y convertir Asturias en el principal centro de operaciones de su división de vehículos terrestres. La compañía ha situado además su objetivo global de plantilla en el Principado en 850 profesionales en 2027, contando el conjunto de sus actividades en la comunidad.

Falta todavía el dato más importante: cuándo empezarán a salir

La firma del contrato tampoco significa que mañana comiencen a producirse 128 obuses en Gijón.

La transformación industrial sigue en marcha.

El proyecto prevé una incorporación progresiva de tecnología y capacidad productiva. Las primeras fases permitirán adquirir conocimiento del sistema original de Hanwha antes de aumentar el contenido fabricado en España.

Indra está adecuando El Tallerón y preparando las instalaciones para asumir esa producción, mientras determinadas fases de integración dependerán también de otros centros.

Y todavía no existe públicamente un calendario detallado de fabricación y entregas del contrato firmado con Hanwha.

Ese dato permanece protegido por las cláusulas de confidencialidad comunicadas al regulador surcoreano.

Una segunda vida industrial para una fábrica histórica

Hay algo especialmente simbólico en todo el proyecto.

El Tallerón nació para una industria muy distinta.

Sus enormes naves, grúas y áreas de calderería fueron diseñadas para mover toneladas de acero y construir grandes estructuras metálicas.

Esa capacidad, que podía parecer condenada a convertirse en patrimonio de otro tiempo, es precisamente la que ahora permite que Gijón aspire a entrar en una industria tecnológica y militar de enorme crecimiento internacional.

De la calderería pesada a los vehículos blindados.

De Duro Felguera a Indra.

Y ahora, del Tallerón al K9.

El contrato firmado el 28 de agosto convierte en mucho más concreta una apuesta que hasta ahora estaba fundamentalmente sobre el papel.

Pero también comienza la fase en la que deberán medirse las promesas.

Porque el éxito industrial para Asturias no se decidirá únicamente contando los 128 obuses.

Se decidirá contando cuántos millones se invierten realmente aquí, cuántas empresas asturianas participan y cuántos puestos de trabajo quedan en Gijón cuando las primeras barcazas empiecen a salir de El Tallerón.

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