El episodio cálido mantiene a buena parte del país bajo vigilancia y obliga a extremar las medidas de prevención, especialmente entre los colectivos vulnerables
Oviedo, 18 de agosto de 2026. Asturias afronta este martes una nueva jornada marcada por las altas temperaturas en buena parte de España. Aunque el Principado mantiene unas condiciones más moderadas que otras comunidades, el calor continúa siendo uno de los asuntos que condicionan la actualidad regional, especialmente después de conocerse el incremento de la mortalidad asociada a las temperaturas elevadas durante este verano.
La situación meteorológica está provocando que numerosos territorios españoles permanezcan bajo avisos por calor. Las temperaturas más extremas se concentran en otras zonas de la Península, pero Asturias tampoco queda al margen de un episodio que está teniendo repercusiones sobre la salud y la actividad cotidiana.
La jornada vuelve a poner de actualidad la necesidad de adoptar medidas de prevención.
El calor no afecta de la misma manera a toda la población.
Las personas mayores, los niños pequeños y quienes padecen enfermedades crónicas presentan una mayor vulnerabilidad.
También deben tener especial cuidado quienes realizan trabajos físicos al aire libre.
Durante los meses de verano, numerosos profesionales desarrollan su actividad bajo condiciones que pueden incrementar el riesgo de deshidratación y agotamiento.
Construcción, agricultura, mantenimiento, limpieza, transporte y otras actividades cuentan con trabajadores que pueden permanecer expuestos al calor durante varias horas.
La organización de las jornadas laborales resulta fundamental para reducir riesgos.
Siempre que las condiciones lo permitan, las tareas que requieren un mayor esfuerzo físico deberían evitar las horas de temperaturas más elevadas.
Las pausas y la hidratación adquieren especial importancia.
El agua debe estar disponible de manera permanente y los trabajadores tienen que poder descansar en espacios protegidos.
Las empresas también tienen responsabilidad a la hora de adaptar las condiciones laborales a las circunstancias meteorológicas.
El calor constituye un riesgo laboral cuando las temperaturas alcanzan determinados niveles y las condiciones dificultan la realización segura de las tareas.
La prevención no debe limitarse al ámbito profesional.
En los hogares también es importante adoptar determinadas medidas.
Mantener las habitaciones protegidas de la radiación solar durante las horas centrales puede ayudar a evitar un calentamiento excesivo.
Cuando las temperaturas exteriores disminuyen, la ventilación puede contribuir a renovar el aire.
La hidratación debe mantenerse aunque no se tenga sensación intensa de sed.
Este aspecto es especialmente importante entre las personas mayores.
El organismo puede perder líquidos sin que la persona sea plenamente consciente de ello.
Los síntomas iniciales de deshidratación pueden incluir cansancio, mareos, dolor de cabeza o debilidad.
Ante una situación de malestar importante, es recomendable buscar atención sanitaria.
Las actividades deportivas también requieren precaución.
Durante el verano aumenta la práctica de senderismo, ciclismo, carreras y otras actividades al aire libre.
En Asturias, además, existe una gran afluencia de visitantes a los espacios naturales.
La combinación de calor, ejercicio y exposición directa al sol puede incrementar considerablemente el riesgo.
Las rutas deben planificarse teniendo en cuenta la meteorología.
Es preferible realizar esfuerzos durante las primeras horas del día o al final de la tarde, cuando las temperaturas suelen ser más moderadas.
También resulta importante llevar suficiente agua.
La situación afecta igualmente a las playas.
Aunque Asturias presenta temperaturas generalmente más suaves que las zonas del interior peninsular, la radiación solar puede ser intensa.
El hecho de encontrarse junto al mar no elimina el riesgo de quemaduras o insolación.
Las personas que pasan varias horas en la playa deben buscar sombra, utilizar protección solar y mantener una hidratación adecuada.
Los niños requieren especial vigilancia.
Su capacidad para regular la temperatura corporal es diferente a la de los adultos y pueden sufrir rápidamente los efectos de una exposición prolongada.
No deben permanecer durante largos periodos bajo el sol y es necesario evitar situaciones que puedan provocar un aumento excesivo de su temperatura corporal.
Los animales también sufren los efectos del calor.
Perros y otros animales domésticos necesitan disponer de agua y espacios protegidos.
Las caminatas deben realizarse preferentemente durante las horas menos calurosas.
El asfalto puede alcanzar temperaturas muy elevadas y provocar lesiones en las almohadillas de los animales.
La jornada meteorológica tiene además consecuencias sobre la actividad económica.
La hostelería y el turismo pueden beneficiarse de una elevada afluencia de visitantes, pero algunos sectores deben adaptar sus horarios.
Las empresas de actividades al aire libre pueden modificar rutas y horarios cuando las temperaturas son demasiado elevadas.
La seguridad debe prevalecer sobre cualquier actividad.
Los espacios naturales asturianos continuarán recibiendo visitantes durante los próximos días.
La recomendación para quienes pretendan realizar rutas de montaña es consultar previamente la previsión y evitar recorridos demasiado exigentes cuando las condiciones no sean favorables.
Las altas temperaturas también pueden incrementar el riesgo de incendios forestales.
Aunque Asturias presenta características diferentes a las de las zonas más secas de España, la combinación de vegetación seca, viento y calor puede favorecer la propagación del fuego.
La prevención resulta fundamental.
No arrojar colillas, evitar cualquier actividad que pueda generar chispas y respetar las restricciones establecidas son medidas básicas.
Los incendios pueden comenzar con facilidad y extenderse rápidamente cuando las condiciones meteorológicas son adversas.
El calor también puede afectar a la movilidad.
Los vehículos estacionados al sol pueden alcanzar temperaturas extremadamente elevadas en su interior.
Nunca debe dejarse a niños, personas dependientes o animales dentro de un vehículo cerrado, ni siquiera durante periodos aparentemente cortos.
La jornada de este martes se presenta así como un nuevo recordatorio de que el verano exige adaptar determinados hábitos.
Asturias puede no registrar las temperaturas extremas que están afectando a otras comunidades, pero el calor tiene igualmente consecuencias.
Los datos conocidos sobre mortalidad durante este verano refuerzan la necesidad de no subestimar el riesgo.
La prevención comienza con medidas sencillas: beber agua, evitar las horas más calurosas, protegerse del sol, vigilar a las personas vulnerables y adaptar la actividad física.
Con el verano todavía en curso, las autoridades sanitarias mantienen las recomendaciones para reducir los efectos de las altas temperaturas.
La prioridad es que asturianos y visitantes puedan disfrutar de estos días sin poner en riesgo su salud.
