Barbón cruza el Atlántico: diez días entre Argentina y Uruguay para reencontrarse con los 38.000 asturianos del otro lado del océano

Barbón cruza el Atlántico: diez días entre Argentina y Uruguay para reencontrarse con los 38.000 asturianos del otro lado del océano

El presidente del Principado viajará del 2 al 11 de octubre a Argentina y Uruguay en una de las giras institucionales más amplias de la legislatura. El momento central llegará en Buenos Aires con el V Congreso Mundial de Asturianía, que por primera vez en su historia se celebrará fuera de Asturias y reunirá a cerca de un centenar de representantes de 35 centros de América y Europa

Asturias tiene poco más de un millón de habitantes.

Pero existe otra Asturias repartida por el mundo.

Está en Buenos Aires, Montevideo, México, Cuba, Chile, Venezuela, Estados Unidos y en decenas de ciudades europeas. La formaron primero quienes emigraron buscando una vida mejor y la mantienen hoy sus hijos, nietos y bisnietos, muchos de los cuales conservan todavía una relación sorprendentemente estrecha con una tierra en la que quizá nunca han vivido.

La próxima semana, esa Asturias exterior se convertirá durante varios días en protagonista política.

El presidente del Principado, Adrián Barbón, viajará del 2 al 11 de octubre a Argentina y Uruguay para realizar una extensa visita institucional centrada en la emigración asturiana, pero con una segunda vertiente que el Gobierno quiere aprovechar: abrir nuevas posibilidades de colaboración económica, institucional y social con ambos países.

Y el viaje tendrá un momento especialmente simbólico.

Por primera vez, el Congreso Mundial de Asturianía saldrá de Asturias.

Buenos Aires se convertirá los días 7 y 8 de octubre en la capital mundial de la diáspora asturiana. El encuentro reunirá a cerca de un centenar de participantes procedentes de 35 centros y casas de Asturias de distintos países, bajo el lema AsturiES plural. 

38.000 asturianos y descendientes solo en Argentina

La elección de Buenos Aires no es casual.

Argentina alberga una de las mayores comunidades asturianas existentes fuera de España: aproximadamente 38.000 emigrantes y descendientes del Principado, distribuidos alrededor de una red de catorce centros asturianos.

Son instituciones que durante décadas han funcionado casi como pequeñas embajadas sentimentales de Asturias.

Organizan fiestas, mantienen grupos de baile y música tradicional, conservan archivos, celebran jornadas gastronómicas y, sobre todo, siguen siendo puntos de encuentro de familias cuya historia comenzó muchas veces con un barco saliendo hacia América.

El viaje de Barbón pretende precisamente recorrer algunos de esos lugares.

Primera parada: los asturianos de Buenos Aires

Después de llegar a Argentina, el presidente comenzará el programa oficial el sábado 3 de octubre con una visita al Centro Asturiano de Cangas del Narcea, una de las organizaciones que mantienen activa la identidad asturiana en el país.

Un día después, el domingo 4, conocerá el Centro Asturiano de Lanús, recientemente incorporado a la red de entidades con reconocimiento de asturianía.

Estos primeros encuentros permitirán además observar uno de los grandes desafíos a los que se enfrentan todos estos centros.

El relevo generacional.

Muchos fueron construidos alrededor de los emigrantes que llegaron durante el siglo XX. Ahora necesitan conseguir que sus hijos y nietos continúen considerando esas instituciones como algo propio.

Precisamente ese será uno de los grandes asuntos del Congreso Mundial.

De Buenos Aires a Montevideo

La delegación asturiana cruzará posteriormente el Río de la Plata.

El lunes 5 de octubre, Barbón viajará a Uruguay para visitar el Centro Asturiano de Montevideo, otro de los grandes referentes históricos de la emigración asturiana en Sudamérica.

Al día siguiente visitará la Fundación Astur y mantendrá encuentros con representantes institucionales, sociales y culturales uruguayos.

El Ejecutivo asturiano quiere que el viaje no se limite a una sucesión de actos nostálgicos con los centros de emigrantes.

La intención es aprovechar esta presencia institucional para reforzar contactos con autoridades y organizaciones de ambos países y buscar posibilidades de colaboración económica y social.

Parte de esos encuentros todavía se encuentra cerrándose.

Buenos Aires será durante dos días la capital de la asturianía

El miércoles 7 comenzará el acontecimiento central.

El V Congreso Mundial de Asturianía abrirá sus puertas en Buenos Aires.

Será la quinta edición del encuentro, pero la primera celebrada fuera del territorio asturiano. El Gobierno regional comenzó a preparar formalmente el congreso en julio y confirmó después que acudirían representantes de 35 centros y casas regionales de todo el mundo. 

El cambio de escenario tiene una evidente carga simbólica.

Esta vez Asturias no pide a los emigrantes que vuelvan para reunirse.

Asturias viaja hasta ellos.

Durante dos jornadas se debatirá sobre cómo mantener viva la comunidad asturiana exterior, cómo atraer a las nuevas generaciones, cómo utilizar las nuevas tecnologías para conectar a centros separados por miles de kilómetros y qué papel deben jugar estas organizaciones en las próximas décadas.

El gran problema: que la asturianía no envejezca con sus centros

Este probablemente sea el desafío más importante.

Los centros asturianos han sido durante generaciones lugares de reunión de quienes habían nacido en Asturias y emigraron.

Pero ese perfil está cambiando.

Cada vez hay más socios que ya nacieron en Argentina, Uruguay o México.

Después llegan los nietos.

Y los bisnietos.

La cuestión ya no es únicamente conservar bailes regionales, gastronomía o fiestas tradicionales.

Es conseguir que una persona nacida a diez mil kilómetros de Oviedo continúe sintiendo que Asturias forma parte de su identidad.

Por eso el congreso abordará expresamente el relevo generacional y las nuevas formas de participación.

El propio presupuesto autonómico de 2026 incorporó un incremento de 60.000 euros destinado principalmente a financiar la celebración del V Congreso Mundial de Asturianía, además de recursos para formación online vinculada a la Escuela de Asturianía. 

Café asturiano en Buenos Aires

La agenda tendrá también momentos mucho menos institucionales.

El miércoles 7, Barbón tiene previsto reunirse con Martín Cabrales, director general de Cafés Cabrales.

El encuentro tiene además una enorme carga simbólica.

La empresa Cabrales es uno de los ejemplos clásicos de cómo la emigración asturiana terminó generando grandes proyectos empresariales en Argentina.

La delegación visitará asimismo Las Violetas, uno de los cafés históricos más conocidos de Buenos Aires, vinculado durante décadas a empresarios de origen asturiano.

Ese tipo de historias permite entender que la emigración no fue únicamente una salida de población.

También creó durante más de un siglo una red empresarial y social que todavía conecta Asturias con América.

Un panteón que cuenta la historia de una emigración

El viernes 9 llegará otro de los actos más cargados de simbolismo.

Barbón visitará el Panteón Asturiano de Buenos Aires.

Puede parecer una parada peculiar dentro de un viaje institucional, pero encierra buena parte de la historia de aquella emigración.

En Argentina murieron generaciones de asturianos que habían cruzado el Atlántico sin regresar definitivamente a su tierra natal.

Las asociaciones crearon espacios propios para enterrarlos y mantener, incluso después de su muerte, aquel vínculo comunitario.

Ese mismo día, el presidente participará además en la celebración del Día de la Hispanidad organizada por la Embajada de España.

La última parada: el Club Tinetense

Antes de regresar a España, el sábado 10, la delegación acudirá al Club Tinetense Residencia Asturiana de Buenos Aires.

Será el último encuentro con la comunidad emigrante después de una semana recorriendo algunas de sus organizaciones más representativas.

El regreso está previsto para el día 11.

Mucho más que folclore

Existe una tentación cuando se habla de emigración asturiana: reducirla a gaitas, fabada, sidra y fotografías antiguas.

Pero detrás existe una red internacional que Asturias intenta actualizar.

Los centros asturianos pueden funcionar como espacios culturales, pero también como conexiones empresariales, académicas y sociales.

Y ahí aparece una parte especialmente interesante del viaje.

El Gobierno quiere aprovechar la gira para mantener encuentros de carácter económico e institucional, algunos todavía en preparación.

Argentina y Uruguay conservan importantes comunidades empresariales vinculadas históricamente a España y Asturias.

Y un descendiente de asturianos que dirige una empresa en Buenos Aires puede ser algo más que alguien que acude una vez al año a una fiesta regional.

Puede convertirse también en un posible socio, inversor o prescriptor de Asturias.

La otra Asturias está a 10.000 kilómetros

Durante décadas, decenas de miles de asturianos se marcharon hacia América.

Muchos nunca volvieron.

Pero levantaron centros, sociedades, clubes, hospitales, mutualidades y empresas que permitieron conservar una identidad común a miles de kilómetros de distancia.

Más de un siglo después, el reto ha cambiado completamente.

Ya no se trata únicamente de acompañar a quienes emigraron.

Se trata de conseguir que esa enorme red sobreviva cuando desaparezca la generación que conoció Asturias de primera mano.

El viaje de Barbón pretende precisamente reforzar ese puente.

Durante diez días, Asturias mirará hacia Buenos Aires y Montevideo.

Y, por primera vez, el mayor encuentro mundial de la diáspora no se celebrará en Oviedo, Gijón o Avilés.

Se celebrará al otro lado del Atlántico.

Porque durante dos días Buenos Aires no será solo Buenos Aires: será también, un poco, Asturias.

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