El gran puzle de las guardias médicas: el Sespa revisa hospital por hospital quién cubrirá las horas que ahora deberán convertirse en descanso

El gran puzle de las guardias médicas: el Sespa revisa hospital por hospital quién cubrirá las horas que ahora deberán convertirse en descanso

El acuerdo con SIMES limita a 45 horas semanales la jornada ordinaria y las guardias y amplía progresivamente las libranzas tras determinados turnos. Ahora llega la parte difícil: cuadrar médicos, consultas, quirófanos y atención continuada sin aumentar las listas de espera

El acuerdo estaba firmado. Ahora hay que conseguir que funcione.

Y esa segunda parte puede resultar bastante más complicada que la primera.

El Servicio de Salud del Principado está entrando hospital por hospital y servicio por servicio en las consecuencias reales del pacto alcanzado con el Sindicato Médic@s del Sespa, SIMES. Las reuniones con responsables hospitalarios buscan responder a una pregunta aparentemente sencilla, pero decisiva para miles de pacientes:

Si un médico tiene que descansar más después de una guardia, ¿quién ocupa su puesto durante esas horas?

Porque el descanso no puede quedar únicamente escrito en un acuerdo. Hay que encajarlo en los cuadrantes de Urgencias, Anestesia, Cirugía, Medicina Interna, Pediatría y el resto de especialidades que necesitan mantener actividad durante las 24 horas.

Y las horas tienen que salir de algún sitio.

El pacto alcanzado el pasado 22 de septiembre establece como regla general que la suma de la jornada ordinaria y las guardias del personal facultativo no supere un promedio de 45 horas semanales en cómputo bimensual. El límite podrá superarse voluntariamente cuando el profesional acepte realizar guardias adicionales.

Pero el verdadero quebradero de cabeza organizativo llega con los descansos.

Un médico descansa. El hospital no

Esta es probablemente la mejor manera de entender lo que está ocurriendo.

Imagine a un facultativo que termina una guardia después de pasar buena parte de la noche atendiendo pacientes.

Hasta ahora, determinados días que ya eran inhábiles podían absorber de hecho parte de esa libranza. El nuevo pacto pretende que el descanso generado por haber trabajado una guardia sea realmente descanso y no desaparezca simplemente porque el calendario ya marcaba un día sin jornada ordinaria.

El acuerdo establece una implantación progresiva.

Desde el 1 de noviembre de 2026, las guardias presenciales realizadas los viernes, vísperas de festivo y determinados festivos generarán un descanso compensatorio equivalente a una jornada ordinaria. La medida alcanzará al personal facultativo que realiza guardias de 17 y 24 horas, incluidos los médicos residentes.

Después llegará una segunda fase.

Desde noviembre de 2027, se añadirá el descanso compensatorio correspondiente a las guardias presenciales de sábado y festivo.

Y desde noviembre de 2028, también se incorporará el descanso adicional de las guardias realizadas en domingo.

En determinados casos, por tanto, la nueva organización acabará traduciéndose en dos jornadas consecutivas sin actividad ordinaria después de una guardia.

Para el profesional supone una mejora evidente frente a jornadas extremadamente prolongadas.

Para el hospital implica resolver una ecuación.

La ecuación que ahora intenta resolver el Sespa

El médico que descansa no puede simultáneamente pasar consulta, entrar en un quirófano o ocupar su puesto habitual.

Y la actividad hospitalaria no desaparece porque ese profesional libre.

De ahí las reuniones que el Sespa está manteniendo con responsables de servicio de sus hospitales para calcular qué efecto tendrá el nuevo régimen en cada especialidad y qué recursos son necesarios para aplicarlo sin reducir la asistencia.

No todos los hospitales tienen el mismo problema.

Ni todos los servicios.

Un gran hospital como el HUCA o Cabueñes dispone de plantillas y estructuras muy diferentes de las de hospitales como Jarrio, Cangas del Narcea, Arriondas, Mieres o Langreo. Y dentro de un mismo centro puede existir una especialidad con margen suficiente para reorganizar los turnos y otra donde una sola ausencia adicional complique seriamente el cuadrante.

Ahí está ahora el auténtico trabajo.

Contar médicos, contar guardias y contar horas.

Y comprobar qué ocurre cuando se descuentan las que deberán transformarse en descanso.

El dato que cambia todo: 45 horas

El segundo gran elemento del acuerdo es el techo de 45 horas semanales de promedio, incluyendo jornada ordinaria y complementaria.

Hasta ahora, las guardias permitían acumular jornadas extraordinariamente largas. El pacto asturiano pretende que la realización habitual de guardias deje de traducirse en una sobrecarga estructural permanente.

El propio acuerdo calcula que el nuevo techo representa una reducción de tres horas sobre la dedicación máxima obligatoria anterior.

Y Asturias no se mueve aisladamente.

El proyecto del nuevo Estatuto Marco estatal que se encuentra en tramitación también contempla una duración máxima conjunta de 45 horas semanales y establece con carácter general guardias de hasta 17 horas de trabajo efectivo, aunque admite determinados supuestos excepcionales de hasta 24 horas.

Es decir, la sanidad española camina hacia un modelo en el que resultará mucho más difícil sostener servicios mediante una prolongación casi automática de las jornadas médicas.

¿Habrá que contratar más médicos?

Esta es la gran pregunta.

Y todavía no existe una cifra.

Precisamente las reuniones actualmente en marcha deben permitir al Sespa determinar qué servicios pueden absorber el nuevo modelo reorganizando horarios y cuáles necesitan reforzar sus plantillas.

El problema es que contratar no depende solamente del dinero.

Hay especialidades en las que encontrar profesionales disponibles resulta complicado. El propio acuerdo condiciona parte de su desarrollo a tres elementos fundamentales: disponibilidad de recursos humanos, necesidades organizativas y capacidad presupuestaria.

De ahí que el cambio no vaya a producirse de golpe.

La aplicación progresiva hasta 2028 proporciona tiempo para modificar plantillas y cuadrantes, pero convierte los próximos meses en una especie de prueba de resistencia para la organización hospitalaria asturiana.

Quirófanos, consultas y listas de espera: lo que está en juego

Para los pacientes, toda esta negociación laboral puede parecer lejana.

No lo es.

Si un servicio pierde determinadas horas disponibles de sus facultativos y no consigue sustituirlas o reorganizarlas, las consecuencias potenciales podrían aparecer en forma de agendas que hay que redistribuir, quirófanos que necesitan otros equipos, consultas que cambian de día o guardias que deben repartirse entre más profesionales.

Eso no significa que el acuerdo vaya a provocar necesariamente cancelaciones ni un aumento de las listas de espera.

Precisamente la negociación hospital por hospital pretende evitarlo.

Pero esa es la prueba con la que deberá medirse su aplicación: que mejorar el descanso de los profesionales no termine reduciendo la capacidad asistencial del sistema.

Y existe además el efecto contrario.

Un facultativo sometido de manera continuada a jornadas excesivas también puede representar un problema para el funcionamiento del sistema. La reducción de la fatiga y la mejora del descanso están precisamente entre las razones utilizadas para modificar el modelo de guardias y limitar el tiempo de trabajo.

Por tanto, el debate no consiste simplemente en elegir entre “más médicos trabajando” o “más médicos descansando”.

Consiste en organizar suficientes médicos para conseguir las dos cosas.

El mapa no será igual en todos los hospitales

Y ahí puede estar una de las claves de los próximos meses.

El mismo acuerdo puede ser relativamente sencillo de aplicar en una especialidad con plantilla suficiente y tremendamente complicado en otra que ya funciona con dificultades para cubrir guardias.

Por eso el Sespa necesita bajar ahora desde el gran pacto regional hasta el nivel más pequeño posible: cada hospital, cada servicio, cada plantilla y cada cuadrante.

El sistema hospitalario asturiano cuenta con centros con perfiles muy diferentes, desde los grandes hospitales universitarios hasta establecimientos comarcales donde disponer de uno o dos especialistas más o menos puede alterar notablemente la organización de una guardia.

Y esa diversidad convierte una norma aparentemente uniforme en ocho problemas organizativos diferentes.

Atención Primaria también cambiará

El pacto tampoco se limita a los hospitales.

En los centros de salud se ha acordado reducir hasta 35 actos clínicos diarios la carga de los médicos de familia y fijar como referencia un cupo máximo de 1.500 pacientes por facultativo.

En once centros de salud que superan esa cifra será necesario desdoblar actividad, lo que implicará contratar personal.

Es otra manifestación del mismo problema.

Reducir la sobrecarga sobre el papel es relativamente sencillo.

Conseguir médicos suficientes para hacerlo realidad es bastante más difícil.

Y la huelga no ha desaparecido completamente

El acuerdo con SIMES ha evitado la huelga autonómica que este sindicato preparaba para el otoño.

Pero no ha cerrado el conflicto médico.

La huelga indefinida estatal prevista desde el 28 de octubre sigue convocada, vinculada a las discrepancias de distintas organizaciones médicas con el nuevo Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad. En Asturias, el Sindicato Médico Profesional de Asturias mantiene su respaldo a esa movilización nacional.

Por tanto, el otoño sanitario asturiano tendrá dos procesos simultáneos.

Mientras Madrid discute cómo deberán ser en el futuro las jornadas y las guardias en todo el Sistema Nacional de Salud, Asturias intenta averiguar cómo convertir ya su propio acuerdo en cuadrantes que funcionen.

Después de la firma llega la prueba de verdad

El pacto del Sespa y SIMES podía resumirse fácilmente en varios números:

45 horas.

Más descansos.

35 pacientes en Atención Primaria.

1.500 pacientes por médico.

Pero detrás de esas cifras hay un problema mucho más complejo.

Cuando un facultativo que ayer estaba disponible deja de estarlo porque tiene derecho a descansar, alguien debe atender al siguiente paciente.

Alguien debe entrar en el quirófano.

Alguien debe quedarse de guardia.

Y alguien debe pasar consulta a la mañana siguiente.

Por eso la verdadera negociación acaba de empezar.

Ya no se desarrolla únicamente entre el Sespa y un sindicato.

Ahora se está haciendo hospital por hospital, servicio por servicio y médico por médico.

Y de que las cuentas salgan dependerá algo mucho más importante que un cuadrante laboral: que los profesionales puedan descansar más sin que los pacientes tengan que esperar más.

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