La histórica sociedad gastronómica ovetense reunió a un grupo de aficionados para compartir una comida antes del derbi del 27 de septiembre. Del arroz de lomo alto y el mero pasaron al recibimiento al equipo y a una tarde en el Carlos Tartiere con el mejor desenlace para los azules.
Los comensales comparten mesa en El Rinconín antes del derbi entre el Real Oviedo y el Sporting.
Hay días de fútbol que empiezan mucho antes del pitido inicial. Para el grupo de oviedistas que se reunió el domingo 27 de septiembre en El Rinconín, el derbi tuvo su primer escenario entre fogones y alrededor de una mesa. Después llegaron el acompañamiento al Real Oviedo, el partido en el Carlos Tartiere y una victoria por 2-0 frente al Sporting que completó una jornada hecha a la medida de sus deseos.
Las fotografías de la reunión cuentan esa previa desde dentro: las cazuelas al fuego, el trabajo sobre la tabla, las bandejas preparadas para salir y una mesa larga en la que las camisetas azules se mezclan con la ropa de domingo. Antes de compartir los nervios del partido, tocaba compartir la comida.
El primer equipo jugó en la cocina
En una sociedad gastronómica, la reunión empieza también con quienes se ocupan de preparar lo que van a comer los demás. Las imágenes muestran ese trabajo: atender varios fuegos, preparar la carne, disponer los ingredientes y tenerlo todo listo para llevarlo a la mesa. La cocina abierta al comedor permite seguir a la vez el avance del menú y la llegada de los comensales.
Preparación del menú de la comida del derbi en la cocina de El Rinconín.
Preparación de la carne durante los trabajos de cocina previos a la comida.
La propuesta estaba anunciada en una minuta azul y dorada, con el escudo del Real Oviedo y un título que no dejaba dudas: «Comida derbi». Para empezar en la barra, costilla de maíz al estilo StreetXO, ensalada de tomate y chistorra. Ya sentados, arroz de lomo alto y mero, presentado en el cartel como «al estilo aigor». Para el cierre dulce, tartas Prada.
El arroz tuvo su propio recorrido fotográfico, desde el sofrito en la paella hasta la ración servida. A su lado, el pescado y las tartas completaron un menú pensado para dar entidad propia a la comida. El encuentro tenía dos citas, y la primera merecía disfrutarse tanto como la segunda.
Más de seis décadas reuniendo a gente alrededor de la mesa
La historia de El Rinconín ayuda a entender esa manera de celebrar. Fundada en Oviedo en agosto de 1965 por amigos asturianos y vascos, la Sociedad Gastronómica, Recreativa, Cultural y Benéfica El Rinconín es la más antigua de las sociedades de este tipo existentes en el Principado. Nació con una idea que sigue definiéndola: utilizar la gastronomía como una excusa para el acercamiento entre las personas.
Su trayectoria está ligada a la calle Río San Pedro: primero al número 3 y actualmente al 11. En su presentación oficial habla de sesenta socios, organizados en distintas mesas que se reúnen a lo largo de la semana. Esa es la cifra actual que publica la sociedad, no el número de asistentes a esta comida.
Antroxu, la Ascensión, el Desarme y San Mateo figuran entre sus celebraciones habituales. A ese calendario de encuentros se sumó esta vez una razón futbolera: reunirse antes del derbi para disfrutar de la cocina y compartir la ilusión por el Oviedo.
De la sobremesa al recibimiento azul
Terminada la comida, la jornada continuó en la calle. Los participantes acompañaron al Real Oviedo hasta el Carlos Tartiere y después vieron juntos el partido. La mesa dejó paso a otro punto de encuentro: el recibimiento al equipo.
Bufandas y camisetas azules en el recibimiento al Real Oviedo antes del derbi.
El autobús del Real Oviedo, rodeado por aficionados durante el recibimiento previo al partido.
En esas imágenes se reconocen el autobús del club, las bufandas levantadas y a los aficionados congregados a ambos lados de la calzada. El azul de las camisetas y el humo de colores envuelven la llegada. Son fotografías de la expectación anterior al encuentro, cuando el resultado todavía estaba por decidir.
Luego llegó el desenlace que deseaban: Real Oviedo 2, Sporting 0. La victoria puso el remate deportivo a una jornada que había empezado con otros ingredientes y en otro escenario, pero con la misma voluntad de vivirla en compañía.
Para quienes se sentaron a aquella mesa, el recuerdo del derbi tendrá también sabor a arroz, a pescado y a tarta. El Rinconín puso la comida y el lugar de reunión; el Oviedo añadió los dos goles. A veces, el día soñado de un oviedista se parece mucho a eso.
