Asturias juega en la liga mundial de la industria: Axalta, Olmar y Nicolás de Abajo, tres historias de innovación sin fronteras

Asturias juega en la liga mundial de la industria: Axalta, Olmar y Nicolás de Abajo, tres historias de innovación sin fronteras

Una multinacional que dirige desde Llanera operaciones para todo el planeta, una empresa familiar gijonesa cuyos autoclaves trabajan para gigantes como Airbus y General Electric y un ingeniero asturiano que coordina la investigación mundial de ArcelorMittal. Sekuens premia tres trayectorias que explican por qué la industria asturiana ya no puede medirse únicamente dentro de sus fronteras.

Hay una Asturias industrial que todavía se mide en altos hornos, toneladas, grandes plantas y chimeneas.

Y hay otra que empieza a medirse en talento, software, materiales avanzados, centros globales de servicios, fabricación aeroespacial, inteligencia industrial y redes internacionales de investigación.

Las dos conviven.

Y los Premios Sekuens de 2026 han elegido tres nombres que representan especialmente bien esa transformación: Axalta Coating Systems, Olmar y Nicolás de Abajo Martínez.

No son tres historias iguales.

Precisamente ahí está lo interesante.

Una multinacional norteamericana ha convertido Asturias en uno de sus centros estratégicos de operaciones globales.

Una empresa familiar nacida en Gijón hace más de 80 años fabrica maquinaria que termina trabajando en algunos de los proyectos industriales más exigentes del planeta.

Y un ingeniero nacido en Gijón dirige hoy la red global de investigación y desarrollo de uno de los mayores grupos siderúrgicos del mundo.

Eso es lo que Sekuens ha decidido premiar este año.

Y, visto con perspectiva, el mensaje va bastante más allá de una gala.

De Llanera al mundo: Axalta convierte Asturias en su oficina global

Probablemente el caso de Axalta Coating Systems sea uno de los ejemplos menos conocidos por el gran público y, al mismo tiempo, uno de los más reveladores.

Cuando se piensa en una multinacional industrial instalada en Asturias suele imaginarse inmediatamente una fábrica.

Pero lo que Axalta ha desarrollado en el Parque Tecnológico de Asturias, en Llanera, responde a otra lógica.

Desde allí se prestan servicios para las operaciones internacionales de la compañía en ámbitos como finanzas, compras, logística, cadena de suministro, tecnologías de la información, recursos humanos y marketing. La propia compañía define la instalación asturiana como un centro con alcance mundial.

Es decir, desde Llanera no se atiende simplemente al mercado español.

Se trabaja para una multinacional presente en más de 140 países, con alrededor de 12.000 empleados, más de 100.000 clientes y una actividad que alcanza aproximadamente 30 millones de vehículos al año.

Y ahí está una de las claves del premio.

Según los datos difundidos este miércoles por el Principado, el centro asturiano supera ya los 400 profesionales procedentes de más de 30 nacionalidades.

Asturias funciona así como un pequeño nodo internacional desde el que se toman decisiones, se coordinan procesos y se presta soporte a operaciones situadas a miles de kilómetros.

De 2002 a convertirse en un centro estratégico

Axalta inició su presencia en Asturias en 2002 y posteriormente fue ampliando progresivamente sus actividades.

Ya en 2017 la propia compañía anunció la expansión de su Global Services Center asturiano y explicó que pretendía convertirlo en un centro de excelencia de alcance global, apoyándose también en la captación de titulados de la Universidad de Oviedo.

Años después, aquella apuesta se ha consolidado.

La multinacional mantiene además una colaboración continuada con la Universidad de Oviedo para incorporar talento joven y desarrollar programas vinculados a formación y empleo.

El resultado es uno de esos fenómenos que cambian silenciosamente la estructura económica de una región: empleos cualificados vinculados a una multinacional que pueden desarrollarse desde Asturias sin necesidad de desplazarse a Madrid, Londres, Frankfurt o Estados Unidos.

Olmar: máquinas fabricadas en Gijón que acaban trabajando en 150 países

El segundo premiado representa prácticamente el camino opuesto.

Olmar nació en Gijón en 1945.

Empresa familiar.

Industria asturiana.

Ingeniería propia.

Y, ocho décadas después, mercado mundial.

La compañía se ha especializado especialmente en la fabricación de autoclaves industriales, enormes equipos capaces de trabajar con presión y temperatura controladas para procesar materiales empleados en industrias muy avanzadas.

No hablamos únicamente de maquinaria convencional.

Sus equipos trabajan con fibra de carbono, composites, vidrio, caucho, materiales empleados en aeronáutica, automoción, defensa y aplicaciones aeroespaciales.

La dimensión internacional impresiona.

Olmar asegura contar con más de 1.500 referencias instaladas en 150 países.

Entre las compañías que han confiado en sus soluciones aparecen gigantes como Airbus y General Electric.

La Asturias que fabrica para los aviones del futuro

Uno de los campos donde Olmar se ha hecho especialmente fuerte es la industria aeronáutica.

Los grandes aviones modernos utilizan cada vez mayores porcentajes de materiales compuestos, especialmente fibra de carbono, porque permiten fabricar estructuras más ligeras y resistentes.

Modelos como el Boeing 787 o el Airbus A350 utilizan masivamente esos materiales.

Y para fabricar determinadas piezas es necesario someterlas a complejos procesos de presión y temperatura dentro de autoclaves industriales.

Ahí aparece una empresa de Gijón.

Olmar lleva años fabricando este tipo de equipos para proyectos aeronáuticos internacionales e incluso ha desarrollado maquinaria para centros europeos relacionados con investigación aeroespacial.

La escena resulta poderosa.

Una máquina diseñada y fabricada en Asturias puede acabar interviniendo en la producción de piezas que después vuelan a 10.000 metros de altura al otro lado del mundo.

Cuarta generación de una empresa familiar

Hay además otro elemento singular.

Olmar continúa siendo una compañía familiar.

Actualmente está ya en su cuarta generación, algo especialmente poco frecuente entre empresas industriales capaces de competir internacionalmente durante tantas décadas.

Su historia resume uno de los grandes retos que afronta la industria asturiana: conseguir que una empresa nacida localmente no tenga que convertirse en una multinacional extranjera para competir mundialmente.

Olmar ha hecho exactamente lo contrario.

Ha llevado Gijón al mundo.

Nicolás de Abajo: un gijonés al frente de la investigación mundial de ArcelorMittal

El tercer premio no es para una empresa.

Es para una persona.

Y seguramente explica mejor que ningún otro caso hasta qué punto ha cambiado la industria.

Nicolás de Abajo Martínez, ingeniero industrial, doctor e investigador nacido en Gijón, está vinculado a ArcelorMittal desde 1997.

Actualmente ocupa una posición poco habitual para un investigador asturiano: responsable global de los centros de I+D de ArcelorMittal.

Es decir, su trabajo no se limita a una factoría asturiana.

Forma parte de la estructura que coordina la investigación de uno de los mayores grupos siderúrgicos del planeta.

La red internacional de I+D de ArcelorMittal cuenta actualmente con alrededor de 1.650 investigadores distribuidos en 14 centros de investigación y cuatro unidades de I+D en nueve países.

España ocupa además una posición especialmente relevante.

ArcelorMittal mantiene un gran centro de investigación español con instalaciones en Avilés, Gijón, Sestao y Madrid, dedicado a campos como sostenibilidad, descarbonización, digitalización y fabricación avanzada.

En 2025, el grupo destinó 335 millones de euros a investigación y desarrollo.

Inventar el acero que vendrá después

Hablar de investigación siderúrgica hoy ya no significa únicamente conseguir un acero más resistente.

Significa desarrollar procesos industriales capaces de consumir menos energía.

Reducir emisiones.

Digitalizar fábricas.

Aplicar inteligencia artificial a procesos productivos.

Introducir fabricación aditiva.

Automatizar instalaciones.

Reciclar materiales que antes terminaban convertidos en residuos.

Y fabricar los aceros que necesitarán la automoción eléctrica, las energías renovables o las infraestructuras del futuro.

Buena parte de esas líneas pasan por Asturias.

ArcelorMittal destaca que soluciones desarrolladas desde su centro español de I+D han terminado implantándose en prácticamente todas sus plantas siderúrgicas y minas del mundo.

Eso convierte el complejo investigador asturiano en algo bastante más importante que un departamento de apoyo para las fábricas de Veriña o Avilés.

Es tecnología creada desde Asturias para la siderurgia mundial.

Del laboratorio a nuevas empresas

Nicolás de Abajo representa también otra tendencia que empieza a ganar terreno.

La investigación industrial ya no termina necesariamente dentro de una gran compañía.

Desde 2021 preside The Next Pangea, una iniciativa orientada a convertir conocimiento científico y tecnológico en nuevas empresas y proyectos industriales.

El objetivo es precisamente romper uno de los grandes problemas tradicionales de muchas economías regionales: investigar mucho pero transformar poco de ese conocimiento en empresas.

La apuesta consiste en conseguir que las ideas que nacen en laboratorios y centros tecnológicos puedan acabar convirtiéndose en negocios, patentes, empleo y actividad industrial.

Tres premios, una misma Asturias

Axalta.

Olmar.

Nicolás de Abajo.

A primera vista tienen poco que ver.

Una multinacional estadounidense.

Una empresa familiar gijonesa.

Un investigador de la siderurgia.

Pero los tres representan exactamente el mismo cambio.

Asturias ya no compite solamente fabricando productos. Compite fabricando conocimiento.

Axalta demuestra que desde Llanera pueden gestionarse operaciones internacionales.

Olmar demuestra que desde Gijón puede fabricarse tecnología industrial que utilizan empresas de 150 países.

Y Nicolás de Abajo demuestra que desde Asturias puede dirigirse investigación que acaba aplicándose en fábricas repartidas por todo el planeta.

Ese probablemente sea el verdadero significado de los Premios Sekuens de este año.

La gala será el 13 de noviembre

Los tres galardones se entregarán el próximo 13 de noviembre dentro de los Premios Asturias Economía y Futuro, organizados conjuntamente por Sekuens y el Centro Europeo de Empresas e Innovación.

La gala reunirá también a los ganadores de los Premios Radar a la Innovación Emprendedora en Asturias, destinados a reconocer proyectos empresariales tecnológicos surgidos en la comunidad.

Estos últimos cuentan con una dotación conjunta de 80.000 euros y mantienen abierto el plazo de presentación de candidaturas hasta el 13 de octubre.

Pero detrás de las estatuillas y de la ceremonia existe una lectura bastante más importante.

Durante generaciones, Asturias exportó carbón, acero, energía y trabajadores.

Ahora empieza también a exportar otra cosa.

Decisiones empresariales. Ingeniería. Patentes. Tecnología. Investigación.

Y quizá ahí esté una parte esencial de su futuro industrial.

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