El Tallerón acelera hacia 2029: Gijón se prepara para fabricar una nueva generación de blindados

El Tallerón acelera hacia 2029: Gijón se prepara para fabricar una nueva generación de blindados

La antigua gran planta de Duro Felguera ya dispone de talleres de integración y pista de pruebas, mientras Indra despliega en Asturias su principal centro de vehículos militares terrestres. El objetivo industrial va mucho más allá de montar piezas: adquirir capacidad para diseñar, fabricar, integrar y mantener plataformas propias.

Durante décadas, El Tallerón estuvo asociado a la gran calderería pesada asturiana. Ahora, las enormes instalaciones del oeste de Gijón se preparan para protagonizar una transformación industrial de otro calibre: convertirse en uno de los centros de fabricación de vehículos militares terrestres más avanzados de España.

Y el horizonte empieza a adquirir fechas concretas.

La hoja de ruta industrial sitúa en torno a 2029 uno de los grandes saltos cualitativos del proyecto: la llegada de los primeros prototipos de la nueva generación de vehículos desarrollados dentro de los programas que lidera Indra, con una participación industrial española muy superior a la de los actuales modelos.

Pero eso no significa que El Tallerón vaya a permanecer esperando hasta entonces. Todo lo contrario.

La fábrica ya funciona

La planta gijonesa ya ha iniciado su actividad industrial.

Indra recibió a finales de 2025 un VCR 8x8 Dragón procedente de Trubia para comprobar accesos, movimientos internos y preparar los futuros procesos de montaje. Desde entonces, la transformación de las instalaciones ha avanzado hasta disponer ya de talleres para integración de blindados y una pista destinada a pruebas internas de los vehículos. 

Por tanto, hay que separar tres conceptos que pueden llevar fácilmente a confusión:

una cosa es que la fábrica esté operativa, otra que comience el montaje e integración de vehículos y otra muy diferente que de sus líneas salga una plataforma de nueva generación con un grado mucho mayor de diseño y fabricación propia.

Ahí está la verdadera dimensión del calendario.

2027 sigue siendo una fecha fundamental

Indra no ha abandonado sus objetivos intermedios.

La compañía mantiene su intención de convertir Asturias en el principal centro de operaciones de Indra Land Vehicles y había fijado para 2027 el objetivo de alcanzar unos 850 profesionales en sus actividades en el Principado. 

Además, responsables de la empresa habían situado a partir de finales de 2027 una fuerte aceleración de la capacidad industrial de vehículos en Gijón. En mayo, la compañía llegó a hablar de una capacidad potencial de hasta 500 unidades anuales, una cifra que debe entenderse dentro del desarrollo progresivo de toda su red productiva y no como 500 blindados completos de un único modelo saliendo inmediatamente de El Tallerón. 

De hecho, Indra ha comenzado a construir un auténtico corredor industrial del norte. A Gijón se ha sumado una nueva planta en As Pontes y la empresa trabaja en nuevas instalaciones complementarias. La propia compañía estima que esa red podrá alcanzar conjuntamente una capacidad cercana a las 500 unidades anuales. 

De ensamblar blindados a saber fabricarlos

Este es probablemente el cambio más importante para Asturias.

El objetivo de Indra no consiste únicamente en recibir vehículos o componentes fabricados en otros lugares y terminarlos en Gijón.

La compañía quiere adquirir capacidad industrial para cubrir todo el ciclo de vida de los vehículos terrestres: diseño, desarrollo, fabricación, integración y mantenimiento.

Y para conseguirlo está cerrando acuerdos internacionales de transferencia tecnológica.

Uno de los principales se ha firmado con la surcoreana Hanwha Aerospace para desarrollar en España nuevos sistemas de artillería autopropulsada. Indra prevé invertir 130 millones de euros en capacidades industriales vinculadas a ese programa y ha anunciado que fabricará en España elementos estructurales fundamentales de los futuros vehículos. 

Ahí aparece el horizonte de 2029: los primeros prototipos de esos nuevos sistemas están previstos para ese año, antes de que las entregas en serie comiencen posteriormente. 

El Tallerón deja atrás su pasado de calderería

La transformación tiene además una enorme carga simbólica para la industria gijonesa.

Indra compró en 2025 las instalaciones de calderería pesada de Duro Felguera, una operación que incluyó el inmueble, maquinaria y la incorporación de 156 trabajadores. Desde entonces está introduciendo automatización, robótica, soldadura avanzada y nuevas líneas de fabricación y montaje. 

Es precisamente ese conocimiento histórico asturiano en metalurgia, soldadura y fabricación pesada el que ahora puede convertirse en una ventaja.

Porque un vehículo militar moderno ya no es solamente acero.

Integra electrónica, comunicaciones, sensores, sistemas de misión, inteligencia artificial, mecánica avanzada y software. En torno a la fabricación del vehículo aparece por tanto una cadena de proveedores mucho más amplia que puede involucrar a ingenierías, compañías metalúrgicas, centros tecnológicos y empresas de electrónica y digitalización.

Un proyecto que puede arrastrar a la industria asturiana

Indra lleva meses intentando construir precisamente esa cadena de suministro alrededor de Asturias.

El proyecto de El Tallerón está llamado a funcionar como una industria tractora: una planta principal capaz de generar trabajo en empresas que fabrican componentes, desarrollan sistemas electrónicos, mecanizan piezas, realizan tratamientos especializados o proporcionan ingeniería.

La compañía ha llegado a comprometer, dentro del conjunto de los grandes programas de Indra Land Vehicles, 1.000 nuevos empleos directos y otros 2.300 indirectos, aunque esas cifras corresponden al despliegue global de los programas y no exclusivamente a la planta gijonesa. 

Ese matiz es importante, pero no reduce la dimensión del cambio.

Asturias vuelve a fabricar industria compleja

La imagen más poderosa quizá no sea la de un blindado atravesando por primera vez las puertas de El Tallerón.

Es otra.

Una instalación nacida para la gran industria pesada asturiana está pasando de fabricar enormes estructuras metálicas a prepararse para producir máquinas en las que conviven mecánica, acero, electrónica, sensores, comunicaciones y software avanzado.

El calendario será gradual. Antes llegarán componentes, integración y montaje. Después, los nuevos programas. Y alrededor de 2029, los primeros prototipos de una generación industrial mucho más ambiciosa.

Si el plan se cumple, Gijón no será simplemente el lugar donde se ensamblen blindados: Asturias habrá recuperado capacidad para participar desde dentro en el diseño y fabricación de algunos de los vehículos terrestres tecnológicamente más complejos de la industria española.

Y ese, más que el blindado concreto que salga primero por la puerta, es el verdadero cambio industrial que está ocurriendo en El Tallerón.

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