Las llamas atravesaron el complejo de la NASA en Robledo de Chavela, destruyeron la casa de administración de la presa de San Juan y devastaron una de las grandes colonias europeas de buitre negro. Otras joyas insólitas —desde 3.000 animales de un safari hasta una antena que habla con Marte, un bosque de castaños centenarios y el río subterráneo de La Vall d’Uixó— han quedado peligrosamente cerca del fuego
Información actualizada a las 10.55 horas del 27 de julio de 2026. Los incendios continúan activos y algunas valoraciones siguen siendo provisionales.
Los incendios forestales no distinguen entre un pinar, una vivienda o una antena capaz de escuchar una señal enviada desde los confines del sistema solar.
Durante los últimos días, España ha visto cómo el fuego amenazaba simultáneamente pueblos enteros, espacios naturales protegidos, explotaciones ganaderas, instalaciones hidráulicas y dos de las infraestructuras de comunicaciones espaciales más importantes de Europa.
Solo los grandes incendios de Madrid, Ávila y Toledo han afectado ya a unas 77.000 hectáreas y obligado a evacuar o confinar a alrededor de 90.000 personas. En Madrid, el fuego continúa activo sobre unas 25.000 hectáreas y los trabajos se concentran especialmente en el entorno del embalse de San Juan. El incendio de Burgohondo ha recorrido aproximadamente otras 50.000 hectáreas en Ávila.
Pero detrás de esas cifras existe otro relato: el de todo aquello extraordinario que ha quedado calcinado, ha tenido que ser evacuado o se ha salvado por unos pocos centenares de metros.
La noche en la que la Tierra casi dejó de hablar desde Madrid
El caso más llamativo es el del Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo de Madrid, situado en Robledo de Chavela y gestionado por el INTA en colaboración con la NASA.
El incendio atravesó el recinto y obligó a desalojar a todo el personal. Las primeras imágenes hicieron temer que las gigantescas parábolas hubieran sufrido daños irreparables. Sin embargo, la inspección inicial ha ofrecido una noticia mucho mejor: el fuego afectó principalmente a la vegetación y al pavimento, pero no se han detectado daños estructurales significativos en las antenas ni en los edificios. Las comprobaciones técnicas continuarán cuando el acceso sea plenamente seguro.
No se trata de un observatorio corriente. Robledo es uno de los tres complejos que forman la Red del Espacio Profundo de la NASA, junto con Goldstone, en California, y Canberra, en Australia. Los tres están separados aproximadamente 120 grados en longitud para que, mientras la Tierra gira, al menos una estación pueda mantener el contacto con las naves interplanetarias.
El complejo madrileño dispone de una antena de 70 metros de diámetro y varias de 34 metros. La mayor pesa miles de toneladas y su superficie reflectora está construida con más de un millar de paneles ajustados con una precisión extraordinaria. Desde allí se reciben datos científicos, señales de navegación y comunicaciones procedentes de misiones situadas a millones e incluso miles de millones de kilómetros.
Durante la emergencia, la NASA trasladó el soporte de las misiones a Goldstone y Canberra. La redundancia funcionó: no se interrumpieron las comunicaciones con las naves. Pero perder durante un periodo prolongado uno de los tres vértices de la red habría reducido la capacidad disponible, comprimido los horarios de seguimiento y obligado a repartir más trabajo entre las otras estaciones.
El fuego, por tanto, no dejó a la humanidad incomunicada con Marte. Pero estuvo demasiado cerca de convertir las comunicaciones interplanetarias en un rompecabezas considerable.
La segunda antena espacial que también vio llegar las llamas
A pocos kilómetros, ya en la provincia de Ávila, otra gran antena vivió su propia emergencia.
La estación de espacio profundo de la Agencia Espacial Europea en Cebreros fue rodeada por un incendio que llegó muy cerca de las instalaciones. La ESA confirmó posteriormente que, con la información disponible, el complejo parecía haber quedado intacto y agradeció expresamente la actuación de los servicios españoles de emergencia.
Su antena tiene 35 metros de diámetro y participa en las comunicaciones con misiones como Mars Express, BepiColombo, Solar Orbiter, Juice y Euclid. No es un simple repetidor: recibe desde el espacio profundo señales extremadamente débiles y transmite órdenes a sondas que exploran otros planetas.
Que los dos grandes complejos espaciales situados al oeste de Madrid quedaran expuestos prácticamente al mismo tiempo constituye una circunstancia excepcional. Ambos se salvaron, pero la emergencia ha revelado que algunas de las infraestructuras científicas más sofisticadas del planeta comparten territorio con masas forestales sometidas a un riesgo creciente.
La presa de San Juan perdió su casa de administración
No todas las instalaciones estratégicas corrieron la misma suerte.
El fuego alcanzó directamente la presa de San Juan y destruyó por completo su casa de administración. La Confederación Hidrográfica del Tajo declaró el escenario inicial de emergencia y reforzó la vigilancia de la infraestructura y de su dique de collado. La presa se mantiene estructuralmente estable y bajo control.
La diferencia es importante: no ha ardido la presa, pero sí una de sus edificaciones operativas. Las actuaciones preventivas realizadas antes del verano ayudaron, según la Confederación, a limitar daños mayores.
La instalación también se convirtió en una herramienta contra el propio incendio. La Confederación incrementó los desembalses desde Burguillo, San Juan y Picadas para colaborar en las labores de control del fuego a lo largo de la cuenca del Alberche.
El agua almacenada para abastecimiento, regulación y usos recreativos terminó empleándose, de forma indirecta, para combatir las llamas que habían penetrado en sus instalaciones.
El fuego entró en la casa del buitre negro
La pérdida ambiental más singular confirmada hasta ahora se encuentra en el Valle de Iruelas, junto al embalse de El Burguillo.
El incendio de Burgohondo atravesó la reserva natural, afectó a instalaciones turísticas y devastó el hábitat de una de las colonias de buitre negro más importantes de Europa. Todavía no existe una evaluación oficial completa sobre el número de nidos, pollos o ejemplares afectados.
La reserva ocupa 8.828 hectáreas y está protegida como Zona de Especial Protección para las Aves y Lugar de Importancia Comunitaria. Además del buitre negro, alberga águila imperial, tejos, acebos, castaños y extensas masas forestales esenciales para la reproducción de numerosas especies.
Aquí el daño no se mide únicamente contando árboles. Un buitre adulto puede escapar del frente, pero un pollo todavía incapaz de volar permanece atrapado en el nido. Y aunque sobrevivan los ejemplares, la desaparición de los grandes árboles utilizados para criar puede inutilizar durante años una zona reproductora.
Viñas que sobrevivieron un siglo y no pudieron escapar del fuego
Los incendios del centro peninsular también han atravesado tres territorios vinícolas: la subzona de San Martín de Valdeiglesias, dentro de Vinos de Madrid, la denominación Méntrida y la de Cebreros.
La organización Pequeñas D.O. ha comunicado daños en viñedos, pequeñas bodegas y parcelas de garnacha y albillo, incluidas cepas centenarias. Todavía no existe un balance oficial que permita conocer cuántas hectáreas de viñedo se han perdido ni qué bodegas han resultado destruidas.
Una viña vieja es una víctima especialmente silenciosa. Algunas cepas producen poca uva, pero concentran un patrimonio genético y agrícola que no puede reponerse simplemente plantando otra vid. Una cepa nueva tardará años en producir y décadas en aproximarse al comportamiento de una planta centenaria.
El incendio puede afectar además a la cosecha sin quemar directamente la parcela. El calor extremo, las cenizas y una exposición intensa al humo pueden dañar la uva o alterar sus aromas. La verdadera factura no se conocerá hasta que los viticultores puedan regresar, revisar las cepas y evaluar la vendimia.
La ermita rodeada de negro que continuó en pie
En Robledo de Chavela, las llamas atravesaron también el paraje de la ermita de Navahonda.
El paisaje circundante quedó afectado, pero el edificio religioso no sufrió daños. La imagen de una pequeña ermita en pie dentro de una extensión quemada resume una constante de estos incendios: construcciones históricas que sobreviven mientras desaparece el entorno que les daba sentido.
Salvar los muros no siempre significa salvar completamente el patrimonio. También forman parte de él los caminos tradicionales, el paisaje, los árboles, las romerías y la relación visual entre el edificio y la montaña.
Tres mil animales encerrados mientras el fuego se acercaba
Safari Madrid, en Aldea del Fresno, vivió una de las situaciones más delicadas.
El recinto alberga alrededor de 3.000 animales en 75 hectáreas, incluidos leones, jirafas, elefantes, reptiles y aves rapaces. Ante la proximidad de las llamas, el parque activó su protocolo de emergencia y confinó a los animales. Los elefantes fueron trasladados a espacios interiores y refrigerados con agua.
El frente quedó a solo 400 o 500 metros.
Evacuar un pueblo ya supone una operación compleja. Evacuar leones, grandes herbívoros, primates o animales territoriales durante un incendio puede ser directamente inviable. El plan consistió en protegerlos dentro de las instalaciones, reducir su exposición al humo y confiar en que los cortafuegos y los equipos de extinción detuvieran las llamas.
El parque, inaugurado en 1973 con el impulso de Félix Rodríguez de la Fuente, se salvó. Fue una victoria medida en apenas unos minutos de propagación o en un pequeño cambio del viento.
El Castañar del Tiemblo y el árbol al que todos miran
Uno de los espacios que continúa generando inquietud es el Castañar del Tiemblo, integrado en el entorno protegido del Valle de Iruelas.
El bosque alberga castaños centenarios y ejemplares monumentales como El Abuelo, uno de los árboles más conocidos de la provincia de Ávila. El alcalde de El Tiemblo expresó su preocupación por la proximidad y la evolución del fuego, aunque todavía no existe confirmación oficial de daños sobre el ejemplar ni sobre todo el castañar.
El riesgo para estos árboles va más allá de que las llamas alcancen directamente el tronco. El fuego puede destruir raíces superficiales, debilitar la estructura interna o provocar daños que no se manifiesten hasta meses después.
Un árbol de varios siglos puede continuar aparentemente erguido tras un incendio y estar, sin embargo, condenado.
Los cuatro toros de granito que tampoco pueden darse por supuestos
En el término de El Tiemblo se encuentran también los Toros de Guisando: cuatro esculturas vetonas de granito datadas entre los siglos II y I antes de Cristo.
Están situadas aproximadamente a nueve kilómetros del municipio y vinculadas tanto a la cultura prerromana como al acuerdo de 1468 por el que Isabel fue reconocida como heredera de la Corona de Castilla.
No existe, a esta hora, información oficial que indique que las esculturas o el cercano monasterio de San Jerónimo hayan resultado dañados o que se encuentren dentro de un frente activo. Incluirlos entre los lugares que deben vigilarse no significa afirmar que estén ardiendo.
Pero la piedra tampoco es invulnerable. Las temperaturas extremas pueden provocar fisuras, desprendimientos y alteraciones en superficies históricas, mientras que el fuego puede destruir el paisaje arqueológico que permite interpretar un monumento.
Castellón: el fuego avanza hacia un bosque construido alrededor del corcho
El incendio de La Vall d’Uixó ha calcinado ya aproximadamente 7.000 hectáreas, dibuja un perímetro de unos 48 kilómetros y mantiene afectadas por evacuaciones o confinamientos a cerca de 76.000 personas.
La principal preocupación es impedir que avance más profundamente por el parque natural de la Serra d’Espadà. En el operativo trabajan unos 30 medios aéreos y cientos de profesionales.
Espadán no es únicamente una extensión forestal. Alberga algunos de los bosques de alcornoques más representativos de la Comunidad Valenciana, antiguas neveras o pozos donde se almacenaba nieve, castillos, molinos, sistemas tradicionales de cultivo y pueblos estrechamente integrados en la montaña.
El alcornoque tiene cierta capacidad para resistir incendios gracias a su gruesa corteza, precisamente el corcho. Pero esa resistencia no es ilimitada. Los fuegos intensos pueden destruir ejemplares, afectar a la regeneración y paralizar durante años una actividad económica tradicional.
No existe todavía un inventario preciso de los elementos históricos o etnográficos alcanzados. Esa inspección solo podrá realizarse cuando el perímetro sea seguro.
El río subterráneo que no puede arder, pero sí quedarse aislado
La Vall d’Uixó alberga además Les Coves de Sant Josep, declaradas Bien de Interés Cultural y conocidas por uno de los recorridos fluviales subterráneos navegables más largos de Europa.
La instalación cerró al público como consecuencia del incendio y anunció la devolución automática de las entradas. No se han comunicado daños en el interior de la cueva.
Las galerías excavadas en la roca no pueden arder como un bosque. Pero sí pueden resultar afectados los accesos, los sistemas eléctricos, la iluminación, los edificios de atención al visitante y todo el paisaje exterior que sostiene su actividad turística.
Es una de las paradojas más extrañas de esta emergencia: mientras la montaña arde en la superficie, un río continúa fluyendo bajo tierra, ajeno al incendio, pero con sus puertas cerradas.
El balance imposible de cerrar
Las antenas de la NASA y de la ESA han sobrevivido. Safari Madrid ha protegido a sus animales. La ermita de Navahonda sigue en pie y la estructura de la presa de San Juan permanece estable.
Pero la casa de administración de la presa ha desaparecido. El Valle de Iruelas ha sido atravesado por las llamas. Han ardido casas, instalaciones turísticas, viñas antiguas y miles de hectáreas de hábitat protegido.
El balance provisional de los incendios de Madrid y Ávila supera ya las 5.000 fincas y el millar de construcciones afectadas, aunque eso no significa que todas hayan quedado destruidas. Notarios y registradores han activado mecanismos especiales para ayudar a propietarios que han perdido documentos o necesitan acreditar la titularidad de sus bienes.
La verdadera dimensión del desastre aparecerá después: cuando se pueda entrar en cada finca, contar los animales, revisar los nidos, comprobar las cepas, estudiar los árboles monumentales y someter las antenas espaciales a todas las pruebas necesarias.
Estos incendios han demostrado que en una misma línea de fuego pueden coincidir una casa familiar, una colonia de buitres, una presa, un safari y una máquina construida para escuchar mensajes procedentes de otro planeta.
La imagen resulta casi absurda. Pero el fuego no entiende de rarezas ni de valor histórico. Todo lo que encuentra delante es, simplemente, combustible o territorio que atravesar.
