La Cuevona de Ardines volverá a abrir parcialmente para acoger los conciertos del Festival Internacional de Música de Cámara

La Cuevona de Ardines volverá a abrir parcialmente para acoger los conciertos del Festival Internacional de Música de Cámara

Patrimonio autoriza la reapertura condicionada del enclave riosellano para las actuaciones previstas los días 14 y 15 de agosto, siempre que el Ayuntamiento refuerce los cerramientos, controle los accesos superiores e incremente la vigilancia

La Cuevona de Ardines, uno de los espacios patrimoniales más singulares de Ribadesella/Ribeseya, podrá reabrir parcialmente este verano para acoger los conciertos del Festival Internacional de Música de Cámara, previstos para los días 14 y 15 de agosto. La decisión ha sido adoptada por la Comisión Permanente del Consejo del Patrimonio Cultural, que el pasado 12 de junio autorizó la reapertura condicionada del enclave tras constatar una mejora parcial de las condiciones de seguridad en sus accesos.

La consejera de Cultura, Política Llingüística y Deporte, Vanessa Gutiérrez, explicó hoy en la Junta General que la autorización está vinculada al cumplimiento de una serie de medidas correctoras por parte del Ayuntamiento de Ribadesella. Entre ellas figuran el refuerzo de los cerramientos, el control efectivo de los accesos superiores y el incremento de la vigilancia durante el desarrollo de la actividad.

La reapertura, por tanto, no supone una vuelta plena e incondicional al uso público del espacio, sino una autorización limitada, concreta y sometida a garantías. El objetivo es permitir la celebración de dos conciertos de gran valor cultural en un entorno único, sin rebajar las exigencias de protección de un bien patrimonial especialmente sensible.

Un escenario natural para una cita musical de referencia

La Cuevona de Ardines no es un recinto cualquiera. Su valor natural, arqueológico y patrimonial convierte cada actividad celebrada en su interior en una experiencia singular. En el caso del Festival Internacional de Música de Cámara de Ribadesella/Ribeseya, el enclave aporta una atmósfera difícilmente reproducible en un auditorio convencional: piedra, silencio, resonancia natural y una carga simbólica que transforma cada concierto en algo más que una actuación.

Precisamente por esa singularidad, cualquier reapertura exige extremar las precauciones. El equilibrio no es sencillo: permitir que la ciudadanía disfrute del patrimonio y, al mismo tiempo, evitar que la presión de uso, los accesos incontrolados o los daños en el entorno comprometan su conservación.

La autorización aprobada por Patrimonio busca encajar esas dos necesidades. Por un lado, mantiene viva una programación cultural de alto nivel. Por otro, impone condiciones destinadas a garantizar la seguridad del público y la protección del espacio.

El cierre se debió a problemas de seguridad en los accesos

Vanessa Gutiérrez recordó que el cierre al público de la Cuevona se produjo por motivos estrictamente relacionados con la seguridad de los accesos, derivados de actos vandálicos detectados en la zona. La consejera quiso dejar claro que la medida no respondió a problemas estructurales del propio bien patrimonial.

Este matiz es importante. La Cuevona no se cerró porque el enclave presentara daños internos o riesgos derivados de su estructura, sino porque los accesos y el entorno exterior requerían mayores garantías de control. La reapertura parcial se autoriza ahora al haberse constatado una mejora de esas condiciones, aunque todavía bajo supervisión y con medidas adicionales.

La decisión, por tanto, no puede interpretarse como una apertura sin restricciones, sino como un paso prudente. Patrimonio permite el uso cultural del espacio, pero exige que el Ayuntamiento adopte las medidas necesarias para impedir nuevos problemas y garantizar que la actividad se desarrolle con seguridad.

Cerramientos, control de accesos y más vigilancia

Las condiciones impuestas por Patrimonio se centran en tres ámbitos principales. El primero es el refuerzo de los cerramientos, una medida destinada a impedir entradas no autorizadas y a proteger el entorno frente a posibles actos vandálicos.

El segundo es el control efectivo de los accesos superiores, un punto especialmente relevante para evitar situaciones de riesgo en zonas sensibles o no habilitadas para el tránsito del público. El tercero es el incremento de la vigilancia durante la celebración de los conciertos, con el fin de garantizar que el desarrollo de la actividad se ajuste a las condiciones autorizadas.

Estas medidas convierten la reapertura en una prueba de responsabilidad compartida. La Administración autonómica autoriza, el Ayuntamiento debe ejecutar las correcciones y la organización del evento tendrá que garantizar que el uso cultural del espacio se desarrolle sin incidentes.

Cultura y patrimonio, pero sin bajar la guardia

La reapertura parcial de la Cuevona de Ardines permitirá recuperar uno de los momentos más especiales del calendario cultural riosellano. Los conciertos del Festival Internacional de Música de Cámara podrán celebrarse en un enclave que aporta identidad, belleza y una relación directa entre música y patrimonio natural.

Pero la autorización llega con una advertencia clara: el disfrute del patrimonio exige cuidado. Asturias cuenta con espacios de enorme valor que no pueden tratarse como simples escenarios. Son bienes frágiles, con necesidades específicas de conservación, seguridad y control.

La decisión de Patrimonio refleja precisamente esa tensión entre apertura y protección. La Cuevona podrá volver a sonar este verano, pero lo hará bajo condiciones. Y seguramente ese sea el camino más sensato: que la música vuelva a ocupar el espacio, sí, pero sin olvidar que lo primero es preservar aquello que hace única a la Cuevona.

Ribadesella recupera una imagen poderosa

Para Ribadesella/Ribeseya, la autorización tiene también un valor turístico y cultural evidente. El Festival Internacional de Música de Cámara gana fuerza cuando puede vincular su programación a un espacio tan reconocible y cargado de personalidad. La imagen de la música sonando en el interior de la Cuevona proyecta una idea muy potente: cultura de calidad, patrimonio vivo y paisaje asturiano como escenario.

La reapertura condicionada permitirá que los días 14 y 15 de agosto el enclave vuelva a convertirse en un lugar de encuentro entre arte, naturaleza e historia. Si las medidas exigidas se cumplen correctamente, la Cuevona de Ardines podrá recuperar durante esas jornadas su papel como uno de los escenarios más especiales del verano cultural asturiano.

La piedra volverá a escuchar música. Pero esta vez, con llave, vigilancia y deberes hechos. Que al patrimonio hay que quererlo mucho, pero también hay que cerrarle bien la puerta cuando toca.

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