La Corredoria albergará una batería gigante capaz de descargar electricidad durante cuatro horas

La Corredoria albergará una batería gigante capaz de descargar electricidad durante cuatro horas

Grenergy logra 100 millones de financiación para construir junto a la subestación de La Estrecha una instalación de 154 megavatios y 618 megavatios hora, que podría entrar en funcionamiento durante el primer semestre de 2027

La Corredoria se prepara para convertirse en uno de los grandes puntos de almacenamiento eléctrico de España. Grenergy ha cerrado una financiación de cien millones de euros para levantar junto a la subestación de La Estrecha una gigantesca instalación de baterías capaz de acumular 618 megavatios hora y devolverlos a la red durante algo más de cuatro horas si trabaja a su máxima potencia.

Las obras ya han comenzado sobre una parcela de uso industrial y la compañía prevé poner la planta en funcionamiento durante el primer semestre de 2027. No será una batería única como la de un automóvil multiplicada hasta alcanzar proporciones descomunales, sino un complejo formado por numerosos módulos o contenedores conectados entre sí, acompañados por inversores, transformadores, sistemas de refrigeración y equipos de control.

La operación financiera ha sido suscrita con Banco Santander y Sumitomo Mitsui Banking Corporation —SMBC—. De los cien millones acordados, quince corresponden a líneas de crédito. Se trata de financiación sénior sin recurso: en términos sencillos, los bancos confían principalmente en los ingresos futuros y en los activos del propio proyecto para recuperar el dinero, en lugar de descansar sobre el conjunto del patrimonio de Grenergy.

Una batería que no produce electricidad, pero decide cuándo utilizarla

La instalación no generará energía. Su función será comprarla o absorberla de la red cuando exista abundancia de producción —por ejemplo, en horas de fuerte generación solar o eólica— y devolverla cuando aumente la demanda, caiga la producción renovable o resulte necesario estabilizar el sistema.

Puede entenderse como un enorme depósito. Los 618 megavatios hora representan la cantidad de energía que cabe en él, mientras que los 154 megavatios indican la velocidad máxima a la que puede entregarla. Con el depósito cargado, podría descargar a plena potencia durante aproximadamente cuatro horas.

Esto permite trasladar electricidad de unas horas a otras. Parte de la producción solar que puede sobrar al mediodía podría almacenarse para utilizarse al anochecer, cuando los hogares encienden luces, electrodomésticos y sistemas de climatización, pero los paneles fotovoltaicos ya han dejado de producir.

La batería también podrá actuar con enorme rapidez ante desequilibrios entre generación y consumo. Esa capacidad de reacción resulta especialmente valiosa en un sistema eléctrico con una presencia creciente de fuentes renovables variables.

El equivalente al consumo de unos 400.000 hogares

Para hacerse una idea de su tamaño, un hogar español consume de media alrededor de 3.300 kilovatios hora de electricidad al año. Si se reparte ese gasto de manera uniforme, los 618 megavatios hora almacenados en La Corredoria equivaldrían, sobre el papel, al consumo medio de aproximadamente 400.000 viviendas durante cuatro horas.

Tomando como referencia un tamaño medio de 2,5 personas por hogar, la comparación se acercaría al consumo eléctrico doméstico de un millón de personas durante ese periodo.

Es una equivalencia puramente orientativa. La demanda nunca es uniforme, existen pérdidas durante la carga y la descarga y la energía no quedará reservada para los vecinos de La Corredoria ni para el concejo de Oviedo. La instalación participará en el sistema eléctrico y verterá su producción a la red común.

Tampoco debe confundirse con un generador de emergencia para el barrio. En caso de apagón, una batería conectada a la red no mantiene necesariamente encendidas las viviendas cercanas, salvo que haya sido expresamente diseñada y autorizada para funcionar de manera aislada, algo que Grenergy no ha anunciado.

La subestación de La Estrecha, la clave del emplazamiento

La proximidad a la subestación eléctrica de La Estrecha es el principal valor técnico de la ubicación. La batería podrá cargarse y descargarse mediante una conexión corta y directa, evitando la construcción de kilómetros de nuevas líneas y reduciendo las pérdidas, el coste y el impacto territorial de la evacuación.

La electricidad llegará desde la red hasta los sistemas de conversión, se almacenará en corriente continua dentro de las baterías y regresará posteriormente como corriente alterna, adaptada a la tensión necesaria para su incorporación al sistema.

Grenergy presenta Oviedo como el proyecto de referencia en España de Greenbox, su plataforma europea de baterías independientes. A diferencia de una planta híbrida, el complejo de La Corredoria no necesitará estar unido físicamente a un parque solar o eólico concreto: podrá cargar energía procedente del conjunto de la red.

De 150 a 154 megavatios: una actualización que la empresa no ha explicado

La información oficial ha cambiado en apenas cinco meses. En febrero, Grenergy anunció para Oviedo una potencia de 150 megavatios y una capacidad de 600 megavatios hora. La comunicación remitida ahora a la Comisión Nacional del Mercado de Valores eleva las cifras hasta 154 megavatios y 618 megavatios hora.

La diferencia supone cuatro megavatios adicionales de potencia, un 2,7%, y dieciocho megavatios hora más de almacenamiento, un 3%. La duración continúa siendo prácticamente la misma: cuatro horas.

Todo apunta a una actualización de la configuración técnica utilizada para cerrar la financiación, pero la compañía no ha detallado si responde a una modificación formal del proyecto, al diseño definitivo de los equipos o a una corrección de las cifras preliminares.

La propia web corporativa mantiene datos contradictorios: en una misma página aparecen 165 megavatios en la ficha superior y 150 megavatios en la explicación del proyecto. Ante esa disparidad, las cifras de referencia deben ser las comunicadas a la CNMV el 22 de julio: 154 megavatios y 618 megavatios hora.

El ruido: no será una instalación completamente silenciosa

Aunque no contará con turbinas ni motores de combustión, un parque de baterías de esta escala genera ruido. Los principales focos son los ventiladores y sistemas de climatización que mantienen los módulos a una temperatura estable, además de los inversores y transformadores.

El zumbido será más constante que espectacular y debería reducirse mediante la distribución de los equipos, cerramientos, pantallas acústicas y sistemas de refrigeración de bajo ruido. La cuestión relevante no es si producirá sonido —lo hará—, sino cuánto llegará a las viviendas más próximas, especialmente durante la noche.

La ordenanza de Oviedo fija como referencia exterior 65 decibelios durante el día y 55 por la noche en áreas industriales. En las zonas residenciales, los límites bajan a 55 y 45 decibelios, respectivamente. La instalación deberá acreditar que cumple los valores aplicables en los puntos receptores, no únicamente dentro de su parcela.

Incendios y seguridad: un riesgo que exige sistemas específicos

El principal riesgo técnico de las grandes baterías de ion-litio es la llamada fuga térmica: un fallo, sobrecalentamiento o cortocircuito puede desencadenar una reacción interna difícil de detener y propagarse a otras celdas. En situaciones extremas puede provocar incendio, gases inflamables o una explosión.

Esto no significa que la instalación vaya a ser insegura, pero sí que necesita medidas diferentes a las de una nave industrial corriente: monitorización permanente de cada módulo, detección temprana de gases y temperatura, aislamiento entre contenedores, ventilación, desconexión automática, sistemas de extinción y un plan coordinado con los servicios de emergencias.

La información difundida hasta ahora no precisa la composición química de las baterías, el fabricante, el número de contenedores, las distancias entre ellos, la reserva de agua, el sistema de extinción ni el protocolo de intervención en caso de incendio. Son datos que deberán figurar en los proyectos técnicos y de seguridad antes de su puesta en servicio.

El hecho de que se construya sobre suelo industrial y junto a una infraestructura eléctrica existente reduce parte del impacto territorial, pero no elimina la necesidad de informar con detalle a los residentes de La Corredoria sobre ruidos, accesos de emergencia, medidas contra incendios y controles ambientales.

¿Cuánto dinero dejará en Oviedo?

La financiación de cien millones no equivale necesariamente al coste material de las obras ni puede utilizarse directamente para calcular los impuestos municipales.

Oviedo aplica un tipo del 4% en el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras. Eso significa que cada diez millones de euros incluidos finalmente en la base imponible generarían, antes de posibles bonificaciones o regularizaciones, unos 400.000 euros de ICIO.

La cifra definitiva dependerá del presupuesto de ejecución aceptado por el Ayuntamiento y de qué equipos y conceptos se consideren parte de la construcción. La planta también puede generar ingresos mediante tasas, IBI e Impuesto de Actividades Económicas, además de contratación durante las obras y compras a proveedores.

Sin embargo, Grenergy no ha comunicado cuántos empleos creará, qué parte de los trabajos se adjudicará a empresas asturianas, cuál será el coste definitivo de construcción ni qué retorno fiscal concreto recibirá Oviedo. Tampoco se conoce el número de puestos permanentes, que previsiblemente será muy inferior al empleo necesario durante el montaje por tratarse de una instalación fuertemente automatizada.

Un contrato de diez años a partir de 2028

La batería cuenta además con un acuerdo financiero de tolling por diez años con una compañía energética internacional de elevada solvencia, cuya identidad no ha sido revelada. El contrato entrará en vigor en enero de 2028.

En este tipo de acuerdos, una empresa paga por disponer económicamente de la capacidad de la batería, mientras Grenergy se ocupa de operarla y participar con ella en los mercados eléctricos. El contrato reduce la incertidumbre sobre los ingresos futuros y ayuda a explicar que Santander y SMBC hayan aceptado financiar el proyecto sin recurrir de manera general al balance de la empresa.

La Corredoria no producirá más electricidad, pero podrá decidir cuándo resulta más útil emplearla. Esa es la gran transformación que representa el proyecto: convertir una antigua parcela industrial junto a La Estrecha en un depósito energético capaz de absorber el exceso de la red y devolverlo cuando haga falta.

La batería promete estabilidad, aprovechamiento de renovables e inversión. Ahora queda por conocer la otra mitad de la ecuación: su diseño definitivo, el impacto acústico, las medidas de seguridad, los empleos y el dinero que dejará realmente en Oviedo.

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