El Principado impulsará la segunda fase de modernización de la estación invernal, seleccionada para recibir fondos de Transición Justa, con nuevas inversiones que elevan el proyecto global por encima de los 20 millones
La Estación Invernal y de Montaña Valgrande-Pajares encara una nueva fase decisiva en su proceso de transformación. El Gobierno de Asturias prepara la licitación del telebike de pinza fija y del sistema de iluminación de la estación, una actuación dotada con 9,5 millones de euros que ha sido seleccionada para recibir cofinanciación con cargo al Fondo de Transición Justa.
La consejera de Cultura, Política Llingüística y Deporte, Vanessa Gutiérrez, informó hoy en la Junta General de los avances en esta segunda fase de modernización, que permitirá completar una estrategia más amplia para renovar Pajares, diversificar su uso y reforzar su papel como motor de actividad económica en la montaña central asturiana.
La actuación no llega aislada. Si se suma la inversión ya ejecutada en la primera fase, el volumen global destinado a la modernización de Valgrande-Pajares supera ya los 20 millones de euros. La cifra refleja la dimensión del proyecto: no se trata únicamente de mejorar remontes o renovar equipamientos, sino de redefinir el futuro de una estación histórica para adaptarla a un nuevo modelo turístico, deportivo y económico.
Una estación para todo el año
El objetivo del Principado es que Valgrande-Pajares deje de depender exclusivamente de la temporada de nieve. La estación avanza hacia un modelo de equipamiento de montaña abierto durante todo el año, capaz de atraer visitantes también fuera del invierno mediante actividades deportivas, naturaleza, bicicleta de montaña, senderismo, miradores y nuevos servicios.
En esa línea se enmarcan las actuaciones actualmente en ejecución, vinculadas a la mejora de accesos, la creación de nuevos senderos y miradores, el desarrollo del circuito de esquí de fondo y distintas intervenciones relacionadas con el uso de la bicicleta de montaña.
La apuesta por el telebike encaja precisamente en esa estrategia. Este tipo de infraestructura permitirá potenciar la bicicleta de montaña en la estación y ampliar su atractivo para usuarios que buscan experiencias deportivas en entornos naturales. Pajares quiere competir más allá del esquí y convertirse en un referente para quienes entienden la montaña como un espacio de actividad permanente, no como un destino limitado a los meses de nieve.
Fondos de Transición Justa para completar la segunda fase
La selección del proyecto para recibir cofinanciación del Fondo de Transición Justa supone un respaldo clave para completar íntegramente la segunda fase de modernización. La decisión, adoptada el 11 de junio, permite asegurar la financiación de una actuación estratégica para el futuro de la estación.
Estos fondos tienen una especial relevancia en territorios que buscan adaptar su economía a nuevos modelos productivos tras el declive de actividades tradicionales. En el caso de la montaña central asturiana, la renovación de Valgrande-Pajares se plantea como una herramienta para generar actividad, atraer visitantes, diversificar la oferta turística y reforzar el tejido económico local.
La estación tiene un valor que va mucho más allá de sus pistas. Pajares forma parte de la memoria deportiva y sentimental de Asturias, pero también puede ser una pieza útil en la economía del futuro si logra modernizarse, desestacionalizarse y ofrecer servicios competitivos.
Seguridad y mantenimiento: 270.000 euros para la gran inspección de remontes
Junto a las inversiones de modernización, el Principado tiene prevista la gran inspección de remontes, con un presupuesto de 270.000 euros. Esta actuación incluye las intervenciones necesarias en materia de mantenimiento y seguridad, un aspecto que la consejera subrayó como prioridad absoluta.
La inspección comprenderá la revisión integral del remonte del Brañillín, el acortamiento del cable de la telecabina, la cimentación del telesquí del Tubo y la solicitud de revisión de las pinzas del Valle del Sol.
Gutiérrez remarcó que la seguridad constituye la máxima prioridad en la estación, tanto para cumplir la normativa de transporte por cable como para reforzar las garantías del conjunto de la instalación. En una infraestructura de montaña, la modernización no puede entenderse sin mantenimiento, controles técnicos y confianza para los usuarios.
La estación necesita atraer nuevos públicos, sí, pero también ofrecer certezas. Y en un equipamiento de este tipo, la primera certeza debe ser que todo funciona con seguridad, rigor y supervisión.
Pajares y León: hacia una gestión coordinada
El Principado mantiene además abierto el trabajo conjunto con la Diputación de León para estudiar fórmulas de gestión coordinada entre las estaciones asturianas y leonesas. El objetivo es mejorar la competitividad, reforzar la promoción conjunta y avanzar hacia la consolidación de un gran dominio de nieve de referencia en el norte peninsular.
La idea de cooperación entre territorios vecinos puede resultar especialmente importante en un contexto en el que las estaciones de montaña se enfrentan a retos comunes: cambio climático, irregularidad de la nieve, necesidad de inversiones, competencia de otros destinos y búsqueda de nuevos usos durante todo el año.
Una estrategia coordinada permitiría sumar recursos, mejorar la comercialización, diseñar productos turísticos más atractivos y ofrecer una propuesta de montaña con mayor capacidad de competir. Para Pajares, la colaboración con León puede convertirse en una vía para ganar escala y visibilidad.
Una inversión para la montaña central
La modernización de Valgrande-Pajares tiene una lectura económica evidente. La estación puede actuar como palanca de actividad para la montaña central asturiana, generando movimiento turístico, empleo asociado, actividad hostelera, servicios deportivos y nuevas oportunidades para empresas vinculadas al ocio, la naturaleza y el deporte.
La segunda fase del proyecto refuerza esa ambición. El telebike, la iluminación, los senderos, los miradores y las mejoras de accesos apuntan a una estación más versátil, capaz de atraer usuarios en distintas épocas del año y no solo cuando las condiciones de nieve son favorables.
La clave será que las inversiones se traduzcan en una oferta real, bien gestionada y suficientemente promocionada. No basta con poner infraestructuras; hay que convertirlas en experiencia, producto turístico y actividad económica estable. Pajares tiene historia, paisaje y una ubicación estratégica. Ahora necesita continuidad, gestión y una visión clara de futuro.
De estación invernal a estación de montaña
Valgrande-Pajares vive un momento importante. Durante décadas ha sido una referencia para generaciones de asturianos que aprendieron allí a esquiar, pero el futuro exige algo más que nostalgia. La estación debe adaptarse a una nueva realidad en la que la nieve ya no puede ser el único argumento.
La inversión global superior a los 20 millones, la llegada de fondos de Transición Justa, el impulso al telebike y la mejora de la iluminación abren una nueva etapa. El reto es convertir Pajares en un equipamiento moderno, seguro y atractivo, capaz de funcionar como estación invernal cuando la nieve acompaña y como estación de montaña durante el resto del año.
Asturias no puede permitirse que Pajares sea solo un recuerdo bonito de inviernos pasados. Tiene que ser una herramienta de futuro para la montaña central. Y esta segunda fase de modernización va precisamente en esa dirección: menos resignación y más ambición; menos mirar al cielo esperando nieve y más construir una oferta que funcione todo el año.
