Con las pruebas de Maestros ya celebradas y la mirada puesta en las próximas convocatorias, la formación homologada es la vía más rentable para ganar puntos. Y hay una opción asturiana para conseguirla online.
Cada verano se repite la misma escena en Asturias. Miles de graduados en Magisterio y en las distintas especialidades docentes hacen cuentas después de los exámenes y se dan cuenta de lo mismo de siempre, que la oposición no se gana solo el día de la prueba escrita. El Principado convocó este año 556 plazas para el cuerpo de Maestros, una cifra que empezó en 324 y creció tras la Oferta de Empleo Público de 2025, y las pruebas se celebraron el 20 de junio.
Ahora toca esperar, y también empezar a preparar lo que viene.
Aquí es donde entra el baremo. El concurso-oposición no puntúa únicamente el examen, sino también los méritos que cada aspirante acumula a lo largo de los años. La experiencia docente, la nota del expediente y la formación permanente suman en esa parte del proceso, y esas décimas deciden plazas. Entre dos personas que aprueban con una nota parecida, la plaza se la lleva quien llega con mejor expediente de méritos.
Los cursos homologados son la palanca más accesible de todo el baremo. No dependen de haber trabajado antes como interino ni del sorteo, y se pueden hacer durante el curso, en verano o mientras se prepara la siguiente convocatoria. La clave está en que estén reconocidos oficialmente, porque solo esos cuentan.
Un certificado sin homologar por una administración educativa no suma nada en la mesa del tribunal.
En este terreno hay una opción que juega en casa. La Facultad Padre Ossó, en Oviedo, lleva más de cincuenta años formando maestros y está adscrita a la Universidad de Oviedo.
Su plataforma de teleformación ofrece un catálogo de cursos para las oposiciones de Educación totalmente online, con certificados expedidos por la Universidad Pontificia de Salamanca y validez en toda España.
Ese reconocimiento nacional se apoya en la resolución del 16 de febrero de 2011 (BOE del 21 de marzo), por la que las administraciones educativas se comprometen a reconocer la formación certificada en otras comunidades.
El funcionamiento es sencillo y encaja con la vida de quien estudia o trabaja. Los precios arrancan en 45 euros por curso, el material está disponible en el aula virtual y cada tema se supera con una prueba tipo test más un ejercicio práctico final, con un tutor detrás que resuelve dudas.
No hay horarios. Cada uno organiza su ritmo. El catálogo pasa del medio centenar de cursos y cubre todas las especialidades, de Infantil y Primaria a Secundaria y Formación Profesional.
Conviene tener claro un detalle práctico. Los certificados solo puntúan en las oposiciones una vez terminado el grado, así que hacerlos antes de acabar la carrera no sirve para el baremo. Lo sensato es planificarlos para cuando de verdad cuenten, y ahí el verano es el mejor momento, sin exámenes de la facultad de por medio y con tiempo para encadenar varios cursos.
Que la formación sea asturiana tiene su punto.
Frente a las grandes academias nacionales, aquí hablamos de una institución con nombre y sede en la región, la misma por la que pasaron muchos de los docentes que hoy dan clase en Asturias.
Para quien ya se examinó en junio y para quien apunta a las próximas convocatorias, ir sumando puntos es la parte del proceso que sí está bajo control.
