Veinticuatro jóvenes se preparan en Asturias para mantener vivas sus tradiciones en América y España

Veinticuatro jóvenes se preparan en Asturias para mantener vivas sus tradiciones en América y España

La Escuela de Asturianía reúne hasta el 31 de julio a descendientes de emigrantes procedentes de Argentina, Chile, Uruguay, Venezuela y distintos puntos de España, que se formarán en gaita, baile, tambor, canción y lengua asturiana

Asturias vuelve a mirar hacia las comunidades que mantienen vivo su legado a miles de kilómetros de distancia. Veinticuatro jóvenes vinculados a centros asturianos de América y España participan desde esta semana en una nueva edición de la Escuela de Asturianía, un programa diseñado para asegurar que las tradiciones, la música, la lengua y el patrimonio cultural del Principado continúen transmitiéndose de generación en generación fuera de la comunidad autónoma.

La iniciativa, impulsada por el Gobierno de Asturias, se desarrollará hasta el próximo 31 de julio y reúne a jóvenes procedentes de centros asturianos de Argentina, Chile, Uruguay, Venezuela y España. Durante su estancia recibirán una formación intensiva y especializada en algunas de las manifestaciones más representativas de la cultura tradicional asturiana.

El programa incluye clases de gaita, tambor, baile tradicional, canción asturiana y lengua asturiana. No se trata únicamente de aprender o perfeccionar estas disciplinas, sino de adquirir los conocimientos necesarios para enseñarlas posteriormente en sus lugares de residencia.

Formarse en Asturias para enseñar al otro lado del océano

La finalidad de la Escuela de Asturianía es que las personas participantes regresen a sus respectivos centros convertidas en formadoras y dinamizadoras culturales. De este modo, podrán organizar clases, grupos de música o baile y actividades dirigidas especialmente a niños y jóvenes descendientes de emigrantes asturianos.

El programa busca afrontar uno de los principales desafíos de las entidades asturianas en el exterior: el relevo generacional. Muchos de estos centros cuentan con décadas de historia y han desempeñado un papel decisivo como punto de encuentro, ayuda mutua y conservación de la identidad entre quienes abandonaron Asturias y construyeron una nueva vida en otros países.

Con el paso del tiempo, sin embargo, las nuevas generaciones tienen una relación más distante con la tierra de sus antepasados. La Escuela pretende reforzar ese vínculo mediante una experiencia directa en Asturias y una formación que permita trasladar después todo lo aprendido a las comunidades de origen.

Los jóvenes que participan en esta edición no serán, por tanto, simples alumnos. A su regreso, asumirán la responsabilidad de transmitir las tradiciones asturianas y de despertar el interés de otros descendientes por la cultura, la música, la lengua y la historia del Principado.

Una nueva generación de embajadores de Asturias

La vicepresidenta del Principado, Gimena Llamedo, ha destacado la importancia de la iniciativa para garantizar el futuro de los centros asturianos repartidos por el mundo.

Según ha señalado, la Escuela de Asturianía constituye una apuesta por las personas que deberán mantener viva la cultura de Asturias fuera de sus fronteras y asegurar la continuidad de unas entidades estrechamente ligadas a la historia de la emigración.

“Cada joven que pasa por esta escuela se convierte en un embajador o embajadora de nuestra tierra, de nuestras tradiciones y en un vínculo entre Asturias y las comunidades del exterior”, ha afirmado Llamedo.

La vicepresidenta ha subrayado también que la preparación de estos jóvenes permite que la asturianía siga creciendo y llegue a nuevas generaciones, especialmente en aquellos países donde existen importantes comunidades descendientes de emigrantes asturianos.

Una experiencia cultural y también personal

La estancia en Asturias permite al alumnado conocer de primera mano unas tradiciones que, en muchos casos, han aprendido en sus familias o en los centros asturianos de sus países de nacimiento.

Para algunos participantes, esta formación supone una oportunidad de profundizar en una cultura que forma parte de su identidad familiar. Para otros, representa el primer contacto directo con la tierra de la que partieron sus padres, abuelos o bisabuelos.

El aprendizaje de la música, el baile o la lengua se convierte así en una experiencia que va mucho más allá de las aulas. Durante estas semanas, los participantes podrán reforzar sus lazos con Asturias, conocer a jóvenes de otros centros y compartir distintas maneras de vivir la asturianía en países separados por miles de kilómetros.

Ese intercambio permite, además, tejer una red entre las nuevas generaciones de las comunidades asturianas en el exterior y consolidar relaciones que pueden prolongarse una vez finalizado el curso.

Cuarenta centros asturianos reconocidos en todo el mundo

La Escuela está destinada a personas asturianas o descendientes de emigrantes con edades comprendidas entre los 18 y los 47 años. Para participar es necesario pertenecer a alguno de los centros que cuentan con el reconocimiento oficial de asturianía y no haber formado parte anteriormente del programa.

En la actualidad existen 40 centros reconocidos y distribuidos por diferentes países. Estas entidades conservan una intensa actividad cultural y social y funcionan como lugares de encuentro para la colectividad asturiana y sus descendientes.

A lo largo de su historia, los centros asturianos han organizado celebraciones tradicionales, muestras gastronómicas, actuaciones musicales, cursos, conferencias y actividades vinculadas a las costumbres del Principado. También han sido espacios de apoyo y acogida para los emigrantes que llegaron a sus respectivos países en distintas etapas.

La Escuela de Asturianía trata ahora de garantizar que toda esa labor tenga continuidad y que las generaciones más jóvenes asuman progresivamente un papel protagonista.

La séptima promoción del programa

La formación que se celebra este mes corresponde a la tercera fase de la séptima promoción de la Escuela de Asturianía, una de las iniciativas más consolidadas del Principado para apoyar a las comunidades asturianas asentadas fuera de la región.

Durante las jornadas de trabajo, los 24 participantes recibirán formación específica y desarrollarán las capacidades necesarias para convertirse en instructores dentro de sus centros. La intención es que los conocimientos adquiridos no terminen con la clausura del curso, sino que se multipliquen posteriormente en Argentina, Chile, Uruguay, Venezuela y España.

Cuando regresen a sus lugares de residencia, serán ellos quienes tendrán que enseñar a tocar una gaita o un tambor, dirigir un grupo de baile, mantener viva la canción asturiana o acercar la lengua a personas que, pese a haber nacido lejos, continúan sintiendo Asturias como parte de su identidad.

La música, el baile y la palabra se convierten así en herramientas para mantener unido un territorio emocional que se extiende mucho más allá de las fronteras del Principado. Una Asturias dispersa por el mundo que busca en estos 24 jóvenes a los encargados de conservar su memoria y proyectarla hacia el futuro.

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