El foco localizado en Folgueras de Cornás afecta ya a más de diez hectáreas y las larvas han aparecido también en explotaciones ganaderas de Ayones. El Principado descarta riesgos para la salud humana, pero analiza muestras para confirmar la especie y recomienda extremar la vigilancia en praderas y cultivos de maíz.
Lo que comenzó como una aparición llamativa de pequeñas orugas en algunas fincas de Tineo se ha convertido en un problema agrícola y vecinal de dimensiones inéditas en la zona. Miles de larvas han cubierto praderas, carreteras y paredes, han entrado en viviendas y han obligado a algunas familias de Folgueras de Cornás a marcharse temporalmente de sus casas ante la imposibilidad de contenerlas.
La afección supera ya las diez hectáreas en esta localidad tinetense, y ha dejado de ser un episodio circunscrito a un solo pueblo. En Ayones, dentro del vecino concejo de Valdés, se han encontrado cientos de ejemplares en una explotación ganadera. También se ha comunicado su presencia en otros núcleos de la zona alta valdesana.
Los técnicos de la Consejería de Medio Rural han inspeccionado las áreas afectadas y recogido muestras. Aunque los indicios apuntan al denominado gusano soldado, la identificación definitiva debe realizarla el Laboratorio de Sanidad Animal y Vegetal de Asturias.
Una oruga que avanza en grupo
El principal sospechoso es Mythimna unipuncta, una polilla nocturna cuya fase larvaria recibe el nombre popular de gusano soldado. La denominación procede de su capacidad para desplazarse en grandes grupos cuando agota el alimento disponible en una parcela, avanzando hacia fincas próximas como si formara una columna.
La ficha técnica del Servicio de Sanidad Vegetal del Principado describe esta especie como un insecto muy polífago, capaz de alimentarse de diferentes plantas, aunque sus daños más importantes se producen en praderas, pastos y cultivos de maíz.
En Folgueras de Cornás se han constatado daños en raigrás y maíz. Las larvas devoran las hojas con rapidez y pueden dejar únicamente el nervio central. En las praderas, su presencia se reconoce por la aparición repentina de zonas peladas o amarillentas. También es frecuente encontrar excrementos en las axilas de las hojas.
Las orugas más desarrolladas miden entre tres y tres centímetros y medio. Presentan una coloración variable y varias líneas longitudinales claras, bordeadas de negro, a lo largo del cuerpo. Durante el día suelen esconderse en la base de las plantas o ligeramente enterradas, mientras que salen a alimentarse al atardecer y durante la noche.
El calor, la sequedad y una enorme capacidad reproductiva
Las altas temperaturas de las últimas semanas aparecen como uno de los factores que han favorecido la proliferación. La directora general de Ganadería y Sanidad Agraria, Rocío Huerta, ha explicado que estos episodios pueden repetirse cada dos o tres años y que las lluvias suelen contribuir a dispersar y reducir las poblaciones.
La biología del insecto explica la rapidez con la que una presencia inicialmente localizada puede convertirse en una invasión. Cada hembra puede depositar alrededor de 700 huevos, normalmente en lugares húmedos y protegidos. La especie puede completar hasta tres generaciones al año, con vuelos de adultos en primavera, verano y otoño.
Cuando coinciden temperaturas elevadas, ausencia prolongada de lluvia, alimento abundante y una alta supervivencia de las puestas, el número de larvas puede dispararse. Si las orugas agotan una pradera o un cultivo, se desplazan masivamente a las parcelas colindantes. Las polillas adultas también pueden volar y realizar nuevas puestas, por lo que la extensión no depende únicamente de las larvas que avanzan por el suelo.
Del campo al interior de las viviendas
La entrada de las orugas en las casas no significa que busquen alimentarse de personas, animales domésticos, madera o tejidos. Su presencia en paredes, portales y habitaciones responde principalmente a sus desplazamientos entre parcelas y a la búsqueda de lugares donde refugiarse.
El Principado sostiene que no representan un peligro para la salud humana. Tampoco se trata de la procesionaria del pino, que posee pelos urticantes y puede provocar reacciones cutáneas y respiratorias.
Sin embargo, el número extraordinario de ejemplares ha generado una situación difícil de soportar para algunas familias. Según los testimonios vecinales difundidos desde Folgueras de Cornás, hubo residentes que decidieron abandonar temporalmente sus viviendas. No consta, en cambio, que se haya ordenado un desalojo oficial.
El problema tampoco ha desaparecido con los tratamientos aplicados por particulares. Vecinos y ganaderos aseguran que llevan varios días intentando contener la invasión sin conseguir eliminarla, una circunstancia que ha llevado al Ayuntamiento de Tineo a reclamar una intervención técnica más intensa y una mayor colaboración del Gobierno autonómico.
Mapa provisional de la afección
Zona Situación conocida
| Folgueras de Cornás, Tineo | Principal foco localizado. Más de diez hectáreas afectadas, daños en praderas y maíz, presencia en carreteras y entrada masiva en viviendas. |
| Ayones, Valdés | Cientos de orugas localizadas en una explotación ganadera. Técnicos de Medio Rural han inspeccionado la zona y recogido muestras. |
| Zona alta de Valdés | Avisos sobre presencia de ejemplares en otros núcleos rurales, todavía sin una delimitación pública de la superficie afectada. |
| Concejos próximos | No existe por ahora un mapa oficial que permita confirmar nuevos focos, pero se recomienda vigilar praderas y maizales colindantes. |
Tineo y Valdés comparten límite territorial. Por tanto, la aparición en Ayones no debe interpretarse necesariamente como un salto lejano, sino como la posible ampliación de un episodio que afecta a un territorio rural continuo, con abundancia de pastos y explotaciones ganaderas.
¿Hasta dónde puede llegar?
No es posible realizar una predicción fiable mientras no se conozcan la densidad real de las poblaciones, el número de parcelas afectadas, el resultado de los análisis y la evolución meteorológica.
El mayor riesgo inmediato se concentra en praderas y cultivos de gramíneas situados alrededor de los focos conocidos. Si las larvas terminan con el alimento disponible, pueden dirigirse hacia terrenos próximos. Las polillas adultas, por su parte, pueden ampliar el radio de afección mediante nuevas puestas.
La llegada de precipitaciones podría reducir la actividad y dispersar las concentraciones, pero no garantiza por sí sola la desaparición de huevos, crisálidas o ejemplares refugiados en el suelo.
Qué deben hacer agricultores y ganaderos
La Consejería de Medio Rural recomienda inspeccionar las parcelas preferentemente al atardecer o durante la noche, cuando las orugas salen a alimentarse. También conviene revisar la base de las plantas y la capa superficial del suelo durante el día.
Los principales indicios son:
- Aparición rápida de manchas peladas en las praderas.
- Hojas de maíz comidas, en ocasiones reducidas al nervio central.
- Excrementos acumulados en las axilas de las hojas.
- Grupos numerosos de orugas desplazándose entre parcelas.
La mera presencia de unos pocos ejemplares no justifica necesariamente un tratamiento. Cuando el ataque es rápido o significativo, el Principado recomienda pedir asesoramiento técnico y utilizar solamente productos autorizados para el cultivo afectado, respetando las dosis, los plazos y las condiciones de aplicación.
El registro de productos fitosanitarios puede cambiar y no todos los insecticidas sirven para cualquier cultivo. Emplear sustancias agrícolas dentro de viviendas, calles o espacios públicos puede resultar peligroso y está fuera de los usos autorizados.
Las consultas y avisos pueden dirigirse al Servicio de Sanidad Vegetal del Principado, en los teléfonos 985 105 630 y 985 105 631, o a través del correo svegetal@asturias.org. La información oficial está disponible en el portal de Sanidad Vegetal de Asturias.
Cómo actuar si entran en una vivienda
Cuando el número de ejemplares sea reducido, pueden retirarse mediante barrido o aspiración y depositarse en una bolsa cerrada. También resulta útil sellar temporalmente rendijas y colocar mallas en puertas, ventanas y respiraderos próximos al suelo.
Si la entrada es masiva, debe avisarse al ayuntamiento o recurrir a una empresa autorizada de control de plagas. En interiores solo pueden emplearse biocidas registrados específicamente para ese uso. Nunca deben utilizarse productos fitosanitarios agrícolas dentro de una vivienda.
Antes de aplicar cualquier tratamiento conviene apartar a menores y animales domésticos y seguir estrictamente las indicaciones de seguridad del fabricante.
Cruce de reproches entre Tineo y el Principado
El Ayuntamiento de Tineo sostiene que la magnitud del episodio supera la capacidad de respuesta de los vecinos y reclama al Principado más medios, coordinación y una solución técnica común. La alcaldesa, Montserrat Fernández, ha trasladado la preocupación por la falta de eficacia de las aplicaciones realizadas hasta ahora y ha planteado la necesidad de localizar empresas autorizadas que puedan intervenir.
El diputado autonómico del PP Luis Venta también ha acusado al Ejecutivo asturiano de reaccionar tarde ante una invasión que ya había alcanzado viviendas y cultivos.
La Consejería de Medio Rural responde que mantiene activado el seguimiento, ha desplazado técnicos y está analizando las muestras. El Gobierno autonómico insiste en que se trata de un problema de sanidad vegetal, no de una emergencia sanitaria, y pide evitar tratamientos improvisados.
La identificación definitiva de la especie, la delimitación de la superficie afectada y la evolución de las próximas jornadas serán determinantes. Mientras tanto, la invasión que comenzó en Folgueras de Cornás ya ha cruzado la frontera entre concejos y mantiene en alerta a agricultores, ganaderos y vecinos de buena parte del occidente asturiano.
