La Guardia Civil investiga a cuatro personas por su presunta participación en una red que captaba a usuarios con falsas ofertas de ingresos rápidos. Hay al menos nueve perjudicados en España, uno de ellos en Asturias.
Todo empieza con una propuesta tan sencilla que parece inofensiva: seguir un perfil, dar un «me gusta» a una publicación o interactuar con un vídeo a cambio de unos pocos euros.
La víctima cumple la tarea y, para su sorpresa, cobra.
Ese primer ingreso es el anzuelo.
La Guardia Civil ha descubierto una presunta red que utilizaba precisamente este sistema para ganarse la confianza de sus objetivos. La investigación ha permitido identificar al menos a nueve perjudicados en Valencia, Tarragona, Huelva, Madrid, Jaén, Asturias y Sevilla. Cuatro personas han sido investigadas —no condenadas— por su posible participación en delitos de estafa, blanqueo de capitales y pertenencia a grupo criminal.
La operación ha sido desarrollada por el Equipo @ de la Guardia Civil de Bizkaia, especializado en ciberdelincuencia. Las diligencias han sido remitidas al Tribunal de Instancia de Barakaldo.
El primer pago no es una prueba de que el trabajo sea real
La trampa funciona porque contradice lo que normalmente espera una persona ante una estafa.
El supuesto empleador no empieza pidiendo dinero. Empieza pagándolo.
Los estafadores captaban a las víctimas mediante perfiles falsos en aplicaciones de mensajería instantánea. Las incorporaban a grupos en los que se ofrecían pequeños ingresos a cambio de tareas muy simples relacionadas con redes sociales.
Después de realizar las primeras acciones, algunos usuarios recibían pequeñas cantidades. Ese pago inicial aportaba credibilidad al sistema y reducía las sospechas.
La víctima pensaba: «Si fuera una estafa, no me habrían pagado».
Pero precisamente ese razonamiento forma parte del engaño.
INCIBE lleva tiempo advirtiendo de falsas ofertas de empleo que llegan mediante WhatsApp, Telegram o mensajes privados en redes sociales y prometen dinero por dar «likes» a vídeos o publicaciones. En algunos casos, los primeros pagos se realizan realmente para generar confianza y preparar a la víctima para aportaciones posteriores mucho mayores.
Así se desarrolla el fraude, paso a paso
1. El contacto inesperado
La víctima recibe un mensaje de un número desconocido o es añadida directamente a un grupo.
La persona que escribe puede presentarse como reclutador, responsable de marketing, representante de una plataforma audiovisual o empleado de una empresa que necesita mejorar la visibilidad de determinadas cuentas.
No suele existir un proceso de selección real, una entrevista, un contrato ni una descripción clara del puesto.
2. Una tarea casi absurda de tan sencilla
La primera misión puede consistir en seguir un perfil, visitar una página, dejar una reacción o enviar una captura de pantalla demostrando que se ha completado la acción.
El esfuerzo es mínimo y la recompensa parece desproporcionada.
3. El pago que elimina las dudas
Después de completar las primeras tareas, la víctima recibe una pequeña transferencia, un Bizum o un ingreso.
Ese dinero cumple una función psicológica fundamental: demostrar que el supuesto sistema «funciona».
4. La aparición de las tareas especiales
Una vez creada la confianza, el supuesto responsable ofrece tareas con una rentabilidad mayor.
Ya no basta con dar un «like». Para acceder al siguiente nivel, desbloquear una comisión o completar una operación, la víctima debe adelantar dinero.
En la investigación comunicada por la Guardia Civil, las primeras aportaciones solicitadas eran de 50 o 100 euros y podían llegar a 300 euros.
5. La escalada
La víctima realiza el ingreso y puede recibir una devolución o visualizar en una plataforma falsa un supuesto saldo superior.
Entonces aparece una nueva condición:
- Hay que completar otra tarea.
- Falta pagar una comisión.
- La operación ha quedado bloqueada.
- Es necesario subir de categoría.
- Se ha cometido un error y hay que compensarlo.
- El dinero solo puede retirarse después de realizar otro depósito.
Cada pago da lugar a una nueva exigencia.
6. El bloqueo final
Cuando la víctima se niega a seguir ingresando dinero o ya ha aportado todo lo que puede, los interlocutores dejan de responder, la expulsan del grupo o desaparecen las cuentas utilizadas.
La supuesta ganancia nunca llega.
Una víctima inicial permitió descubrir al resto
La investigación comenzó después de que una persona denunciara haber sido añadida a uno de estos grupos de mensajería.
A partir de esa denuncia, los agentes analizaron movimientos bancarios y conexiones tecnológicas. El seguimiento de las cuentas utilizadas para recibir el dinero permitió detectar operaciones compatibles con otros hechos similares y localizar a otros ocho posibles perjudicados.
El caso asturiano forma parte, por tanto, de una trama con víctimas repartidas por varias comunidades.
La existencia de cuentas bancarias españolas o la recepción de un pago inicial no garantiza que la oferta sea legítima. Las organizaciones criminales pueden utilizar cuentas abiertas por colaboradores, identidades ajenas o personas que actúan como intermediarias para mover el dinero.
Las señales que deben hacer saltar todas las alarmas
La primera advertencia es la propia oferta: ninguna empresa seria necesita captar al azar a trabajadores mediante un mensaje privado para pagarles cantidades llamativas por tareas triviales.
Hay que desconfiar especialmente cuando coinciden varias de estas circunstancias:
- El mensaje llega sin haber solicitado el empleo.
- El interlocutor escribe desde un número desconocido.
- No existe contrato, entrevista ni identificación verificable de la empresa.
- Prometen ingresos elevados por tareas que apenas requieren tiempo.
- El contacto se traslada rápidamente a Telegram o a un grupo privado.
- Piden capturas para demostrar que se han dado «likes».
- Exigen adelantar dinero para poder trabajar o cobrar.
- Ofrecen comisiones cada vez mayores.
- Presionan para actuar de inmediato.
- Alegan que el saldo está bloqueado y que es necesario pagar para liberarlo.
- Solicitan datos bancarios, imágenes del DNI, códigos de verificación o acceso remoto al teléfono.
INCIBE considera que una petición de dinero dentro de una falsa oferta laboral es una de las señales más claras de fraude. Una empresa auténtica no cobra a una persona por permitirle trabajar.
La regla que evita casi todos estos fraudes
Nunca se debe pagar para cobrar.
Da igual que la cantidad inicial sea pequeña, que anteriormente hayan enviado diez euros o que en una página aparezca un saldo supuestamente acumulado.
El dinero que muestra una plataforma controlada por los estafadores puede ser ficticio. No existe hasta que llega realmente a una cuenta que controla la víctima y puede retirarse sin realizar nuevos pagos.
Si para recuperar una cantidad exigen otra transferencia, no se está ante una inversión bloqueada: se está ante la siguiente fase del engaño.
Qué hacer si todavía no se ha enviado dinero
Si se recibe una propuesta de este tipo, conviene no responder, no acceder a enlaces y no descargar aplicaciones recomendadas por el interlocutor.
También se debe:
- Bloquear el número o perfil.
- Salir del grupo.
- Reportar la cuenta dentro de la aplicación.
- No facilitar documentos ni datos bancarios.
- No compartir códigos recibidos por SMS.
- No instalar programas de acceso remoto.
- Avisar a familiares o compañeros si el mensaje está circulando.
No hay que dejarse convencer por capturas de supuestas ganancias, testimonios de otros miembros del grupo o mensajes de usuarios que aseguran haber cobrado. Esos perfiles pueden formar parte de la propia trama.
Qué hacer si ya se ha transferido dinero
La rapidez resulta fundamental.
Contactar inmediatamente con el banco
Hay que comunicar que se ha realizado una transferencia o pago como consecuencia de una posible estafa y solicitar que la entidad estudie la posibilidad de bloquear, retroceder o rastrear la operación.
No siempre será posible recuperar el dinero, especialmente si ya ha sido retirado o transferido a otras cuentas, pero cuanto antes se avise mayores serán las posibilidades de intervenir.
INCIBE recomienda contactar de inmediato con la entidad financiera cuando se hayan facilitado datos bancarios o realizado operaciones fraudulentas.
Dejar de pagar
Los estafadores pueden afirmar que el dinero se recuperará si se completa una última tarea, se abonan impuestos o se paga una comisión de desbloqueo.
Esa «última transferencia» rara vez es la última.
Conservar todas las pruebas
No se deben borrar las conversaciones antes de guardarlas.
Conviene conservar:
- Capturas de pantalla completas.
- Números de teléfono y nombres de usuario.
- Enlaces a perfiles o grupos.
- Mensajes de voz.
- Justificantes bancarios.
- Números de cuenta o teléfonos asociados a Bizum.
- Fechas y horas de cada contacto.
- Direcciones de páginas web.
- Supuestos contratos o documentos recibidos.
- Correos electrónicos y archivos adjuntos.
INCIBE aconseja reunir las evidencias y conservar las comunicaciones para aportarlas en una denuncia. También contempla el uso de servicios de certificación o testigos en línea cuando sea necesario acreditar el contenido de una página o conversación.
Presentar denuncia
La víctima debe acudir a la Guardia Civil, la Policía Nacional o el cuerpo policial competente y entregar toda la documentación recopilada.
Aunque la cantidad perdida parezca pequeña, denunciar es importante. Una sola cuenta bancaria o un número de teléfono puede conectar numerosos casos repartidos por distintas provincias, como ha sucedido en esta investigación.
Pedir asesoramiento al 017
La Línea de Ayuda en Ciberseguridad de INCIBE, accesible mediante el número 017, ofrece orientación gratuita y confidencial sobre cómo actuar ante fraudes digitales.
Cuidado con una segunda estafa: los falsos recuperadores
Después de denunciar o comentar públicamente que se ha perdido dinero, la víctima puede recibir mensajes de personas que aseguran ser abogados, investigadores, agentes especializados o empresas capaces de recuperar las cantidades transferidas.
Suelen pedir un pago anticipado para iniciar las gestiones.
Es frecuente que se trate de una segunda estafa dirigida específicamente contra personas que ya han sido engañadas una vez.
No debe entregarse dinero ni documentación a supuestos recuperadores que contacten espontáneamente.
No es un empleo ni una inversión: es manipulación de confianza
Este fraude no depende de conocimientos informáticos sofisticados. Su principal herramienta es la psicología.
Primero ofrece una recompensa pequeña. Después introduce una oportunidad mayor. Más tarde utiliza la urgencia, el miedo a perder lo ya invertido y la esperanza de recuperar el dinero.
Cuanto más ha pagado la víctima, más difícil resulta detenerse, porque abandonar significa asumir la pérdida. Los estafadores explotan precisamente esa resistencia.
El caso descubierto por la Guardia Civil demuestra que el primer ingreso no convierte una oferta en legítima. Puede ser simplemente el precio que paga la organización para fabricar confianza.
En Asturias ya existe al menos una víctima identificada.
La advertencia, por tanto, es directa: si un desconocido ofrece dinero por dar «likes» y después exige una transferencia para continuar, no se ha encontrado un trabajo fácil. Se ha entrado en una estafa que solo termina cuando la víctima deja de pagar.
