Corteva entra en cuenta atrás: huelga indefinida desde el 21 mientras Asturias exige una salida para Tamón

Corteva entra en cuenta atrás: huelga indefinida desde el 21 mientras Asturias exige una salida para Tamón

Los 73 trabajadores de la planta afrontan la semana decisiva del ERE con la movilización como respuesta al cierre. El Principado reclama a la multinacional que explore la entrada de un socio o comprador, pero no hay una operación de venta confirmada.

La crisis de Corteva en Tamón entra en su fase más crítica. La plantilla de 73 trabajadores plantea iniciar una huelga indefinida el próximo 21 de julio si no se produce un cambio de rumbo en el expediente de regulación de empleo y en los planes de cierre de la factoría.

La cuenta atrás ya no tiene una sola vía. Sobre la mesa conviven tres procesos distintos, aunque relacionados: el ERE impulsado por la empresa, la respuesta laboral con una huelga indefinida y la presión institucional para que Corteva busque un comprador o socio industrial que mantenga la actividad. Confundirlos sería alimentar expectativas queundir, por ahora, no existen: la venta de la planta no está cerrada ni anunciada.

El escenario inmediato: un ERE para toda la plantilla

El procedimiento afecta a los 73 empleos de Tamón. El comité sostiene que las reuniones del periodo de consultas no han aportado una alternativa industrial que evite la clausura y denuncia información contradictoria por parte de la empresa.

El ERE no es, por tanto, un anuncio futuro: es el mecanismo laboral mediante el que se pretende ejecutar el cierre y la salida de la plantilla. Al superar ampliamente el umbral legal, se trata de un despido colectivo, sujeto a un periodo de consultas con la representación de los trabajadores y a las garantías previstas en el artículo 51 del Estatuto de los Trabajadores.

La negociación puede terminar con acuerdo, sin acuerdo o con una modificación sustancial de la propuesta empresarial. Pero mientras Corteva mantenga el cierre como salida, el conflicto seguirá abierto.

La respuesta: huelga indefinida desde el 21 de julio

La convocatoria de huelga indefinida eleva la presión y convierte los próximos días en decisivos. La plantilla ya ha protagonizado concentraciones y cortes de tráfico para visibilizar su rechazo al cierre; ahora prepara una protesta sostenida en el tiempo.

La huelga no paraliza por sí sola el ERE ni obliga automáticamente a retirar el expediente. Sí cambia el terreno de juego: aumenta el coste operativo y reputacional del cierre, refuerza la posición negociadora del comité y mantiene el conflicto en el foco político e institucional.

El mensaje de los trabajadores es claro: no quieren limitar la negociación a indemnizaciones y condiciones de salida. Reclaman una alternativa que preserve la actividad industrial y el empleo en Tamón.

La tercera vía: buscar comprador, no anunciar una venta

Aquí está la clave de la noticia. El Gobierno de Asturias ha reclamado formalmente a Corteva que explore una solución industrial: la entrada de un socio o comprador para la planta. Es una exigencia política y una vía de trabajo, no una operación cerrada.

A día de hoy no hay confirmación de:

  • Un comprador identificado públicamente.
  • Una oferta vinculante por las instalaciones.
  • Un acuerdo de transmisión de la actividad.
  • Un compromiso de subrogación de los 73 empleos.
  • Un calendario de continuidad de la producción.

La diferencia es esencial. Que el Principado pida a la compañía buscar una alternativa no significa que Corteva haya puesto la fábrica a la venta en condiciones conocidas ni que exista un relevo empresarial garantizado.

Qué tendría que ocurrir para salvar la actividad

Para que Tamón mantenga su actividad no bastaría con encontrar una empresa interesada en los terrenos o en parte de las instalaciones. Haría falta encajar, al menos, cinco piezas:

  1. Un proyecto industrial viable. El posible comprador tendría que explicar qué produciría, para qué mercado y con qué carga de trabajo.
  2. Acuerdo con Corteva. La multinacional tendría que aceptar la transmisión de activos, instalaciones, autorizaciones y, en su caso, conocimiento técnico necesario.
  3. Empleo. La continuidad real se mediría por cuántos de los 73 trabajadores seguirían vinculados a la nueva actividad y en qué condiciones.
  4. Permisos y seguridad. Cualquier actividad industrial química exige revisar licencias, autorizaciones ambientales, prevención y adaptación de instalaciones.
  5. Tiempo. Una operación industrial no se resuelve en una reunión. Si el cierre avanza más rápido que una eventual negociación de compra, el margen para una continuidad sin ruptura se estrecha.

Lo que está en juego

Tamón no se enfrenta solo a una negociación laboral. El cierre abriría un vacío industrial en una zona estratégica del área central asturiana y supondría la pérdida de 73 empleos directos, además del impacto sobre contratas, proveedores y tejido económico vinculado a la planta.

Corteva sostiene un proceso de reorganización de su red productiva a escala global. Para la plantilla, en cambio, el cierre no responde a una falta de futuro de la fábrica, sino a una decisión de deslocalización. Esa es la brecha que explica el endurecimiento del conflicto.

El 21 de julio marca ahora el siguiente hito. Si no aparece una propuesta que altere el rumbo del ERE, Tamón pasará de las movilizaciones puntuales a una huelga indefinida. Y mientras tanto, Asturias pide que la puerta industrial no se cierre antes de comprobar si alguien puede mantenerla abierta.

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